Actualidad | ||
ROBERTO BOLAÑO:A veces la muerte no es una dama ni mucho menos distinguida
| ||
|
La muerte de Roberto Bolaño a los cincuenta años en Barcelona conmovió al ambiente literario de habla hispana, que en numerosas voces de críticos y escritores coincidió en considerar al chileno como el mejor autor latinoamericano de estos tiempos. Bolaño vivió sus últimos años en Blanes, España, en donde escribía y a la vez aguardaba un trasplante de hígado, a causa de una extraña enfermedad que lo afectaba desde hacía 10 años. Algunos ya comenzaban a pronunciar su nombre como firme candidato al Premio Nobel. Sobre los críticos que lo consideraban el autor latinoamericano con más futuro, Bolaño solía decir que «debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro, pero soy de los que tienen más pasado que es lo que cuenta» y se declaraba «absolutamente seguro» de que nunca ganaría el Nobel. En la misma semana de su fallecimiento, la edición mexicana de Playboy publicó la última entrevista a Bolaño, en la que el escritor da rienda suelta a su ironía y a sus definiciones no exentas de polémica.
Allí confiesa que «casi nunca» piensa en los lectores, que
«nunca» relee sus obras, aunque dijo sentirse conmovido por «los lectores a
secas, los que aún se atreven a leer el Diccionario Filosófico de
Voltaire, una de las obras más amenas y modernas que conozco. Me conmueven los
jóvenes de hierro que leen a Cortázar y a Parra, tal como los leí yo».
| ||
|
Borges, Cortázar y Bioy Casares marcaron su vida En referencia a algunos de sus colegas, Bolaño no ahorraba críticas como las siguientes. «Una escritora es Silvina Ocampo. Una escribidora es Marcela Serrano. Los años luz que median entre una y otra»; «Ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y del ritmo, un cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad y el silencio» (en referencia a si podría mejorar su opinión sobre Isabel Allende y Ángeles Mastreta); «Hace mucho que no leo nada de Carlos Fuentes»; «La Real Academia es una cueva de cráneos privilegiados. No está Juan Marsé, no está Juan Goytisolo, no está Eduardo Mendoza ni Javier Marías....pero está Pérez Reverte. Bueno, Paulo Coelho está en la Academia brasileña». En la entrevista realizada por Mónica Maristain, el escritor cita a la obra completa de Borges, Rayuela de Cortázar, y la Invención de Morel de Bioy Casares entre las obras que marcaron su vida. Y se declara admirador de escritores mexicanos jóvenes como Juan Villoro. Jorge Volpi, Carmen Boullosa e Ignacio Padilla entre varios. Bolaño tenía también un tono despectivo hacia la política. Sobre si le hubiera gustado dialogar con Salvador Allende, el escritor chileno responde que «poco o nada. Los que tienen el poder no saben nada de literatura, sólo les interesa el poder. Puedo ser el payaso de mis lectores, pero nunca de los poderosos».
En otro párrafo, Bolaño confiesa que lo aburre «el discurso
vacío de la izquierda, el de la derecha ya lo doy por sentado (como
aburrido)». En cambio, le divierte «ver jugar a mi hija, Alexandra... y la
literatura de Borges, la de Bioy y la de Bustos Domecq». «La mejor almohada
es un libro», acota en otra respuesta.
| ||
Con Los detectives salvajes ganó el Rómulo GallegosLa obra más reconocida de Bolaño es Los detectives salvajes. Según Mónica Maristain, esa novela es para los críticos equiparable a Rayuela de Julio Cortázar o Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. De hecho, con esa obra ganó el premio Rómulo Gallegos en 1999, el más importante de Latinoamérica. Un detective salvaje fue el título de la nota-homenaje de su amigo, el escritor argentino Rodrigo Fresán, en el diario porteño Página 12. «¿Quién lee más, usted o Rodrigo Fresán?», preguntó Maristain en la entrevista de Playboy. «Depende. El Oeste es para Rodrigo. El Este para mí. Luego nos contamos los libros de nuestras correspondientes áreas y parece que hubiéramos leído todo», contestó Bolaño. Fresán recordó a su amigo con varias anécdotas: «Bajaba desde su casa en Blanes y te tocaba el timbre de golpe y sin previo aviso (una vez temblando y asegurándome que acababa de matar a un skinhead en una pelea en el metro... ¡¡¡y yo le creí!!!) y de ahí a un bar a conversar –sin acento argentino– sobre tantas otras cosas». Bolaño
solía imitar con nulo éxito el acento argentino, sólo para divertirse. «A
Bolaño le intrigaba y le apasionaba la Argentina. Ese país donde hasta
los escritores pésimos saben escribir», citó Fresán en dicho matutino.
| ||
Datos del autorRoberto Bolaño nació en Chile en 1953. Estaba casado con la española Carolina López y era padre de dos hijos. Residió en México en la década del 60 y en 1972 regresó a Chile pero se exilió al año siguiente al llegar la dictadura de Augusto Pinochet. Nuevamente en México, creó el movimiento vanguardista del Infrarrealismo y publicó en 1975 una antología poética: Poetas infrarrealistas mexicanos. Recaló en España en 1977. Vivió sus últimos años en Blanes, una ciudad de la costa del Mediterráneo. En 1999 recibió el premio Rómulo Gallegos, uno de los más importantes de las letras latinoamericanas, por su novela Los detectives salvajes (1998). También ha escrito Amberes (la más querida por Bolaño, 1980 y 2002), Putas asesinas (2001), Nocturno de Chile (2000), Literatura nazi en América (1996) y La pista de hielo (1993), entre otras obras. En los últimos tiempos se dedicó a escribir una novela sobre los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez, México, pero no llegó a terminarla. Esta localidad, para Bolaño, era la representación del infierno, «nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos». No obstante, el autor llegó a entregar a su editor El gaucho insufrible, su último libro de cuentos, según contó Fresán. Desde hacía una década padecía una enfermedad en el hígado, por lo que estaba esperando un trasplante. «Tarde o temprano la distinguida dama llega, el problema es que a veces no es una dama ni mucho menos es distinguida, sino más bien....es una puta caliente».
Decía descreer de la inmortalidad literaria. A los que creen
en la inmortalidad literaria «me dan ganas de pegarles una bofetada, como
aquella que en el cine se les da a los histéricos o a las histéricas para
que reaccionen y dejen de gritar y salven su vida». (Comunica. 23-07-03) | ||
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |