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LÉXICO:
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Tupas, conservas, sociatas, perucas, gansos, escuálidos, montos, comunachos, troscos, bolches, fachos, oligarcas, radichas, peronios, colorados, azules, celestes o chiitas. Se habla de políticas lingüísticas mejor o peor encaradas por los gobiernos. Pero a su vez, la política maneja una jerga específica para aludir a sus divisiones, para identificarse por ideologías y afinidades más allá de las estructuras y nomenclaturas tradicionales. En Uruguay todo el mundo sabe que los tupas son los tupamaros (un movimiento guerrillero de los 60 y 70 que tomó su nombre de milicias independentistas del siglo XIX que a su vez homenajeaban al inca Tupac Amarú). Hoy en día tienen actuación política sin violencia e integran el opositor Frente Amplio (izquierdista). Asimismo, las noticias de Brasil hace mucho tiempo que hablan de los chiitas del PT, aunque nada tienen de musulmanes. Ellos eran el ala dura de la izquierda del Partido de los Trabajadores antes de que Lula da Silva fuera presidente. | ||
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Grupos y subgrupos de radichetas y perucas La actual democracia argentina fue prolífica para nombrar la amplia variedad de líneas internas de los partidos políticos y de los gobiernos. A Raúl Alfonsín (radical, radichet,1983-1989) le tocó abrir el capítulo democrático tras la dictadura de 1976-83. Enseguida hizo su aparición en los medios de comunicación la coordinadora, con la que se identificaban gran parte de los jóvenes dirigentes de su partido. El sector representaba a la Junta Coordinadora Nacional, una agrupación que se había formado en 1968 y que fue ganando poder frente a los sectores tradicionales del partido. Más tarde, en el gobierno del peronista (peronacho, peruca) Carlos Menem (1989-1999), dos grupos tan menemistas como enfrentados entre sí tomaron una identificación propia del siglo XIX en el período de organización nacional: celestes y rojos punzó, es decir, unitarios y federales. El diario Clarín informaba en 1997 que el renunciante ministro Roberto Dromí fue una de las principales espadas celestes de un sector del gobierno. La continuidad democrática le tocó al radical Fernando de la Rúa (1999-2001). A un grupo de jóvenes con gran influencia, que incluía a los hijos del mandatario, se lo conoció como el grupo sushi, “un nombre cargado de significado no sólo por la comida que les encantaba, sino por su característica observada en un primer momento como desacartonada y moderna, y a los pocos meses, como frívola y hueca”, indica a Comunica el periodista argentino Rubén Rabanal. En la
década del setenta, la guerrilla peronista de izquierda de los montoneros
(de montonera, como se designó en el siglo XIX a los grupos
irregulares de combatientes que seguían a caudillos locales, que cargaban en
montón, amontonados, sin la formación militar clásica, cuando atacaban a las
tropas regulares) eran los montos. Sus rivales de la derecha eran los
fachos (fascistas, fachistas), término extendido en el mundo
hispanohablante. | ||
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Herederos con gran ingenio Herederos de esa tradición creadora de denominaciones especiales son los legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en su mayoría menores de 50 años. Allí, el ingenio ayudó para nombrar las subdivisiones en las dos principales bancadas: Fuerza Porteña (oficialista, centroizquierda) y Compromiso para el Cambio (opositor, centroderecha). En el bloque opositor existen el Grupo Nogaró (por el Hotel Nogaró en el que se reunían), los Halcones (los más duros) y los Festilindo (el nombre alude a un programa televisivo de los ochenta). A los que quedaron aislados dentro de la bancada porque pertenecían a un partido de derecha desaparecido, se los conoce como La Franja de Gaza. Al grupo central del bloque del oficialismo se lo llama Circo de Moscú, por la militancia comunista de sus integrantes en su juventud. La Logia del Nacional Buenos Aires la componen los que concurrieron al instituto secundario de ese nombre, al igual que el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra. La Primera Línea la integran los más allegados a Ibarra. En el Barrio Chino hay espacio para todos. Allí conviven los opositores cercanos al oficialismo, y los oficialistas cercanos a la oposición. Quien quiera llegar a las oficinas de Autodeterminación y Libertad (izquierda) debe preguntar por Los hermanos macana (corredores de la serie televisiva Los autos locos). Ellos son los legisladores que ingresaron al cuerpo en la lista del candidato a jefe de gobierno Luis Zamora, y que eran poco conocidos en los medios antes de esa postulación. Los grupos de la antipolítica no se quedan atrás en la imaginación. Una agrupación que se opone al voto obligatorio formó hace unos años la organización 501, es decir, un kilómetro más del mínimo de 500 marcados por las leyes argentinas que sirve como justificativo para no votar. (Comunica, 14-04-2004). | ||
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