Portada de ComunicaUnidad en la diversidadLos viajes del
señor Johnson
Portal informativo sobre la lengua castellana


Recibe nuestros titulares gratis
Imprimir este artículo

2 de julio de 2003


Los viajes del 
señor Johnson

Volver al índice
Ediciones anteriores

Subir

Clavos y campañas que dejan de seducir al inglés
M. Jesús Herrero Smith

Los clavos que se clavan en Guatemala son especiales
Cuando «hacer campaña» es hacer favores

Subir

El señor Johnson, protagonista de tantas y tan divertidas historias por América Latina, en las que aprendió mucho sobre la enorme diversidad del léxico castellano, estaba atravesando una mala etapa y su novia Lucía no sabía bien por qué.

Pese a que habían visitado hermosos lugares de Guatemala, algo lo preocupaba, ya que desde que recibió una llamada de Inglaterra no era el mismo: su rostro sombrío y sobre todo su poco interés en conocer nuevas voces, eran cuestiones muy sospechosas.

Su novia trató muchas veces de averiguar qué lo preocupaba, pero todo fue en vano.

- ¿Sabes, Bob, que uno de los empleados del hotel me recomendó un museo de arte indígena? ¿No te gustaría conocerlo? sugirió Lucía, para animar al inglés.

- Quizás más tarde, voy a descansar.

En ese momento, una joven golpea la puerta:

- Buenas tardes, ¿Me hace la campaña de dejarme pasar? Debo ver si me he olvidado algo mientras limpiaba.

Lucía y el inglés se miraron ante la pregunta de la joven y si bien no entendieron qué era eso de «campaña», se dieron cuenta de que la joven quería pasar.

Subir


Cuando «hacer campaña» es hacer favores

La joven entró a la habitación y revisó el cuarto de baño para ver si se le habían quedado algunos elementos de limpieza.

- Gracias, pero aquí no está... hasta luego, disculpe la molestia.

- Un momento, señorita. Querría hacerle una pregunta.

- Sí, señora.

- Usted dijo algo de «campaña», ¿a qué se refiere?

- Ah, perdone, quise decir si me hacía el favor.

- Está bien, no hay problema, hasta luego.

Lucía fue a buscar el cuaderno rojo de Robert… Pero él miraba a la ventana, sin fuerzas y sin interés.

Subir


Los clavos que se clavan en Guatemala son especiales

Como Johnson no hablaba ni mostraba interés en nada, Lucía decidió salir a dar un paseo y a aclarar un poco sus ideas. Estaba segura de que tenía que hablar con su novio para que le explique la situación.

- Buenas tardes, un café, por favor.

La dama colombiana se sentó en un bar muy típico y tomó su café lentamente, pensando cómo resolver su problema. A su lado estaba sentada una pareja de amigos que conversaban en voz alta.

- Tony me clavó con la moto que me vendió; es muy mala.

- ¡¡No puedo creerlo!! Es tu primo, ¿no?

- Es que en los negocios no hay parentesco… Fui un tonto…

- ¿Y qué piensas hacer ahora?

- No sé cómo resolver este clavo... Creo que voy a hablar con él, a ver qué me dice.

- Claro, hablando se entiende la gente…

Lucía anotó en una servilleta de papel las palabras «clavar» y «clavo» y le preguntó al camarero qué querían decir exactamente. Después se dirigió al hotel y le contó a su novio la anécdota.

- «Clavar» es estafar, hacer una mala jugada y «clavo» es problema… ¿No te parece muy bueno? Puedes anotarlas en tu cuaderno.

- Gracias, Lucía, eres muy buena… Es que no tengo muchos ánimos. Debo contarte una cosa muy terrible.

Lucía se sentó al lado del inglés. Finalmente se había decidido a contarle qué era lo que le estaba pasando. (Comunica. 02-07-03).

 

 

- Volver al índice - Ediciones anteriores -


Recibe nuestros titulares gratisImprimir este artículo

- Portada de Unidad en la Diversidad -
Breves - Agenda - Enlaces de la semana - Opinión El Mural - Guía  - ForoActualidad -


¿Quiere enviarnos un mensaje? ¡Pulse aquí! Un sitio realizado con 
la colaboración de...


© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net