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MANUEL
ALVAR EZQUERRA:
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La proliferación de los anglicismos en el español actual dista de ser un problema para esta lengua ya que, según el profesor Manuel Alvar Ezquerra, autor del Nuevo diccionario de voces de uso actual, «tenemos muchas palabras del inglés pero no es tanto como se cree o nos tememos». El filólogo, miembro de la Real Academia Española (RAE), acaba de lanzar una nueva versión de su anterior glosario, publicado en 1994. En esta obra recoge unas 13.500 voces empleadas en la prensa escrita durante la última década y que no figuran en el diccionario de la RAE. Alvar Ezquerra dialogó con Comunica sobre su obra, detalló el proceso de elaboración del Diccionario, en el que consultó diarios, revistas de información general, revistas de divulgación científica y de ámbito general de España y América Latina y explicó las características más destacadas del español actual. Unidad en la Diversidad- ¿Cómo surgió el proyecto del Nuevo Diccionario de voces de uso actual? Manuel Alvar Ezquerra - El proyecto surge como una nueva edición del Diccionario de 1994. Para ello, se revisó la versión anterior, se quitaron todas las palabras que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) y se añadieron nuevas voces. Después de 10 años de trabajo, el volumen es tres veces mayor que el anterior, pese a que se han quitado miles de palabras incorporadas en el DRAE. U D - ¿Cuál es el proceso que se realiza desde que se detecta una palabra hasta que se incorpora al diccionario? M A E – En primer lugar, leemos periódicos y vamos señalando palabras nuevas. Posteriormente, un grupo de investigadores se encarga de pasar al ordenador la palabra y el contexto de aparición y ese documento vuelve a mí para elaborar la definición. Es la práctica lexicográfica habitual.
Para registrar o no la palabra, tomamos el DRAE como modelo y
también el Diccionario Manual de la Academia. Si la palabra no está en el
DRAE pero sí en el Manual, lo señalamos.
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Las fuentes del estudio fueron publicaciones de América y España Para la elaboración del Diccionario, Alvar Ezquerra contó con una colaborada directa y tres o cuatro personas que realizaban tareas de acuerdo a las necesidades del momento, pero también hubo temporadas en las que el lexicógrafo debió trabajar solo. En la realización de la obra colaboraron filólogos, investigadores, profesores y doctores de distintas universidades de España como Sevilla, Jaén, Complutense de Madrid y Málaga. Un equipo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria realizó el proceso de tratamiento de la información. U D -¿Es muy difícil encarar un proyecto de estas características? M A E - Sí, es difícil, porque no siempre las autoridades lo entienden adecuadamente, aunque también hemos gozado de ayudas oficiales. A veces tuve problemas en la administración, porque no entendían cómo gastaba tanto dinero en periódicos. Otra dificultad fue el archivo del material, ya que no me cabía en ningún lado, ni en mi despacho ni en mi casa, por la cantidad de periódicos que tenía. Finalmente, un colaborador llevó los materiales a un almacén de su padre, en La Mancha… Es decir, con tesón y cabezonería se soluciona todo. U D - ¿Han usado algún corpus oral para la investigación? M A E - Fundamentalmente las fuentes han sido diarios, revistas semanales, suplementos semanales, revistas mensuales de divulgación científica o técnica y no se usaron corpus orales porque queremos que cada palabra esté con su texto para que dé testimonio de que ha sido usada. Empezamos a trabajar hace 10 años, vamos rastreando una palabra y cada vez que la encontramos buscamos testimonios escritos. Cuando hay más de cinco citas, ponemos las referencias –día de publicación, periódico donde aparece-, por ello todas las entradas aparecen con su cita, tomadas de la prensa española y también americana.
Hemos desarrollado un método de búsqueda semi-automático en
los periódicos gratuitos americanos porque la editorial Arco Libros, que
editó el Diccionario, ha tenido un gran empeño en rescatar las voces
americanas. Por ello, un 30 por ciento de citas provienen de publicaciones
de América. | ||
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El español actual tiene tendencia a la formación de compuestos y derivados U D ¿Tuvo alguna relación con la Real Academia de la Lengua u otras instituciones en la elaboración del proyecto? M A E - Soy miembro correspondiente de la Academia pero éste fue un proyecto independiente. Se ha hecho dentro de la Universidad Complutense de Madrid, un soporte institucional, y con apoyos de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España. Es preciso destacar que la editorial Arco Libros que para mí es la principal editorial de filología, ha tenido un gran empeño en la obra. U D ¿Tiene mucha influencia el inglés en el español actual? M A E - Tenemos muchas palabras, pero no es tanto como se cree o nos tememos. El profesor Alarcos decía que todo lo que nos sea útil seguirá y lo que no nos sea útil desaparecerá, porque la lengua es un organismo vivo. Es cierto que la influencia del inglés es innegable, pero que sea perdurable es otra cosa. U D - ¿Cuáles son las características generales del español actual? M A E – Existe una tendencia a la formación de compuestos y derivados conforme a las reglas generales de formación de palabras, como glamoroso del anglicismo glamour. De nombres propios se derivan sustantivos como felipismo (por los simpatizantes del expresidente español Felipe González) o aznarista (por José María Aznar, actual presidente de España). Los prefijos más recurrentes son «ciber», en palabras como ciberespacio, y también hay formación de voces nuevas con los prefijos mini, maxi, midi y neo. Se registran, además, cambios semánticos propiciados por el sentido de la palabra, como el caso de «corbata», que se usa para el círculo que hace la pelota de golf antes de entrar en el hoyo; «iglú», para el contenedor de vidrio; o «búho», para el autobús nocturno. Como ejemplos de combinaciones nuevas podemos citar «carril-bus», el lugar donde circula el transporte público, o «centro histórico», que en el uso está fijado como una sola palabra. Cuando debería decir: "En
el libro aparecen también vulgarismos, palabrotas. | ||
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