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FERNANDO LÁZARO
CARRETER:
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“No tengo nada contra los periodistas, podría hablar de cómo marran al hablar los ferroviarios, o los agentes de bolsa, pero sucede que a los periodistas se les oye más, y a veces los errores son tan torpes que mueven a la risa”. Estas palabras de Fernando Lázaro Carreter justificando sus “dardos en la palabra” (sus dardos contra los frecuentes errores gramaticales de los profesionales de la información) explican una de las más valiosas y productivas actividades que desarrolló el escritor, filósofo, filólogo y académico de la lengua, fallecido el cuatro de marzo en Madrid, España. Así como sus dardos publicados en los diarios madrileños Informaciones, ABC y El País se constituyeron en una referencia periódica sobre la actualidad del español, su trabajo al frente de la Real Academia Española de la lengua, cargo para el que fue elegido director en 1991 y que desempeño durante siete años, transformó a esa institución de manera radical. Esa transformación se verificó tanto en los aspectos materiales, al lograr que se la dotase de medios económicos, como orientadores, al poner como uno de sus objetivos básicos trabajar por la unidad del castellano respetando su rica diversidad. Por iniciativa suya y bajo la dirección del lingüista Francisco Marcos Marín se comenzó a preparar en Buenos Aires El corpus de referencia del español actual, que después se continuó en Madrid y otras ciudades hasta recoger en la actualidad más de 95 millones de registros procedentes de textos escritos y fuentes orales. | ||
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Una larga vida aprendiendo y enseñando El académico se caracterizó por un deseo y una práctica de aprendizaje permanente, con una actividad similar en la enseñanza, sea directa en los institutos educativos o a través de periódicos y libros. Nació en 1923 en Zaragoza, se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de su ciudad natal y en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid. En 1949 fue designado catedrático de Lingüística General y Crítica Literaria en la Universidad de Salamanca, donde sería Decano de Filosofía y Letras años después. En 1972 pasó a ser catedrático de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid y ese mismo año fue elegido académico de número de la Real Academia Española, donde ocupó el sillón R, vacante por la muerte de Luis Martínez Kleiser. Su trabajo lo hizo merecedor de muchos galardones, entre ellos el Premio Aznar de Periodismo, el Premio Mariano de Cavia (1984), el Premio Internacional Menéndez Pelayo (1994) y Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes (1996). Era doctor 'Honoris Causa' por las Universidades de Zaragoza (marzo de 1985), Salamanca (enero de 1986), Autónoma de Madrid (febrero de 1988), Valladolid (enero de 1993), La Laguna (febrero de 1994) y Universidad de La Coruña (junio de 1997). El
vicerrector de Planificación y Desarrollo de la Universidad de Salamanca,
Santiago López, al conocer su fallecimiento dijo que su muerte ha sido “una
pérdida de primer orden. Yo conocí en la Universidad Autónoma de Madrid su
talante y buen hacer como profesor. Era una magnífica persona y un excelente
catedrático”. López, en nombre del equipo rectoral, destacó que Lázaro
Carreter siempre manifestó un gran cariño por la Universidad de Salamanca, y
que “esta casa le debe mucho. Le ha dado un prestigio enorme a la Educación
Secundaria. Es un activo muy importante para nosotros, porque sin él tampoco
se entiende Salamanca como centro de irradiación del castellano”. | ||
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Su labor fue ampliamente reconocida Lázaro Carreter «tenía una visión profunda de la unidad entre lo lingüístico y lo literario y llevó a cabo la dignificación literaria de la lengua», según Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, de España. El
escritor y académico español Luis Goytisolo destacó la vena «irónica y muy
divertida» de Lázaro Carreter, quien fue «un maestro» para los ciudadanos
españoles y puso su dominio del idioma «al alcance de cualquiera a través de
su obra El dardo en la palabra». Esa aproximación hizo decir al director de Publicaciones de la agencia EFE, Carlos Reigosa, que “Quizá quienes más salimos perdiendo con su muerte somos los periodistas. Nadie con tanta autoridad nos sometió nunca a un marcaje tan implacable y eficaz como el suyo. Nadie tuvo esa vocación de seguimiento de los medios de comunicación que él acreditó, y que asomaba en unos dardos llenos de ingenio, talento y oportunidad. Nadie nos recordó tan reiteradamente nuestra responsabilidad respecto del buen uso del idioma español y de su futuro. Y nadie lo hizo con el acierto, la exigencia y el buen tono que a él lo caracterizaron e hicieron popular. Porque Don Fernando Lázaro Carreter sumaba a su indudable condición de maestro de la filología, la lengua y la literatura, la jerarquía de gran divulgador del idioma español. Las numerosas ediciones de sus libros y el éxito público de sus reflexiones sobre cuestiones léxicas o sintácticas no tienen precedentes”. Lázaro
Carreter se ocupó en 1977 de la redacción del primer manual de estilo de la
agencia Efe en el que, además de las normas de redacción periodística,
incluyó uns síntesis de gramática y sintaxis. (Comunica, 11/03/2004). | ||
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