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JERGA: En el deporte, todo cobra otro sentido
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Los equipos de tenis de la Argentina y España «han dejado todo» en el campo de juego, dice un comentarista radial en referencia al disputado capítulo de la Copa Davis jugado el fin de semana en el Estadio Cárpena de Málaga, España. Pero el locutor no quiso decir que los jugadores quedaron sin pertenencias ni vestimenta, sino que agotaron sus energías. Además, el cronista recalcó que «las tribunas ardían» (el fervor desbordaba) y que hubo un verdadero «duelo de hinchadas» (simpatizantes) de uno y otro equipo. Ejemplos como éste revelan que el deporte maneja una jerga muy particular, en la que todo parece tener un sentido muy distinto al del uso habitual. Cuando el tenista chileno Nicolás Massú ganó el torneo de Buenos Aires del circuito profesional de tenis, el periodista Rodolfo Garcés Guzmán del periódico chileno El sur destacó la «garra» de su compatriota, que por primera vez le había dado a su país ese trofeo. «Garra es sacar del fondo de uno mismo el valor y capacidad de revertir situaciones aplastantes», explicó Garcés, dando cuentas de una de las tantas variantes de la crónica deportiva. También Garcés destacó que el tenista Massú «no arrugó», que según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), también puede significar «huir, encogerse, escaparse» frente a una situación adversa. | ||
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Menos postres y más ejercicio «Chicas, hay que largar los postres», se escucha decir a un docente de educación física a sus alumnas de una escuela pública de Buenos Aires. Esta frase manifiesta un reclamo porque ese día las adolescentes que practican jockey no parecen muy predispuestas al ejercicio físico. Otras particularidades del mundo de la educación física son «hallarse fuera de estado» (en mala condición física) o «estar en forma» (en buena condición física), ejemplifica ante Comunica la docente de gimnasia Silvina Maciel. Hablando de estar, el ex arquero del equipo de fútbol Universidad de Chile «estuvo mucho tiempo parado» (sin actividad), destacó el diario La Cuarta. «El golero no se quedó atrás en prenderle velitas a dirigentes y a sus compipas azules, que se portaron del uno cuando se enteraron de las penurias que tenía con así unas ojeras al arquero azul». Llevada al lenguaje más formal, esta expresión de La Cuarta indica que el deportista –arquero en la Argentina y portero en España-- confió en dirigentes y compañeros del equipo, que se portaron muy bien cuando se enteraron de los problemas que tenía el arquero. El entrenador del seleccionado femenino de fútbol, Leonardo Cuellar, dijo al diario La Jornada de ese país que su equipo estaba obligado a «ensuciar el juego a Japón». Cuellar abundó que al referirse a «ensuciar» el juego se refiere a «destruir» a Japón. Mucho no aclara el entrenador, pero lo cierto es que «como Japón puede hacer 10 o 12 toques seguidos» hay que obstaculizar el desarrollo de esas habilidades. Ensuciar, en deporte, incluye emplear métodos no del todo lícitos. Más preocupante podría ser lo que se escuchó a un periodista de Televisión Española al transmitir el partido entre dos grandes del fútbol mundial, el Real Madrid, de España y River Plate, de la Argentina. Cuando un jugador de River quitó el balón (pelota en la Argentina) a uno del cuadro rival, dijo que “le robó el balón” y después se dirigió hacia el arco contrario “dando quiebros” o sea eludiendo a los contrarios, “gambeteando” como se dice en su país o “dribleando”, anglicismo sajón que se suele utilizar en España. Pero
uno de los defensas del Madrid le arrebató a último momento la pelota y
frustró su intento de “pegarle” al balón hacia la portería rival, dijo el
comentarista. Un colega argentino dijo al mismo tiempo que el delantero no
pudo “patear” contra el arco defendido por el arquero madridista. | ||
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Como en el fútbol, los anglicismos invaden el lenguaje del béisbol Sabido es que en el fútbol, como se informó en una reciente nota de Unidad en la Diversidad, por el origen inglés del deporte muchos anglicismos se adaptaron a nuestro idioma, tales como el mismo fútbol, gol, orsai y referí. Pero en los casos del fútbol americano (estadounidense), una modalidad muy distinta del deporte más popular en España y Latinoamérica, la prensa del norte de Sudamérica no opta por ninguna traducción a términos como quarterback, field goal, end zone o running back. Quienes practican el béisbol en Chile o México también parecen resignados. Hablan de pitcher (lanzador) y de catcher (receptor). De allí a montículo de pitcheo para los pitchers y de catcheo para los catchers hay un solo paso. En
la página web del Salón de la Fama del Béisbol de México, «se explica que
las líneas de foul son las líneas de home a primera y de
home a tercera base, prolongadas hasta los jardines», dando cuenta de la
enorme influencia del inglés en el léxico de este deporte. (Comunica.
24-09-03).
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