Los
viajes del | ||
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Las suegras son muy queridas en El Salvador M. Jesús Herrero Smith | ||
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El señor Johnson estaba disfrutando junto a Lucía de su estancia en El Salvador, una nueva escala en su paseo turístico y lingüístico por América Latina. Además de recorrer la capital, habían iniciado una bella excursión por las ciudades de San Francisco Menéndez, Ataco y Tacuba, en el departamento de Ahuachapán. Después de recorrer estos sitios, el inglés y su novia se adentraron en el bosque El Imposible, el patrimonio ecológico más valioso del país, situado entre la parte alta de la cordillera de Apaneca-Lamatepec y la zona costera. Con un guía muy simpático, visitaron los farallones, los nacimientos de agua cristalina, las pendientes y quebradas y observaron numerosos animales y plantas porque es la zona de mayor diversidad biológica del país. Pero como no podía ser de otra forma, Robert aprovechó para encontrar nuevas palabras propias del español salvadoreño. - Esta zona es poderosa, ¿verdad? Comentó una joven que formaba parte de la excursión. - ¿Lo dices por la inmensidad de la naturaleza? Quiso saber el inglés. - Lo digo porque es muy bueno, excelente… Poderoso, ¿me entiende? El
inglés asintió y colocó esta nueva acepción de la palabra poderoso en
su cuaderno rojo. | ||
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A patinar que es sábado Una vez que Bob y Lucía terminaron con el recorrido por la reserva cultural, se dirigieron con el resto de la excursión a tomar un refresco. Mientras esperaban que el camarero les sirviera la bebida, el inglés escuchó una conversación entre dos adolescentes. - ¿Adónde vamos a patinar esta noche? Preguntó uno. - No sé… Deberíamos hablar con Marito… - ¿Te parece a la discoteca nueva? - ¡¡Va a estar tuanis!! - Nos echamos unos tapis de ginebra… ¡¡Y a bailar!! El inglés pensó que hablaban en otro idioma, pero anotó todas las palabras que no había comprendido y se acercó a la joven que le había explicado el significado de la palabra «poderoso».
- Claro, pero hoy es sábado… Se van a patinar,
salen a divertirse, de
parranda... Y como se trata de una discoteca nueva, va a estar tuanis,
bonito… Y lo de los tapis se lo explico si me invita a un tapis…
Dijo la joven sonriente y
le mostró la barra, con todos los tragos que había para elegir. | ||
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Colón se transforma en suegra El inglés y su novia continuaron conversando con la joven con la que compartieron la excursión. La muchacha había visitado el bosque con un grupo de compañeros del colegio y estaba muy contenta con el viaje porque descubrió un hermoso paisaje natural. - Ahora regresamos a casa… Me gustaría comprar algún recuerdo a mi madre, pero no tengo suegras… - Perdona, no te entiendo… ¿Estás casada? Quiso saber Lucía, que le parecía muy raro que una jovencita en edad escolar tuviese su propia familia. - ¡¡¡¡Casada!!!! No, señora, las suegras son las monedas de un colón… Todos
rieron con la palabra y con la ocurrencia del inglés que acotó: - Tu país
debe ser el único rincón del mundo donde adoran a las suegras.
(Comunica. 23-04-03). | ||
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