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Un libro escrito por el argentino Jaime Poniachik le dobla la apuesta a Jorge Luis Borges. Jugar con Borges, editado en Buenos Aires, acepta los desafíos del escritor argentino muerto en Suiza, y propone una serie de juegos, adivinanzas y problemas de ingenio sobre las palabras y la obra en general del autor de El Aleph. Jugar con Borges fue editado por Ediciones de Mente, una editorial argentina especializada en libros y revistas de ingenio, entre ellas la recordada Juegos. Los desafíos abarcan desde completar el final de los versos de poemas con la palabra y rima exacta hasta adivinanzas, o acertar con el significado de metáforas y de palabras un tanto crípticas. «Hipogeo significa: a) Pista de carreras; b) Cavidad subterránea; c) Esfera hueca». Éste es uno de los acertijos y fue extraído por Poniachik del texto «Una mujer, la primera que le depararon los dioses, lo había esperado a la sombra de un hipogeo», pequeño fragmento de El hacedor. La consigna del juego es acertar el significado, en cuyo caso vale dos puntos. Si el lector necesita recurrir a la cita para leer el término en su contexto, el acierto vale un punto. | ||
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Aduar suena a aduana Otra palabras incluidas en este capítulo son aduar («Un cacique los salva de la muerte, pero quedan en el aduar como prisioneros», Martín Fierro) o perspicuo («Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo», de Funes el memorioso). Un término borgiano incluido en Jugar con…se hizo finalmente conocido a nivel global pero no por la difusión de la obra de Borges: «He referido mi estadía entre los Yahoos, pero no su horror esencial, que nunca me deja del todo y que me visita en los sueños». Las adivinanzas planteadas son realmente apasionantes: «¿Quién habla, quién lo cobija?»; «Mi morada es silenciosa, ni yo hago ruido/ El señor ordenó que fuéramos juntos/ Soy más veloz que mi morada, a veces más fuerte/ pero ella trabaja más/ A veces suelo descansar, ella es incansable/ En ella habitaré mientras viva/; si nos separan, mi destino es la muerte». Otra
sección es la denominada Iniciales. El juego en este caso consiste en
que se transcriben versos, dejando el hueco en las palabras omitidas a
propósito. El lector–jugador tiene que encontrar un par de términos
faltantes que se diferencian sólo por la letra inicial. Por ejemplo, en un
verso de El hacedor, están omitidas las palabras dueños y
sueños.
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Juegos, qué linda idea Borges alguna vez dijo sobre el juego en una entrevista citada por el diario La Nación: «Juegos, qué linda idea. En mi primer libro, había un poema sobre el truco que no era muy bueno». «¿Qué piensa del truco (juego de naipes argentino)?», le pregunta el periodista. «Me gusta mucho. Las jugadas de póquer o ruleta siempre tienen que ser por dinero. En cambio el truco tiene un interés propio, es una especie humilde de ajedrez», respondió el autor de Fervor de Buenos Aires.
Poniachik es un histórico creador de juegos de mesa argentinos. Admitía hace
varios años a la revista La Maga que una alternativa para sus
creaciones es «estudiar un juego clásico y cambiar las variantes, como por
ejemplo, un ajedrez en donde cada jugador pueda lanzar una bomba que explote
y destruya ocho casillas con las correspondientes piezas que se alojan
allí». Algo de reinvento hay en Jugar con Borges, que se atreve a
imaginar con uno de los autores más desafiantes de la imaginación que haya
existido. (Comunica. 25-02-04). | ||
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