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20 de febrero de 2006


Los viajes del 
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Bob, ahora Roberto, vuelve a Londres
Por M. Jesús Herrero Smith

 

 

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Míster Robert Johnson, "Bob" para los amigos y familiares, ahora también llamado Roberto, vuelve a su Londres natal tras haber pasado más de cinco años recorriendo América. Un largo viaje que inició con la intención de practicar el español que había aprendido rápidamente en un instituto londinense y que lo llevó de país en país y de sorpresa en sorpresa.

Para él, que creyó que con su curso en Londres podría dialogar sin problemas en todos los países, las principales sorpresas fueron de carácter lingüístico. Todavía hoy, pasado ese lustro, recuerda cuando pasó por Montevideo, la capital del Uruguay y se encontró con que allí no solamente se utiliza como en la Argentina el "vos" en el lugar del "tú", sino que además muchos lo suelen mezclar con parte de la versión española diciendo, por ejemplo, "vos entiendes", cuando los argentinos dicen "vos entendés" y en España se usa el "tú entiendes".

Ese día, charlando con una montevideana, se enteró de que un «chivito» que le ofreció el camarero, es un sánguche (emparedado o bocata, como se le dice en España o «sandwich», en inglés) típico de Montevideo, que consiste en un trozo de carne con lechuga, tomate y huevo, entre dos rodajas de pan.

La experiencia --y el aprendizaje-- sobre cuestiones culinarias se repetiría país por país y así no solamente pudo aprender palabras nuevas sino, lo que finalmente resultaría más trascendente para su experiencia, conoció platos y estilos de los más diversos, sabrosos y apetitosos.

Aprendió asimismo que palabras como «cacique», «tabaco», «chocolate» o «tomate», que se extendieron por todo el mundo hispano, e incluso en otras lenguas europeas, se incorporaron al español a los pocos años de que se iniciara la conquista de América. Pero también le resultó curioso que muchas voces, hoy llamadas «americanismos», provienen de marinerismos y regionalismos españoles que ya dejaron de usarse en España como «durazno» (melocotón), «pollera» (falda) o «carozo» (hueso).

Preparando ya su equipaje, recordó los ricos asados que comió en Argentina y Uruguay y se prometió regresar pronto a la pampa húmeda para saborear unas buenas carnes, «bien asadas», como aprendió a calificarlas allí, a diferencia de lo que le enseñaron los profesores españoles en Londres, quienes para señalar que el asado está bien cocido dicen que "está bien hecho" y al crudón, sacado pronto del fuego para que no se pase, "poco hecho".

De todo ello, de su recorrido por toda América y el Caribe hispanohablante, su noviazgo y casamiento y en especial de sus experiencias lingüísticas, de sus sorpresas y aprendizajes, fue dejando constancia en su libro de viaje, su memoria particular, presente para siempre en "Unidad en la Diversidad".

 

 

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