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«Ver e intraver es una cosa muy distinta. Es como en Chile. Nosotros debiéramos intraexiliarnos constantemente. Es decir, irnos a vivir a los parajes más hermosos de ese longilíneo país pero no como turistas de tanta hermosura, sino para siempre», dijo Gonzalo Rojas, el poeta chileno que acaba de ganar el Premio Cervantes de Literatura. En este fragmento, el galardonado autor dio cuenta de una de sus opciones de vida que lo definen: vivir en distintas ciudades y en las regiones más extremas. El escritor, de 85 años, suele decir que es más leído fuera de su propio país, una apreciación recurrente en autores chilenos. En la entrevista citada con Melanie Josch en el diario La Tercera de Santiago, declaraba: «Nosotros, por ejemplo, que solemos considerarnos muy importantes -y lo somos- en el país de Chile, estamos demasiado aislados. Y eso no es culpa nuestra porque la geología y la geografía nos determinó una insularidad muy fuerte». Algo habrá influido en su pensamiento el hecho de que viviera en China, Alemania, Cuba y que visitara frecuentemente Estados Unidos, México y España. | ||
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La fama y los premios «Sí, soy lentiforme, me demoro, me fastidia la prisa, no entiendo para nada la celeridad ni la publicidad, ni los famosos premios, aunque le caigan a uno». Ahora «le cayó» el más importante de las letras hispanas, pero anteriormente había recibido el Primer Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1993 y el máximo galardón que otorga Chile, el Premio Nacional de Literatura. También obtuvo premios en México, como el Octavio Paz, y el José Hernández, en Argentina. «Con sus viajes que lo han llevado de unos a otros extremos del planeta, Gonzalo Rojas ha logrado que permanezcan abiertas todas las puertas de la poesía chilena e hispanoamericana, aireando un recinto que otras propuestas más estrechas que la suya parecen -aún en contra a veces de intenciones manifiestas- dejar enclaustrado en opciones limitadas», señaló el especialista Marcelo Coddou, de la Universidad de Drew, en el diario El Mercurio de Santiago de Chile. Una actitud vital que resuena en los jóvenes Coddou agregó sobre Rojas que «No es gratuita la resonancia que esta actitud vital y poética encuentra en los más jóvenes. Una poesía como la suya, que se atreve a defender la belleza, la imaginación, el lenguaje de lo establecido y las búsquedas de lo presentido, que busca la Unidad en lo disperso – «el largo parentesco entre las cosas»- y denuncia con nobleza las múltiples formas de la «miseria del hombre», logra reconocida vigencia en la literatura del presente». La
crítica francesa residente en México, Fabienne Bradu, indicó alguna vez en
referencia a un encuentro con Rojas en la que éste recibió un premio: «La
sola presencia de Gonzalo Rojas nos refrendó una certeza desdibujada por la
pérdida de la persona: la poesía no muere con la muerte del poeta; la poesía
de pronto calla y reencarna como si tuviera una existencia y una resistencia
a toda prueba». | ||
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Datos del autor Gonzalo Rojas nació el 20 de diciembre de 1917, en el puerto de Lebu. Se define a sí mismo como «movedizo y errante» y nada es más cierto. «Viví de niño por Atacama, las zonas de las salitreras (extremo norte), en las islas, en las zonas hermosas de Chiloé para abajo, incluyendo los Magallanes, la Antártica (extremo sur), el Concepción. Yo viví siempre en las afueras de Santiago». Fue alfabetizador de mineros y entre 1938-1941 participó en el grupo surrealista Mandrágora fundado por Braulio Arenas, Teófilo Cid y Enrique Gómez Correa. Sobre La miseria del hombre (1948), su primer poemario, Gabriela Mistral dijo: «su libro me ha removido y, a cada paso admirado y, a trechos, me deja algo parecido al deslumbramiento de lo muy original, de lo realmente inédito». Entre 1952 y 1970 fue docente universitario. Organizó el Primer Encuentro Nacional de Escritores (1958) y el Primer Encuentro de Escritores Americanos (1960), considerados cuna del denominado boom latinoamericano. En 1964 escribió Contra la muerte y en 1970 fue designado por Salvador Allende consejero cultural en China. Exiliado a causa del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende (1973), vivió en Alemania y Venezuela, donde publicó Oscuro (1977), una obra que lo hizo conocido en el mundo. Vendrían luego Transtierro (Versión antológica: 1979), Antología breve (1980), 50 poemas (1980), El alumbrado y otros poemas (1987).
Publicó en 1988 Antología personal, Schizotext and Other Poems
y, Materia de Testamento. En los noventa escribiría Desocupado
lector (1990), Antología de aire (1991), Las hermosas. Poesías
de Amor (1991), Zumbido (1991), La miseria del hombre
(edición crítica: 1995) y Obra selecta (1999). (Comunica. 17-12-03). | ||
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