Actualidad | ||
|
COLOMBIA: | ||
|
«Miré los muros de la Patria mía (...)/ Y no hallé cosa en qué poner los ojos/ Que no fuese recuerdo de la muerte». Con estos versos de Quevedo, la revista de poesía Casa Silva abrió el número dedicado al programa «Alzados en almas contra el secuestro», que cumplió su segunda edición entre el 25 y el 29 de noviembre. Veintidós poetas colombianos leyeron sus versos que fueron reproducidos por varias cadenas de radio en la última semana de noviembre. El propósito es que algunos de los más de 2.500 secuestrados colombianos pudieran escuchar desde su cautiverio las obras para ellos leídas, así como mensajes de sus familiares. En la presentación del programa, que incluyó además lecturas en la Casa de Poesía y en otras sedes de Bogotá, la editora de la revista, María Mercedes Carranza, destacó que «la poesía ayuda a vivir». Carranza dedicó el último número de la revista «a mi hermano Ramiro, secuestrado como otros miles de colombianos hoy por la «guerrilla» de las FARC: en el lugar donde se encuentre de la hermosa y terrible geografía colombiana». | ||
|
El poder de la palabra «Quisiera, al sentarme para escribir estas líneas sobre la intensa actividad de la Casa de Poesía Silva durante 2003, hablar una vez más del gran poder de la palabra contra el caos y el horror; de la necesidad de reemplazar las balas por las palabras; de la poesía como intermediaria entre la impotencia y la realidad; de la poesía -en fin- como arma para afirmar e imponer la presencia de la vida y del amor: contra la muerte, la vida», escribió con crudeza Carranza. «Pero es posible que ante nuestra realidad ésas no sean más que palabras vanas», se respondió, «porque si bien es cierto que Colombia, desde el mismísimo día de su nacimiento, ha sufrido la violencia con sus más tenebrosas manifestaciones....es clarísimo también que sólo dos décadas han bastado para que las dimensiones de nuestra tragedia colectiva se hayan ahondado hasta un punto de no retorno en cuanto a la viabilidad del país como cuerpo social con un destino común. O más claro: ya hoy sólo es posible hablar de Colombia como un no-país», agregó. Algunas de las obras leídas fueron de Hugo Chaparro Valderrama, Horacio Benavides, Carlos Eduardo Peláez y Gonzalo Mallarino. «Libación/ No viniste/ Pero esta mañana/ al abrir la puerta/ al jardín la luz cantó sobre la hierba/ mientras una fiesta de abejas/ sobrevolaba en libación/ el vocerío de las flores» dicen los versos de la obra de Fernando Rendón.
Fernando
Denis leyó: «Magdalena/ Cuántas veces, dormido, ahogado en otras arenas,/
Mientras vas al mercado a comprar colores./ Mientras vas al cementerio de
los pintores de aves,/ Yo te veo, Magdalena». | ||
|
Una Casa con historia La Casa de Poesía Silva es uno de los centros más importantes para la divulgación del género en Colombia. Fue levantada hacía 1715, y en sus más de tres siglos de existencia, se convirtió posteriormente en sede de comercios de diversos tipos, albergue y vivienda de José Asunción Silva, quien murió de un tiro en el corazón en un cuarto trasero de la misma. Décadas más tarde fue vivienda de otros poetas, cuando era pensión para jóvenes.
Finalmente, en la década del 80 fue restaurada y se la bautizó como Casa de
Poesía. «Si las casas son de ladrillos, la nuestra está construida de
poesía», afirman sus responsables. (Comunica. 10-12-03). | ||
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |