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RODOLFO HACHEN: La RAE es un baluarte de la intolerancia
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Para los
organizadores de un “contra-congreso” que se realizará en Rosario,
Argentina, paralelamente y en contraposición a la realización del Tercer
Congreso Internacional de la Lengua Española, la Real Academia Española “es
un baluarte de la intolerancia”.
Un grupo de catedráticos y otros actores sociales convocaron esa reunión alternativa, el Primer Congreso de Las Lenguas, que según sus organizadores aspira a representar a todos los hablantes de español y de otras lenguas que conviven en Hispanoamérica. Rodolfo Hachen, organizador del encuentro y docente de Etnolingüística de la Universidad Nacional de Rosario e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científica y Técnicas (CONICET), desconoce la autoridad de la RAE y de las otras academias, y equipara, en cuanto a los principios en juego, la situación actual de la política lingüística con los momentos que inspiraron la independencia de los países americanos en el siglo XIX. El Congreso alternativo cuenta con el auspicio de universidad y de numerosas organizaciones de la sociedad civil. Unidad en la Diversidad: ¿Quiénes participarán en el Congreso de las Lenguas? Rodolfo Hachen: Todos aquellos que piensan que tienen algo que decir acerca del lenguaje. Como siempre, para nosotros, el plural marca la diferencia. Y no hablamos de una mera diferencia de número sino, por supuesto, de una diferencia ideológica. Este es un Congreso que se estructura sobre la pluralidad y esta pluralidad no representa sólo a las minorías sino a los minorizados. A todos los que en la práctica profesional y en sus actividades cotidianas han sentido, en algún momento, por diferentes razones, que estaban siendo excluidos de la circulación del poder y del saber. Es por esto que el eje de este Congreso está fuertemente constituido por los miembros de las Comunidades Aborígenes de Argentina, los maestros, los trabajadores de empresas recuperadas, los investigadores, los jóvenes, los estudiantes, los representantes de las Comunidades Autónomas de España y muchos otros. Este Congreso no será importante por la participación de nombres de moda o de escritores de catálogo. Si le interesa saber si habrá nombres de trayectoria reconocida, habrá escritores, intelectuales de diferentes disciplinas. El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, es el Presidente Honorario de nuestro Congreso. U. D.: ¿Recibieron apoyo de alguna institución oficial? R. H.: No hemos recibido, por decisión propia, apoyo de ningún nivel del gobierno porque no queremos involucrarnos en el mal uso que se está haciendo del dinero público. El Congreso de la RAE cuesta 500.000 euros por día y eso, para la situación actual de la Argentina, es obsceno. Cuando nos convocaron desde el gobierno municipal (de Rosario) para ver cómo podían participar de nuestro Congreso les dijimos que no era posible por un problema de principios. No tenemos dinero, pero nos sobran principios. No queremos ser cómplices de un nuevo Mundial de Fútbol como el del 78. Por suerte, el contexto político no es el mismo, no hay una cruenta dictadura, pero la realidad social no es mejor. En esa oportunidad aconsejamos que los cuatro millones de dólares (3.200.000 euros), que el municipio invertirá parodiando una estética europea en Rosario, deberían ser destinados a mejorar la situación de las escuelas. Sin dinero y sin apoyo de la «oficialidad» realizaremos un Congreso que será, de algún modo, un ejemplo de la fuerza popular. | ||
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Una institución para «vigilar y castigar» U. D.: ¿No cree que la existencia de las academias no garantizan de alguna manera el respeto a las características particulares del uso del español? R. H.: En este caso conviene recordar el concepto que el escritor argentino Ernesto Sábato sostenía hace ya varios años acerca de las Academias. Él decía que «la existencia de academias tiene la misma raíz social y psicológica que la policía» en El escritor y sus fantasmas. Este escritor que será, paradójicamente, homenajeado por la RAE, nos enseñaba que era tarea de este tipo de instituciones «vigilar y castigar». Lenguas como el inglés de reconocida circulación internacional no cuentan con academias. Si hay algo que las academias no garantizan es el respeto. Son, de algún modo, el último baluarte institucionalizado de la intolerancia lingüística. Por otra parte, los únicos dueños de una lengua son sus hablantes. Como en 1810 surgió una seria discusión en torno al origen de la autoridad del rey, la misma duda surge hoy respecto de la autoridad lingüística de la Real Academia de la Lengua Española: de dónde le viene el poder. ¿Quién firmó con ella una cesión de responsabilidad respecto del uso de nuestra lengua? Como en 1810 queremos reasumir esa soberanía y proclamar el derecho a la autodeterminación lingüística como un derecho humano inalienable. Como entonces, se han formado muchas «juntas» en nombre de una Academia que no las reconoce y todos creen hablar con la voz de una autoridad que nadie les ha habilitado. Cuando Nebrija trata de que la reina acepte publicar su gramática, construye una ecuación que aún hoy tiene una indudable vigencia: la lengua va siempre de la mano del imperio. Y no nos molesta la lengua sino el imperio. U. D.: ¿Cómo evalúa usted la relación entre la comunidad académica de América Latina y la RAE?
R. H.:
Yo no
puedo hablar en nombre de «la comunidad académica de América Latina», pero
sí creo que de hecho la RAE es una institución invasora e irrespetuosa.
Basta como ejemplo la actitud que ha tenido con el Premio Nobel de
Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez. La RAE cree poder decirle
al representante más importante de la literatura en lengua castellana lo que
debe pensar y decir acerca de la misma lengua que él usa maravillosamente.
Es una actitud de una violencia desmedida. Autoritaria e irracional. Una
actitud que pinta de cuerpo entero a una institución que continúa, como lo
han señalado las autoridades argentinas, invitando a «personalidades de
activa participación en las dictaduras militares». La Real Academia no es
REAL por su vinculación con la realidad sino por monárquica, pero parece no
saber que en 1813 se abolieron en Argentina la esclavitud y los títulos de
nobleza. Aquí todos somos iguales y tenemos derecho a opinar y decidir. | ||
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Un abismo ideológico U. D.: ¿Hubo posibilidad de que ustedes plantearan sus posturas dentro del Congreso Internacional de la Lengua Española? R. H.: He seguido la realización de este Congreso de la RAE desde su gestación y puedo asegurar que ni las universidades, ni los institutos de investigación, ni las agrupaciones de docentes, ni las comunidades aborígenes fueron invitados. Actualmente, por la presión que nuestro reclamo implica, se han esgrimido parodias de pluralidad. En mi caso particular, de haberlo deseado, podría haber participado de ese Congreso pero nos separa un abismo ideológico. U. D.: ¿Qué ejes temáticos diferenciarán a vuestro Congreso del otro? R. H.: Nuestro Congreso no está preocupado por la globalización, a menos no en el sentido que le da la RAE, sino por la vinculación de las lenguas con la praxis de vida. Nuestros ejes temáticos vinculan a las lenguas con la educación, la identidad individual, social y cultural; la salud, el género, las políticas estatales, los medios de comunicación, los derechos humanos y las expresiones artísticas.
El escritor
uruguayo Eduardo Galeano dedicó al Congreso de laS LenguaS el siguiente
texto: «Dicen que tiene siete lenguas la boca del dragón. Yo no sé. Pero me
consta que muchas más lenguas tiene la boca del mundo, y el fuego de sus
lenguas nos abriga. Será siempre poco cuanto se haga para defenderlas del
desprecio y del exterminio». (Comunica. 13-10-04). | ||
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