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IVONNE BORDELOIS:
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La fuerza de La palabra amenazada sorprendió a Ivonne Bordelois cuando recibió consultas de todo el mundo. El libro, que apenas supera las 100 páginas, fue publicado en Buenos Aires en 2003 por la editorial Libros del Zorzal. La autora, una de las lingüistas más destacadas de la Argentina, dialogó con Comunica acerca de las acechanzas y los peligros sobre el lenguaje, que lejos de representar un aspecto lateral de otras crisis -sociales o de valores-, considera que son amenazas a la esencia del ser humano y la civilización. Las pretensiones reduccionistas, la tendencia totalitaria de los medios masivos y los intentos de imposición de consignas huecas, no son sólo ataques a «un instrumento de comunicación» que para algunos sería el lenguaje. «Las lenguas no sólo se emplean, contienen la experiencia de los pueblos y nos la transmiten», dice Bordelois en su libro. | ||
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Medios, ¿Intención o incapacidad? ¿El reduccionismo y el vaciamiento de significado de las palabras, se debe a incapacidad de los que dirigen los medios o hay detrás de ello intencionalidad? En la entrevista, Bordelois responde con claridad: «Idiotizar a la gente para que compre lo innecesario o lo excesivamente caro no es tan fácil como parece. Se precisa sobre todo aturdir –mediante la velocidad y el aumento de los decibeles- y achatar- mediante la vulgaridad que nos hace sentir como los otros». Para Bordelois, la irrupción de intereses mercantilistas en el lenguaje está acompañada de una estrategia precisa. «No se trata de ninguna incapacidad la que despliega el sistema de publicidad consumista, sino de una gran eficacia para destruir los engranajes más relevantes del lenguaje, que requieren reflexión, claridad, escucha y selección de expresiones originales y complejas si el caso lo requiere», explica la lingüista. La
autora es egresada de las universidades de Buenos Aires y de la Sorbona. Fue
doctorada en Nueva York con Noam Chomsky, e impartió clases en casas de
estudios de varios países. Es amante de la etimología de las palabras,
porque «aunque las sociedades vacíen el sentido de un término, hay un
carozo profundo que sigue hablando». | ||
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El ser humano «es hablado» La especialista refiere en su libro que en latín «he hablado» se dice locutus sum, que morfológicamente significa he sido hablado. Más tarde, vuelve sobre la idea de que el hombre «es hablado» y que a su vez se constituye en la trama del lenguaje. Entonces, ¿cuál es el espacio para la individualidad creativa del ser humano? «Cada uno de nosotros es un recorte subjetivamente único dentro de un todo. Las partes no constituyen el todo, sino que el todo constituye a las partes. Un testimonio muy fuerte de esa totalidad que nos reúne es el lenguaje», dice a este medio. Sin embargo, aclara que «no me siento tanto seguidora de Heidegger o de Lacan –a quien en general no comprendo- sino de Teilhard de Chardin».
Bordelois es una apasionada de un género que define como subversivo.
«Tratar de defender la poesía es un tanto ridículo porque es la poesía la
que nos defiende a nosotros». Sobre sus preferencias, dice que
«quienes están en mi sentir son Gelman y Galeano, de la generación
contemporánea a la mía. Pedro Mairal, Ricardo Rojas Ayrala, Jorge Spíndola,
Leopoldo Brizuela son los primeros nombres jóvenes que me vienen cuando
pienso en una poesía renovadora, pero hay muchos más». | ||
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Preocupaciones sobre el discurso de Kirchner Desde que en 1995 volvió de vivir en Europa, la lingüista es una aguda observadora del discurso político. En 2003 declaró que con el presidente Néstor Kirchner se recuperó el discurso político «que transmite energía a la sociedad». Un año más tarde, advierte: «Me parece sintomático que ciertos términos se hayan ido cayendo del discurso oficial, como transparencia, dignidad, transversalidad, humildemente. Se los escucha mucho menos». Agrega que «al mismo tiempo, prospera un desenfado desdeñoso para hablar de los oponentes políticos, sobre todo en el lenguaje televisivo, y esto abarca también el lenguaje de la oposición. Hay una cierta degradación en el diálogo político que no favorece el entendimiento partidario ni la lucidez de los electores». Consultada sobre la proliferación de neologismos que aporta el vertiginoso devenir argentino -cartoneros, menemtruchos, corralito, piqueduros, piqueblandos-, Bordelois opina que «son genuinas creaciones del ingenio popular, que vive recreando el lenguaje» y que tiene su origen en los buenos humoristas con los que cuenta el país. «Pienso también que uno de los pocos lugares donde se refugia la poesía del lenguaje es en el humor. Aunque las historietas de los diarios son fundamentalmente plásticas –y no hay duda que tenemos grandes dibujantes- el ingenio verbal de nuestros humoristas es innegable y en muchos casos muy superior al de los poetas consagrados», concluye. (Comunica/S. Lacunza). | ||
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