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4 de febrero de 2004


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TRADUCTORES TÉCNICOS:
Defender el idioma en una lucha desigual

 

De la gramática depende la comprensión del texto
En algunos campea la resignación

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La tarea del traductor técnico afronta varios desafíos. Por un lado, debe manejarse en un campo «dominado» por los términos en inglés, que en muchos casos se utiliza más allá de lo necesario. Además, su trabajo se dirige a un público compuesto por ingenieros y operarios calificados para el que lo vital pasa por saber utilizar una máquina y no siempre se preocupa por la calidad gramatical de lo que lee.

«En los manuales técnicos se privilegia la comprensión del sentido por sobre la forma de expresión. Para un técnico que necesita saber cómo operar una máquina puede ser de vital importancia que la traducción dé correctamente, por ejemplo, las partes de una máquina y no que haya tildes en donde corresponda», reconoce Vanina Blocki, traductora egresada de la Universidad de Belgrano de Buenos Aires, la capital argentina.

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De la gramática depende la comprensión del texto

Pero Blocki aclaró en diálogo con Comunica que «de la gramática depende en gran parte la comprensión de un texto; la posición de una coma puede variar sobremanera el sentido de una frase. En líneas generales, resultan más aceptados los errores gramaticales en las traducciones técnicas que en las literarias, pero a mi entender, un buen traductor no puede darse esas licencias».

Quien se disponga a leer un manual de instrucciones tan sólo de un electrodoméstico, que tiene una especificidad técnica menor que los instructivos industriales, sabrá que el respeto a las normas del castellano es elemental para comprender el funcionamiento de cualquier aparato.

Acerca de las diferencias del traductor técnico y el literario, Blocki, que tiene ambas especialidades, explica que para el primero «resulta fundamental poseer un conocimiento profundo tanto del idioma fuente (del que parte el traductor) como del de meta (al idioma que traduce), a fin de poder transmitir el sentido del texto a traducir, más allá de las palabras.

El traductor literario requiere de un amplio conocimiento no sólo de la normativa del lenguaje sino de la cultura en general, de literatura universal. En cambio, al traductor técnico no le hace falta este conocimiento, sino una formación inclinada hacia los procesos y mecanismos de funcionamientos generales, a la investigación permanente».

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En algunos campea la resignación

En sectores como los de comunicación, informática y negocios, el inglés se mueve a sus anchas. Palabras como mother (placa madre de la computadora) y outsourcing (tercerización de servicios), dan cuenta de ello. Pero también  los técnicos se inspiran para difundir palabras exóticas en castellano, como ratios (en lugar de índices económicos), linquear (conectar, de to link), foruardear (enviar, proveniente del inglés forward, hacia) o deletear (borrar, de to delete), bacapear (respaldar, duplicar, de to back up) o castomizar (personalizar, de to custome), entre otros.

A tal punto llega cierta resignación entre los usuarios de sistemas de computación, que Julián Bueno, un argentino que trabaja en informática, acepta que prefiere «comprar los libros en inglés, porque ocasionalmente cuando viene una versión realizada en España con términos como ordenador, ratón o conductor, se hace más difícil entenderlo».

Blocki admite que algunos prefieren el uso de las palabras en inglés a fin de que todos «sepan de qué se está hablando», a modo de código compartido. Por otro lado, «hay quienes consideran que al traducir ciertos términos se pierde parte del sentido del mismo, por ejemplo en el caso de know-how, management, procurement, insight, -self, o la creación de barbarismos como randomización, seteo, atachar», por citar algunos.

La traductora, miembro del estudio Asociación de Traductores de Buenos Aires, cree «lógico que cuando la mayoría de las invenciones surgen de países desarrollados en los que predomina el uso del idioma inglés y se transmiten al resto del mundo», ese idioma tenga cierta prevalencia. «Tal vez resulte difícil unificar criterios y lograr un español neutro entendible a todos los países de habla hispana, sin caer en localismos». (Comunica. 04-02-04).

 

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