Los
viajes del | ||
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El azacuán siempre trae malas noticias M. Jesús Herrero Smith
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El señor Johnson, simpático personaje muy conocido por los lectores de Unidad en la Diversidad, no estaba atravesando una buena etapa. Había recibido una mala noticia de su Inglaterra natal y pese a que estaba muy contento, disfrutando de los paisajes y los lugares históricos de Guatemala junto con su novia, escondía una pena que le impedía continuar con su búsqueda de voces regionales del español de América. Lucía estaba preocupada, porque el inglés no le contaba qué le estaba ocurriendo… Pero aparentemente, nuestro protagonista se había decidido a develar el misterio. - Mira, Lucía, me ha llamado mi hermano. Me dice que debo regresar a Londres porque algunos negocios están atravesando ciertas dificultades. - ¡¡Lo siento mucho!! ¿Es muy grave el problema? - Nada que no pueda arreglarse con dos o tres medidas drásticas… Pero no estoy triste por eso, sino por tener que interrumpir el viaje ¡¡Con lo que me gusta América Latina!! Volver a la niebla y la lluvia londinense… - Bob, por favor… Dijo Lucía, sonriente. Piensa en solucionar tus asuntos… - Pero claro que lo pienso, Lucía… Pero es un problema menor, un conflicto laboral que bien podrían resolver mis empleados… Lo que me molesta es tener que ir, hacer trámites… En síntesis, interrumpir el viaje… Y separarme de ti… Lucía también estaba un poco triste porque iban a tener que estar separados… - Bueno, Bob, arriba el ánimo. Tú eres muy arrecho para todo, como dicen aquí. - ¿Cómo dices, Lucía? - Que demuestras empeño, tesón ante la adversidad… Verás como todo se resuelve rápido y puedes regresar muy pronto. | ||
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Ciertas personas son como las aves de mal agüero Cuando finalizaron la conversación, se dirigieron al bar del hotel para tomar una copa y decidir cómo se iban a organizar en las próximas semanas. En ese momento, vieron pasar un ave un poco rara, y le preguntaron al camarero qué especie era… - Es el azacuán… Igual que mi primo… Es un azacuán que nos cuenta sólo desgracias… Lucía y el inglés se miraron un poco desorientados con la explicación. - Disculpen, estaba pensando en voz alta. Es que aquí se le dice «azacuán» a la persona que da malas noticias… Y ese nombre viene del ave, el azacuán, que predice la lluvia… Es una especie de ave de mal agüero. - Nunca mejor dicho… Debo tener una familia entera de azacuanes volando por sobre mi cabeza… Dijo Johnson. Lucía
trató de tranquilizar al inglés y le dijo que seguramente en un par de
semanas podría resolver el problema; que se tomara su tiempo y que en pocos
días podrían visitar México, realizar una nueva escala en su viaje turístico
y lingüístico. | ||
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Para amelcocharse no hay edad Johnson se mostró feliz con la idea y en lugar de pensar cómo iba a resolver el conflicto en sus empresas, empezó a anotar en un papel todos los lugares de México que le gustaría conocer: de punta a punta, el Pacífico y el Caribe… Todos los rincones, en síntesis, de ese hermoso país. Mientras hablaban, el inglés tomaba la mano de Lucía y le sonría en actitud muy cariñosa, a tal punto que uno de los camareros le comentó a otro cliente… - ¡¡Qué bonito!! Pese a su edad, se ponen todos amelcochados… El pasajero miró al mozo y le dijo que no había entendido nada de lo que le había dicho. - Disculpe, es que
«amelcochado» es estar en una actitud romántica con la persona amada… Así
como esa pareja de la mesa de enfrente.
Agregó el camarero, mientras Johnson y Lucía seguían soñando con su estancia
mexicana. (Comunica. 09-07-03) | ||
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