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ARGENTINA: 500.000 visitantes asistieron a la Feria del Libro Infantil
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Los niños se apoderaron de Buenos Aires durante las últimas dos semanas de julio en ocasión de las vacaciones invernales en la capital argentina. Cines, teatros, plazas, colectivos, subtes....En definitiva, todo el espacio público tuvo la impronta de cientos de miles de chicos y chicas que contagiaron su vitalidad. Más de 500.000 de ellos optaron por «Viajar en Libro» en la Feria del Libro Infantil y Juvenil, que en su décimo cuarta edición se realizó entre el 14 de julio y el 3 de agosto en el Centro Municipal de Exposiciones, y dejó a sus organizadores «agotados», como ellos mismos admiten. «Nunca
pensamos que recibiríamos a tal cantidad de gente. Estamos felices pero
agotados», indicó la presidente de la Comisión organizadora de la Fundación El
Libro, Kuki Miller. En el año 2002 la cifra de visitantes había alcanzado un
techo de 350.000 personas, y este año esa cifra se vio superada en un 50 por
ciento. Las ventas también aumentaron, pero en menor porcentaje.
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Me aburrí todo el día Una de las participantes, Bruna, de ocho años, accedió a dialogar con Comunica mientras esperaba el inicio de un espectáculo de mimo dirigido por Adriana Garibaldi. Cuando se presenta, lo primero que aclara es que a su edad ya vivió en tres ciudades: Buenos Aires (donde nació), Río de Janeiro (Brasil) y Bariloche, en la Patagonia argentina. De la Feria, dijo que le gusta «todo«. «Vi un espectáculo de chicos que actuaban en una selva y después cantamos algunas canciones de campo», indicó Bruna. «Todavía no me compré ningún libro pero cuando salgamos de acá mi abuela me va a llevar a ver algunos», agregó. Bruna afirma que le «encanta» leer y cantar. Actualmente está leyendo El Principito y consultada sobre si le gustaría dedicarse a escribir cuentos cuando fuera un poco más grande, contesta sugerente «sí, podría ser...por qué no?». Se acercó Agustina, que por su altura parecía tener 10 años, pero que en realidad había cumplido 7. «Me aburrí todo el día», contestó lapidaria Agustina ante la consulta de qué había hecho en la Feria. Cuando se apagó el grabador, la abuela de Agustina le recordó a su nieta todas las actividades que habían realizado, las suficientes como para que Agustina no debiera sentirse «aburrida» y como para que la señora ya estuviera exhausta. A
pocos metros de allí camina María Agustina, que es más chiquita. Tiene 6
años y está junto a su hermano menor, Gonzalo, de cuaro. Empezó a formar su
biblioteca hace pocos meses, cuando se lanzó apasionada a la lectura.
Muestra orgullosa los dos libros que ella misma eligió: Cuántas cuadras
faltan, de Gabriela Keselman, y Muy lejos de la tierra de Ruth
Kaufman Bianchi, la escritora argentina radicada en Colonia, Uruguay.
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1.000 talleres, 600 funciones teatrales, 250 lecturas colectivas Los números de la muestra son de por sí explícitos. Hubo mil clases de talleres, seiscientas funciones teatrales y 250 lecturas de cuentos colectivos. El programa de un solo día incluía talleres de fabricación de papel, periodismo, ciencias, Internet, animación a la escritura y la lectura, mimo, pintura, plástica, maquillaje y madera, entre otros. También hubo espectáculos musicales, cine, teatro, títeres. Además funcionaron la tradicional biblioteca infantil Estación Lectura y el rincón de lectura Puerto Palabras. A lo largo de tres semanas muchos autores firmaron libros, como Marta Prada, Roberto Fontanarrosa, Graciela Cabal, Marcelo Birmajer, Nora Hib, Silvia Schujer, Cristina Ramos o Griselda Gálmez. Se llevaron a cabo narraciones de cuentos a cargo de Liliana Cinetto, Vivi García, Graciela Halpern o el Grupo Aquelarre. Los
premios Pregonero fueron entregados a quienes difunden la lectura entre
niños y adolescentes, y entre los galardonados estuvieron la especialista
María Inés Bogomolny, El Foro de Ilustradores, la narradora Carmen Bártolo y
la librería de la provincia de Río Negro Don Quijote.
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Un libro sobre los desaparecidos para adolescentes La preferencia de los menores, según coinciden quienes están relacionados con alguno de los aspectos de la industria editorial infantil, apunta a temas como el esoterismo, lo truculento y la ciencia ficción, en donde marca la senda Harry Potter de J. K. Rowling, que en la Argentina vendió desde 2001 cerca de 800.000 ejemplares en años especialmente críticos para el país. En el rubro del realismo, una vertiente no del todo explotada y que genera interés, Sudamericana editó recientemente El año de la vaca, de Margara Averbach, sobre los desaparecidos durante la última dictadura desde la perspectiva de un grupo de adolescentes. Otra de las novedades publicadas fue Gran Nariz y el rey de los 600 nombres, de la notable dramaturga argentina Griselda Gambaro. Otras autoras, muchas clásicas, siguen teniendo un lugar de preferencia entre los chicos, sobre todo cuando son aconsejados por sus padres, como Elsa Bornemann, Graciela Montes, María Elena Walsh, Ema Wolf y la brasileña Ana María Machado, indicó a Comunica la responsable del local de Alfaguara en la Feria, Zulema Lázaro.
Debido a la cantidad de visitantes, los organizadores de la Feria piensan
mudar el encuentro el año que viene a un espacio más grande. Uno de los
aspectos a atender, tal como señalaron algunos caracterizados visitantes,
será proveer de espacios específicos para la lectura en un ambiente acorde.
Si bien varias editoriales disponían de sillones y colchonetas para los
niños, en el ambiente flotaba la efusividad creativa de los talleres,
recitales y juegos infantiles. Un ruido sano. (Comunica. 03-09-03). | ||
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