Actualidad | ||
|
EFRAIM
MEDINA REYES: Cuando el autor demandó por un millón de dólares | ||
|
Los comienzos de Efraim Medina Reyes, uno de los escritores de la denominada generación post Macondo de Colombia, fueron algo erráticos. «Mis profesores hicieron que yo odie los libros, a uno lo obligan a leer y eso no va conmigo, yo lo que siempre quise es estar de moda», afirmó el narrador. Pero una serie de causas hicieron que luego de un paso por mensajerías, el boxeo y otras artes, se volcara finalmente a la literatura, hasta convertirse en una autor de culto en tránsito a lo masivo para muchos lectores jóvenes colombianos. Medina Reyes participó recientemente en Buenos Aires en un encuentro con escritores representativos de la Nueva Narrativa colombiana que se realizó en el Museo de Arte Latinoamericano de la capital argentina (MALBA). Con una festejada intervención, junto a sus colegas Santiago Gamboa, Mario Mendoza y Enrique Serrano, el escritor contó su historia: «Hace unos años escribí el libro Érase una vez el amor pero tuve que matarlo y fue publicado por una pequeña editorial que pensaba vender como 800 ejemplares en tres años, y en un mes ya se habían agotado. Se transformó entonces en un libro de culto entre la juventud». Con esta obra ganó en 1997 el Premio Nacional de Novela del Ministerio de Cultura. Anteriormente, en 1995, había ganado el Premio Nacional de Literatura Colcultura, con Cinema árbol y otros cuentos. Este comienzo le valió tranquilidad sólo de a ratos. «Empecé a seguir los pasos de los concursos literarios y mis novelas se ponían de moda, aunque sea un segundo, pero me servían», explicó en alusión a su deseo de estar de moda. | ||
|
Cuando el autor demandó por un millón de dólares «Un crítico italiano me escribió una carta de que me estaba buscando desde 1997 y estábamos en 2000, porque había leído Cinema árbol… Me dijo que había publicado algunos de mis cuentos porque no me había podido ubicar. Yo le contesté: bueno hijo de puta, si publicaste mis libros yo te demando por un millón de dólares». La relación finalmente se compuso al punto de que en 2002 la editorial Feltrinelli, una de las más importantes Italia, publicó Érase una vez…, que fue traducida además al francés y al inglés. «Yo escribo desde la tensión y la incomodidad de una Colombia polarizada que no acepta su mestizaje, que disfraza sus limitaciones, que no se acepta y que impone, a través del poder, determinados modelos que luego no encuentras en ti. Dentro y fuera de mis libros, he procurado construir una voz que viene de un país donde nunca me sentí apropiado. En esa literatura yo trato de construirme como persona. Mi patria es la Colombia de los perdedores», declaró el autor sobre su obra.
Acerca de su generación, Medina Reyes indicó «ninguno de mis
compañeros quiere escribir la gran obra,
sino que quieren ser buenos escritores. Yo de la escritura espero eso, que
me ayude a ser una buena persona».
| ||
|
La urbanidad de la carroña Sobre Medina Reyes, el poeta Juan Manuel Roca, que tuvo un pasado nadaísta, indicó que «la literatura colombiana, tan planchada y tan pulcra, esperaba la llegada de un bárbaro». Roca considera que su colega transita un género de «Urbanidad de Carroña». Suele consultarse a los jóvenes escritores colombianos su grado de vinculación y condicionamiento con la obra de Gabriel García Márquez, universalmente conocido y ganador del Premio Nóbel. «Para mí que estaba haciendo rock a los 14 años, un señor que anda por ahí vestido de guayabera y que escribe una novela que dice que es un vallenato, es todo lo contrario de lo que yo podía imaginarme como estética. Para mi era un señor mal vestido que escuchaba una música que no me interesaba», contó el escritor. El vallenato es un género musical de la región del Valle de Upar, en el que cada canción es una historia completa. Medina Reyes abunda: «Cuando empecé a escribir, García Márquez ya era García Marca. Sé que es un gran escritor y más lo sé por comentarios que por haberlo leído». Las diferencias con García Márquez de parte del joven escritor se extienden incluso a la política, como quedó claro cuando dijo que el Premio Nóbel «salió haciéndole propaganda a un presidente asqueroso como Andrés Pastrana». También considera «oportunista» la sicaresca que aparece en la obra, por ejemplo, de Fernando Vallejo o Jorge Franco Ramos. «Creo que es un poco oportunista esperar que un carro atropelle a una señora en la esquina, para ir corriendo a la esquina y contar la historia de la señora que fue atropellada por un carro». Medina Reyes tiene treinta y tres años nació en Cartagena. Comenzó escribiendo la letra de una canción que tituló Cartagena Huele Mierda para el grupo 7 torpes. Su última obra Técnicas de Masturbación entre Batman y Robin, fue editada por Planeta y salió a la venta en los últimos meses en diversas ciudades iberoamericanas. Aparecerá próximamente Sexualidad de la pantera rosa, y su propio sello, Fracaso Editores, publicará Pistoleros/putas y dementes. (Comunica. 12-11-03). | ||
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |