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CENTROAMÉRICA:
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Reconocerse como un «habitante de la lengua española», como parte de «una gran patria que es la lengua» ha sido una opinión compartida por todos los participantes del Encuentro de Escritores Centroamericanos que organizó del 4 al 5 de mayo el Foro Complutense de Madrid. En este seminario, celebrado en el Salón de Grados de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense (UCM), autores de Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Panamá analizaron las últimas tendencias narrativas y la realidad política centroamericana. Los escritores coincidieron en que nuestra lengua mestiza, poblada de indigenismos y a la vez cohesionada, es un elemento central de riqueza y unidad. Por ello, ante la pregunta sobre qué es ser un escritor centroamericano algunos interpelados, como el salvadoreño Horacio Castellanos, contestaron que es «ser un escritor que escribe en español».
Temas como la pobreza, el
analfabetismo, la violencia, las experiencias revolucionarias y
contrarrevolucionarias, la influencia de Estados Unidos y la falta de
mercado editorial se fueron sucediendo a lo largo de las sesiones,
coordinadas por Paloma Jiménez del Campo, Evangelina Soltero Sánchez,
Cristina Bravo Rozas y Esperanza López Parada, profesoras de Literatura
Hispanoamericana de la UCM. | ||
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El desafío de colocar las particularidades en la universalidad de la lengua El desafío de construir una literatura que dé cuenta de las particularidades culturales, sociales e idiomáticas, pero que se inscriba en la universalidad de la lengua castellana, ha sido analizado por los autores presentes en el Encuentro. El poeta guatemalteco José Mejía agregó un matiz al tema al reflexionar sobre la tarea del traductor. Dentro de la mesa Identidades nacionales y errancias, Mejía explicó que la actitud errante enriquece a la lengua porque «alejarse de la lengua española es fecundo para pensar en español». Mejía, que reside en París hace algunas décadas, tradujo al francés numerosos trabajos de poetas y escritores de Guatemala y de otros países centroamericanos y destacó, por ejemplo, la enorme diversidad de la poesía nicaragüense después de Rubén Darío.
Posteriormente, los escritores
Uriel Quesada, de Costa Rica;
Jacinta Escudos, de El Salvador y Juan David Morgan, de Panamá, disertaron
sobre Las últimas tendencias narrativas y Rodrigo Rey Rosa de
Guatemala y Enrique Jaramillo Levi de Panamá, debatieron sobre Los
extremos del centro: diálogos.
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Incomunicación e hibridación entre culturas La incomunicación entre las diversas culturales que conforman Centroamérica fue tratada en la mesa redonda Seísmos: realidad política y literatura. Sobre este tema, el hondureño Roberto Castillo afirmó que se han dado procesos de «desindigenismo» y de «indigenismo» a lo largo de la historia y que en algunos períodos se desechó la idea de un mundo intercultural por una búsqueda de homogeneización cultural y social. La influencia de Estados Unidos también fue comentada por los participantes en el coloquio y se destacó la importancia de los cruces e intercambios con los inmigrantes centroamericanos que constantemente llegan a las ciudades estadounidenses. Por otra parte, el costarricense Carlos Cortés comentó la problemática de Centroamérica como una zona atravesada por grandes contradicciones políticas, militares y estratégicas, con gran riqueza y enorme biodiversidad. El nicaragüense Erick Aguirre describió la relación entre literatura e historia reciente e indicó cómo el influjo del espíritu militante de las décadas del 70 y del 80 permitió el surgimiento de la literatura testimonial «para llenar los vacíos de la historia oficial». Aguirre
sostuvo que en los 90 se produce un cambio, se buscan nuevas formas de
expresión y habla de «ficción literaria», una apuesta que, sin abandonar la
denuncia social, busca revisar y reflexionar sobre lo literario. (Comunica.
12-05-04). | ||
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