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COLOMBIA: En Bibliocarreta o Biblioburro, los libros se acercan a la población
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Bibliocarreta y Biblioburro son dos proyectos que demuestran la inventiva de los colombianos a la hora de difundir la lectura de punta a punta de su país. El primero funciona en la localidad de Sabaneta, en Antioquia, mientras que el segundo fue idea del docente de una escuela rural de La Gloria, en Magdalena, «cuando los niños me llegaban con las tareas sin hacer, porque no tenían libros». Ambas iniciativas tuvieron que ser perfeccionadas con el tiempo y responden a la necesidad de llevar los libros a las localidades lejanas y zonas menos favorecidas económicamente. Hay que echarle el cuento de la lectura a la gente En 2001, el bibliotecario de la Secretaría de Educación de Sabaneta dispuso los libros en una caja sobre la vereda (acera), pero la iniciativa no prosperó para atraer lectores. Fue así como mejoró la oferta acondicionando una carreta para acercarlos a quienes quisieran leer. La Bibliocarreta, con 200 ejemplares, recorre plazas, parques y barrios de la localidad, considerada un Municipio Caminante por ésta y otras iniciativas que buscan acercar la educación a la gente. Su presencia atrae a los vecinos, «pero lo confunden a uno, piensan que llevo chucherías», indicó Oswaldo Gutiérrez Tobón al diario El Tiempo de Bogotá. «Afuera hay muchas personas sedientas de información, que ignoran que aquí están las respuestas. Hay que echarle el cuento de la lectura a la gente, por igual a campesinos y comerciantes», agregó. La iniciativa cuenta con financiamiento de la municipalidad de Sabaneta y donaciones, que permitieron reproducir las bibliocarretas, que ya son cuatro. | ||
La única biblioteca de La GloriaBiblioburro funciona en La Gloria, un poblado de 600 vecinos que forma parte del municipio de Nueva Granada. Allí nació Luis Soriano, se recibió de licenciado en español por la Universidad del Magdalena, viajó, y al retornar a su pueblo como maestro, se dio cuenta de que «los niños me llegaban con las tareas sin hacer, porque no tenían libros». Comenzó a invitar a los alumnos a leer a su casa, pero sólo asistían algunos, ya que para muchos era una tarea heroica el sólo hecho de tener que asistir a clase. Fue así como se le ocurrió utilizar varios burros desocupados que tenía en el fondo de su vivienda. Armó muebles de madera, los montó sobre una burra y partió. «La gente me recibe feliz. A pesar de la lejura, no hay un padre de familia que no entienda la importancia de que sus hijos estudien y amen la lectura», indicó el docente a El Tiempo. Biblioburro, única biblioteca del pueblo, cuenta con 350 títulos, que se van alimentando con contenidos de Internet que baja Soriano periódicamente.
Tanto Bilbioburro como Bibliocarreta se inscriben dentro del
Plan Nacional de Lectura que abarcó a 205 centros de documentación en 2003.
El programa cuenta con 574.000 ejemplares y en el Ministerio de Educación
colombiano aspiran a alcanzar los 500 centros bibliográficos en 2006.
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Bibliobuses y bibliotrenes La bibliotecas circulantes tienen otros ejemplos en varios países de Latinoamérica. El gobierno argentino lanzó para la temporada de verano que acaba de comenzar el programa de bibliobús, que funcionará en los servicios de micros (autobuses) a la Costa Atlántica y a la provincia de Córdoba, ambos centros turísticos masivos. Hace un tiempo fue instalado un bibliotren en los jardines de la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile. Pero esta vez, los que viajan son los lectores con su imaginación, sentados en un vagón de madera inmóvil. En la isla de Chiloé, al sur del país, funciona la bibliolancha. (Comunica. 07-01-04). | ||
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