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31 de marzo de 2004


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COLOMBIA:
El vallenato enseña vida, diversión y palabras

Pechiche y perrenque se merecen el podio
El  acordeonero  y la guacharaca, pilares del género

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El vallenato es uno de los géneros musicales exponentes de la riqueza folklórica de la región de la costa y el caribe colombianos. Sus letras, centenarias algunas, son tanto una fuente inagotable de refranes sabios como demostrativas del costeñol, el español particular de la región.

El bogotano Daniel Samper es uno de los máximos expertos en vallenato de Colombia, y se transformó junto a Juan Gossain en académico de la lengua en febrero pasado, precisamente por su especialidad en el estudio del idioma y la cultura de este tipo musical que mueve a multitudes en varios países de América. Samper hizo un trabajo sobre los 100 años del género y sabe más de 400 canciones, algo que los colombianos consideran posible para un costeño pero sorprendente para un habitante de la capital. 

Consultados Gossaín y Samper por la agencia Colprensa, señalaron que “Rafael Escalona por cronista, Leandro Díaz por poeta y Adolfo Pacheco por ambas cosas” son los autores que más han aportado a nuestro idioma.

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Pechiche y perrenque se merecen el podio

Para estos periodistas, hay dos palabras con “p” del costeñol que merecen ser oficializadas para el diccionario: “pechiche y perrenque”. Pechiche significa “mimado, consentido, mimo” mientras que perrenque quiere decir fuerza, coraje.

A la burra burro y al burro palo, según un diccionario vallenato publicado en Colombia, denota “que a algunas personas hay que darles lo que les conviene, y a otras lo que necesitan”. Hay que diferenciar bien entre una cosa y otra.

Por su parte, Cada quien ensarta pa’ su bejuco y guisa en su propia olla, enseña que cada uno trabaja (o debe trabajar) para procurar su bienestar sin estar pendiente de los demás. Es un refrán que se refiere a la costumbre de la gente que salía de pesca, de ir metiendo (ensartando) dentro de un bejuco los pescados que conseguía. Luego, en la casa, tras aliñarlos, se los guisaba.

Samper señala que el vallenato “nació de abajo”, y su origen está vinculado inexorablemente a la diversión. De allí que muchas de las letras aludan a lo festivo, aunque con moraleja: Después del flequeteo viene el mareo: Cuando las cosas se hacen mal, traen como consecuencia los malos resultados. (Se refiere al verbo flequetear  (coquetear, provocar a los hombres) y al malestar que producen los embarazos.

Otras palabras vallenatas son pipón (barrigón, el que nace pa´pipón, ni que lo fajen chiquito). También hay modismos como hasta onde llegó, ajustó por hasta donde.

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El  acordeonero  y la guacharaca, pilares del género

Todo conjunto de vallenato tiene un cantador y un acordeonero, músico que los tangueros conocen como acordeonista. A su vez, los instrumentos que conforman el conjunto vallenato, nacido en el Valle de Upar, de allí su nombre, son demostrativos de la mezcla de tres culturas: El acordeón representa la influencia europea, la guacharaca la de nuestros aborígenes y la caja representa la cultura africana.

La caja vallenata varía de nombre según sus particularidades. En Bolívar se la conoce como currulao, lumbalú en el Palenque de San Basilio, y guacherna en la costa atlántica.

Guacharaca es una herencia de las culturas originarias, en particular los chimilas, que aludían tanto a aves como a las plantas que aportan su tallo para elaborar el instrumento. (Comunica, 31-03-04)

 

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