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23 de julio de 2003


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METÁFORAS:
El agua, un verdadero manantial para el castellano

Distintos tipos de pescados
La ventaja de callarse a tiempo
Llueve sobre mojado

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El castellano tiene en el mundo acuático una verdadera fuente de inspiración a la hora de encontrar metáforas, comparaciones y otros recursos. Desde la historia, expresiones como quemar las naves o soltar amarras son utilizadas habitualmente en el diálogo cotidiano de los hispanohablantes.

Sobre quemar las naves hay diferentes versiones. El escritor salvadoreño Carlos Fisas, en su libro Frases que han hecho historia, atribuye esa acción a Hernán Cortés, que cuando inició la conquista de México quemó sus naves para impedir que sus acompañantes intentaran volver.

Sin embargo, otra versión indica que eran los griegos los que quemaban las naves cuando conquistaban ciudades cercanas al mar y otros atribuyen esa acción al emperador romano Julio César.

En la actualidad la expresión quemar las naves significa tomar una decisión extrema de la que ya no hay retorno y que es puesta en conocimiento de todos. El diario La Voz del Interior de Córdoba, Argentina, analizaba recientemente que «al presidente Néstor Kirchner se lo cree capaz de quemar las naves si cree que eso le conviene».

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Distintos tipos de pescados

El pescado ofrece variantes en la pescadería y en el vocabulario. En la jerga periodística de la Argentina, según cuenta el periodista gráfico argentino Horacio Alonso, «vender pescado podrido significa que una fuente dio información falsa, que de alguna manera armó una escena que la hacía creíble, con testigos y eventualmente documentos, pero que o bien era un invento absoluto o tenía una intencionalidad oculta muy importante, más relevante que el hecho inicialmente contado».

Como ejemplo, el diario deportivo argentino Olé narra que «un periodista de Olé, astuto, le vendió pescado podrido al técnico de Nigeria» en el Mundial de fútbol de Japón, Adegboye Onigbinde. El entrenador intentó averiguar entre los periodistas argentinos cuál iba a ser la formación del equipo al que enfrentaría en dos días, y el astuto Mariano Dayan le dio datos erróneos intencionadamente.

Otra acepción de este recurso es cuando un comerciante tiene todo el pescado vendido, lo que se refiere a que vendió toda la mercadería o servicios disponibles y ya no le queda nada por hacer.

Siempre dentro del mundo ictícola, el bagre en el uso popular hace referencia a la fealdad de una persona. Una mujer muy fea tiene cara de bagre, un pez desagradable y con prominentes bigotes.

Cuando una persona engorda demasiado, se dice que está gorda como una ballena, y cuando un hombre se hace fama de seductor aunque sin límites de ningún tipo, se trata de un tiburón.

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La ventaja de callarse a tiempo

«El anzuelo, que el pez introduce en su boca, lo mata. No sabe cerrar la boca a tiempo, para que esto no suceda. También las personas deberíamos saber cerrar la boca en algunas ocasiones para evitar decir cosas imprudentes que causan graves perjuicios», escribe la especialista María Antonieta Dubourg en el diario uruguayo El País para explicar la expresión el pez por la boca muere.

En cambio, cuando se conoce el terreno y se tiene la especialización necesaria para manejarse con solvencia, se está como pez en el agua. Todo lo contrario de ello sucede cuando una persona se angustia y se desespera por un problema menor, se ahoga en un vaso de agua. En este caso ahogarse no se justifica, pero sí vale la desesperación cuando se está con el agua hasta el cuello, a punto de perder el control de la situación. 

Llueve sobre mojado

«Hay una lágrima en el fondo del río/de los desesperados/ Adán y Eva no se adaptan al frío/llueve sobre mojado» cantan en Llueve sobre mojado el español Joaquín Sabina y el argentino Fito Páez. «Se refiere a un hecho totalmente inútil por reiterativo», indica Dubourg, aunque otra acepción, sobre llovido, mojado alude a una situación que empeora lo que ya es malo. «Se le incendió la casa, y cuando fue a encender al auto, éste explotó». Peor imposible. En ese caso, hay que capear el temporal. Cuando se vive una situación sumamente difícil, si es superada, se podrá ver salir el sol.

«Amarrar es una de las pocas palabras que proviene del neerlandés», indica Dubourg. Las amarras son las cuerdas con las que una embarcación se asegura en un puerto. Quien corta amarras gana la libertad, una de las palabras más asociadas al mar, como bien dice la canción de José Luis Perales acerca de ese marinero que fue a batirse en duelo con el mar, en sus sueños dibujó gaviotas, junto estrellas y a su barco lo llamó Libertad. (Comunica. 23-07-03).

 

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