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18 de agosto de 2004


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VENEZUELA:
El castellano se jugó en la batalla electoral

Escuálidos contra hordas
Patrulleros sin policías
Un jonrón que llegaría la Casa Blanca

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Poemas populares, viejas leyendas, neologismos y tradicionales consignas políticas prestan sus nombres para la efervescente política venezolana. Por la campaña electoral para el plebiscito del 15 de agosto que confirmó en la presidencia a Hugo Chávez, desfilaron florentinos, diablos, guarimbas y otros localismos.

«Florentino y el diablo» es el nombre del poema popular, ambientado en el llano venezolano, en el que Florentino encarna al bien que derrota al mal.

En 1930, Alberto Arvelo Torrealba, de cuyo nacimiento se cumplirán 100 años en 2005, escribió la obra teatral en la que recogió la historia del joven Florentino. En 1940, el poeta publicó la primera versión del romance «Florentino, el que cantó con el Diablo», con 224 versos, incluido en Glosas al Cancionero de editorial Elite. Diez años más tarde concluyó la segunda, con el doble extensión, y en 1956, la última, de 1.219 versos.

Desde esa leyenda, Chávez tomó prestado el nombre del luchador por el bien para designar a sus seguidores, los florentinos. En este marco, se comprende la alusión de Chávez a que «Bush es el diablo» y otras consideraciones sobre la oposición endiablada.

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Escuálidos contra hordas

El jefe de Estado dio otra muestra de ironía al denominar al referéndum como la Batalla de Santa Inés, rememorando la que se produjo en Venezuela antes de la guerra federal en 1859. Entonces, los liberales engañaron a sus enemigos conservadores y dieron batalla en el campo que les era más propicio.

Otro epíteto propinado por Chávez a los opositores es el de escuálido. Éste fue divulgado por el presidente en el comienzo de las manifestaciones en su contra, a raíz de la escasa concurrencia de ciudadanos a los actos antichavistas, en contraste con las multitudinarias manifestaciones del Movimiento V República.

Sin embargo, como se pudo ver en el cierre de las campañas para el referéndum –la oficialista en la avenida Bolívar y la opositora en la autopista Fajardo-, centenares de miles de venezolanos participaron en los actos políticos de uno y otro lado.

Muchos antichavistas se tomaron con humor la ofensa recibida y vestían camisetas con la leyenda «Sí, soy escuálido». Los escuálidos, a su vez, intentaron ofender a los oficialistas con el reiterado calificativo de hordas, entre muchos otros.

La divisoria de aguas trazada por el presidente venezolano creó otra expresión, los maisantas. El bisabuelo de Chávez, Pedro Pérez Delgado, luchó a fines del siglo XIX y principios del XX contra gobiernos dictatoriales, y tenía el apodo de maisanta. El mandatario retomó esa leyenda y llamó a sus seguidores maisantas, y a su centro de campaña, Comando Maisanta.

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Patrulleros sin policías

El presidente Chávez, ex coronel del cuerpo de paracaidistas del Ejército venezolano, utilizó desde su irrupción en la política palabras del lenguaje militar. Prueba de ello son los locales partidarios de la denominada «Revolución Bolivariana», que fueron designados como Unidades de Batalla Electoral.

Estos comités partidarios están desplegados en 8.000 centros electorales. Allí se organizaron los 900.000 patrulleros, cuya misión fue patrullar los pueblos y ciudades para convencer a los venezolanos de que votaran por el «No» a la revocación del mandato presidencial. La oposición también adoptó el lenguaje bélico para identificar a sus grupos de militantes, a los que identificó como Comandos por el «Sí».

En tanto, el universo antichavista organizó a principios de año la guarimba. Este término de origen autóctono significa refugio o territorio, y es conocido en Venezuela y países caribeños como un juego de niños. Para los sectores radicales de la oposición, la guarimba consistió en cortes de calles y desobediencia civil a comienzos de año.

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Un jonrón que llegaría la Casa Blanca

Chávez suele utilizar un lenguaje popular, poco habitual en el discurso político, «tenemos que hacer el out 27» en el referéndum, al remitir a la jugada de béisbol, deporte que apasiona a los venezolanos, con la que se decreta el triunfo en un partido.

Durante la conferencia de prensa del cierre de campaña, el titular del Ejecutivo venezolano anunció que el lunes 16 de agosto invitaría a la oposición a desayunar «chigüire (el roedor más grande del mundo), yuca fresca, que me trajo mi madre, y queso llanero».

Unos días antes, durante la emisión del programa dominical «Aló Presidente», Chávez tomó un palo de béisbol en cámara. «Vamos a hacer un jonrón que va a llegar a los jardines de la Casa Blanca. Así vamos a hacer», dijo, mientras ensayaba el bateo lentamente. El término jonrón es la castellanización del inglés home run, y es la
jugada que permite cubrir las cuatro bases y marcar un punto para el equipo. (Comunica. 18-08-04).

 

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