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ARGENTINA:
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Los críticos índices de lectura a los que llegó la Argentina en los últimos años originaron diversas iniciativas públicas y privadas para revertir la tendencia. Entre éstas, la Cámara Argentina del Libro acaba de lanzar el programa «Por un futuro mejor, un presente con libros», mientras que el Ministerio de Educación reforzó el plan lanzado en 2004 para que lograr que cada alumno cuente con al menos un texto. Según datos proporcionados por la Cámara Argentina del Libro (CAL), un 29,9 por ciento (3,2 millones) sobre una población de 10.700.000 estudiantes del nivel inicial, primario y secundario no compra ni recibe ningún libro en un año escolar. Otra tercera parte (32,7 por ciento) compra al menos un ejemplar y el resto (37,4 por ciento) recibe volúmenes del Ministerio de Educación. Las cifras son extraordinariamente llamativas si se las compara con los registros de países vecinos. Según la CAL, «el nivel de utilización es de apenas 0,7 libro por alumno por año, un número bien lejano a los 4 por chico que se registra en Chile o en Brasil». Para la Cámara, no sólo la crisis económica afecta al nivel de lectura, sino que «el uso del libro en las aulas viene cediendo espacio frente a otras herramientas educativas, que son complementarias pero no supletorias». Con el programa «Por un futuro...», la CAL se propone «concientizar a padres, educadores y a la comunidad en general sobre la importancia del uso del libro como material pedagógico clave para el desarrollo y adquisición de capacidades en los niños». La organización indicó que «se repartirá material informativo en las escuelas y librerías de todo el país». | ||
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El problema no sólo es la crisis económica De todas maneras, un factor decisivo para este récord negativo es el índice de pobreza alcanzado por la Argentina, que en la actualidad llega al 40,2 por ciento. Además, los bajos índices de lectura demuestran que entre el 60 por ciento de la población no considerada pobre, la compra de libros también se redujo notablemente. En la ciudad de Buenos Aires, la más próspera de Argentina y una de las principales capitales culturales del mundo, el 53 por ciento de los porteños dijo carecer del hábito de la lectura, sobre 600 casos relevados por la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura de esta ciudad. Las iniciativas para revertir este presente también corren a cargo del Estado. El gobierno nacional repartió durante 2004 cuatro millones de libros entre los niños en edad escolar, y en marzo pasado comenzó a enviar a los denominados Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, cuatro millones de unidades adicionales entre libros para directores y docentes, ejercicios para el aula, láminas y cuadernillos para los chicos y novedosas evaluaciones para los alumnos. La entrega también incluye un millón cien mil cuadernos destinados a las familias de cada curso. Además, en diciembre pasado, el Estado puso en marcha 507 centros de alfabetización en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país, que alberga al 25 por ciento de la población nacional. Argentina tuvo durante gran parte del siglo XX los mejores registros de alfabetización y una industria editorial líder en habla hispana, lo que comenzó a revertirse durante la última dictadura (1976-1983). En
una entrevista reciente con Comunica, el ministro de Educación
argentino, Daniel Filmus, sintetizó que «en este país vivimos con muchas
dictaduras en el siglo XX, y en la última década del siglo mucha gente se
quedó sin capacidad de expresión por exclusión, por confiscación de la
ciudadanía social, por pobreza, por falta de trabajo, lo que deriva en los
índices actuales».
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La industria editorial se recupera Sin embargo, en 2004 la industria editorial parece haber recuperado el impulso. La producción de libros en la Argentina se incrementó un 43 por ciento y la cantidad de títulos publicados creció un 28 por ciento en comparación con 2003. Para la Agencia Argentina de la International Standard Book Number, el registro internacional con sede en Alemania, «el año 2004 ha sido el de mayor cantidad de títulos desde la creación, en 1982, de la filial argentina». La
cantidad de ejemplares producidos llegó a los 54,7 millones de unidades y
los títulos publicados, entre novedades y reimpresiones, fueron 18.062, lo
que implicó un aumento del 28 por ciento en relación con los 14.091 del
2003. También mejoró la tirada promedio, que llegó a 3.000 ejemplares, por
sobre los 2.800 de 2002 y 2.700 de 2003.
(Comunica. 13-04-05). | ||
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