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13 de abril de 2005


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IGNACIO OLMOS:
El futuro del español pasa por América Latina

El español como herramienta laboral
Aprender a mirar el propio pasado

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Ignacio Olmos, director del Instituto Cervantes berlinés desde su creación, dijo en diálogo con Comunica que el interés de los alemanes por el idioma español ha superado las mejores expectativas. A dos años de su creación, el Cervantes de esta ciudad alemana se encuentra abocado a múltiples proyectos lingüísticos y culturales, entre ellos un ambicioso simposio sobre la memoria histórica en Alemania y España. La siguiente es la entrevista mantenida con Olmos.

Unidad en la Diversidad : ¿Cuál es el balance del IC de Berlín en estos dos años?

Ignacio Olmos: Es un balance muy positivo e incluso extraordinario porque se han superado las expectativas. Pensábamos alcanzar la cifra de 5.000 alumnos anuales en los 5 o 6 primeros años de existencia, y esa cifra se ha alcanzado en los primeros 18 meses. Ese interés de los berlineses existía, pero quizás no había en la ciudad una institución oficial que pudiera canalizarlo.

U.D.: ¿Cuáles son las causas para ese interés tan especial por la cultura española?

I.O.: Hay desde luego lazos históricos. España y Alemania pertenecieron en su momento a una misma unidad imperial, y a lo largo del siglo XX hubo diversos nexos entre ambos pueblos. Lo destacable no es tanto el interés por el mundo alemán en España, que es una realidad, sino el interés que tienen los alemanes por el mundo hispano, lo que es relativamente reciente. Hace treinta años, la literatura latinoamericana tuvo aquí una inmensa acogida, y recientemente creció el interés por la cultura española.

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El español como herramienta laboral

U.D.: ¿Cuál es el motivo por el que los jóvenes alemanes estudian español?

I.O.: Tiene que ver directamente con las posibilidades de trabajo. El español es una lengua práctica que aumenta las posibilidades de encontrar trabajo y de mejorar la carrera profesional, lo que ha lo consolidado como segunda lengua extranjera detrás del inglés. El francés, el alemán o el italiano, son idiomas maravillosos que sin embargo están experimentando un clarísimo retroceso en el interés como lengua extranjera.

U.D.: ¿Tuvo buena recepción la oferta del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE)?.

I.O.: Estamos en un momento de lanzamiento del diploma. Tenemos una cifra de alumnos inscriptos todavía muy baja, pero ello responde a que estamos en los meses iniciales. El DELE no es todavía suficientemente reconocido en Alemania y en el mundo, como lo son por ejemplo el First Cerficiate y el Proficiency en el caso del inglés, que llevan décadas de existencia. De todas maneras, creemos que el interés va a aumentar notablemente en el inicio del próximo ciclo lectivo.

U.D.: ¿Entiende que el DELE asumirá un liderazgo frente a otras ofertas universitarias y de otro tipo que se ofrecen u ofrecerán en Latinoamérica?

I.O.: Va a tener el liderazgo porque es un diploma que se ha pactado entre todos los países hispánicos, no es un diploma español sino de español como lengua extranjera. El tema es de mucho mayor alcance. La lengua que estamos defendiendo es básicamente americana. El español hablado en España representa a sólo uno de cada diez hispanohablantes, por lo que está claro que el futuro de la lengua pasa por América Latina. Por ello en el IC estamos trabajando en una cooperación estrechísima con todos los socios latinoamericanos para difundir un patrimonio cultural común.

U.D.: ¿Tienen profesores latinoamericanos en el cuerpo docente de Berlín?

I.O.: Tenemos profesores de diversas nacionalidades, la mayoría españoles, pero también hay docentes argentinos, cubanos, mexicanos... No tenemos sobre eso una política concreta. En el proceso de selección lo que importa es su competencia profesional y no su procedencia. Desde luego que enseñar la mayor variedad de acepciones del español es un valor básico de nuestro instituto, y en los niveles avanzados, como es lógico, las diferentes acepciones de la lengua forman parte del programa. El Cervantes berlinés tiene una programación mayoritaria que tiene que ver con la cultura de los países latinoamericanos. Por ello han venido o van a venir Jorge Edwards, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Jorge Volpi, entre otros.

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U.D.: ¿Qué opina de la frase de la lingüista argentina Ivonne Bordelois, de que “España cambió el monopolio de la lengua por el monopolio editorial”?

I.O.: (Risas) Sin duda es una frase polémica. Las inversiones ayudan al desarrollo económico de América Latina, pero las inversiones en cultura deben tener una consideración distinta. De todas maneras, el mercado editorial es enormemente competitivo, exponencialmente desde la última década. Creo que está completamente fuera de lugar un imperialismo cultural de ningún tipo, sino que es al revés. El IC ha hecho ese acto de humildad de ver que el futuro del español pasa por América Latina.

U.D.: Pero las quejas son que no se publican los autores latinoamericanos y que se piensa demasiado en el mercado español a la hora de editar.

I.O.: Hay nuevas generaciones de escritores latinoamericanos que están teniendo un éxito extraordinario en el mundo, y si no tuvieran el éxito en sus países de origen sería muy difícil que hubieran trascendido como lo hicieron fuera.

Aprender a mirar el propio pasado

U.D.: ¿Cuáles son los próximos proyectos del instituto que dirige?

I.O.: Ahora mismo estamos trabajando sobre el próximo Festival Internacional de Literatura, que va a contar con 10 o 12 escritores hispanoamericanos sobre un total de 50 participantes. Otro de nuestros proyectos más queridos, de los más importantes que hemos hecho en este país, es un simposio internacional que coorganizamos con el Instituto Goethe sobre el debate de la memoria histórica en España y en Alemania entre el 26 y el 28 de mayo. Se trata de comparar cómo las sociedades civiles de uno y otro país se han enfrentado y se enfrentan a su pasado.

U.D.: Una tarea riesgosa eso de mirar el propio pasado.

I.O.: Alemania es un país que se puede considerar maestro en el arte de enfrentarse a su propio pasado. Ha sido un proceso muy doloroso y lo sigue siendo. Son los mismos alemanes los que quieren mantener siempre encendida la llama de su propio recuerdo. Hay dos casos donde se está haciendo esto de una manera admirable: Argentina desde hace años y más recientemente Chile. En España esto no ha ocurrido. Empezó a haber un súbito interés en los últimos años, con autores como Javier Cercas, documentales, exposiciones, series de televisión, que nos ha sorprendido a todos. Del simposio van a participar Juan Goytisolo, Jorge Semprún, Gunter Grass, Hans Enzensberger, entre unos 40 intelectuales de uno y otro país.

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U.D.: ¿Una mirada crítica sobre el pasado ayuda a reconstruir una identidad?

I.O.: El holocausto criminal de Alemania tiene una singularidad que está fuera de toda duda, y la derrota tan contundente permitió el surgimiento de una nueva identidad nacional, puso en tela de juicio para siempre la oportunidad de crear una identidad nacional. Desde entonces se ha sospechado siempre de sí misma. En el caso de España es completamente distinto. Fue una transición modélica, pacífica y consensuada, pero por mirar hacia delante se decidió silenciar una serie de hechos sobre los cuales hoy en día la opinión pública española parece como que comenzase un debate con cierto retraso.  (Berlín/Comunica-S. Lacunza)

 

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