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23 de julio de 2003


Los viajes del 
señor Johnson

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Lucía escribe cartas de amor colombiano
M. Jesús Herrero Smith

Andar pailas es algo muy triste
El bautismo del guámbito trae problemas

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El señor Johnson, protagonista de muchas aventuras por América Latina, debió realizar un viaje relámpago a Inglaterra por problemas de negocios. Su novia, Lucía, resolvió esperarlo en su Colombia natal hasta que pudiera retomar sus paseos turísticos y lingüísticos, pero para que el inglés no la olvidara y no perdiera su afición por los regionalismos del español, le escribía diariamente cartas, pobladas de colombianismos que hacían las delicias de nuestro amigo.

Por ejemplo, para hablar de su sobrina, que era una jovencita bastante molesta, decía que «La niña es una cansona» y se refería a su hermano como un «cayetano», porque era una persona lacónica, callada, taciturna.

«Tú sabes, Bob, que mi sobrina reprobó los exámenes, pero no quisimos decirle nada a su madre… Sin embargo, mi hermano la embarró cuando se puso a gritar a la niña delante de mi cuñada… ¡¡¡No sabes el problema familiar que tenemos!!!» le contó Lucía, usando la expresión «embarrarla» por cometer un error, equivocarse.

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Andar pailas es algo muy triste

«Adriana está pailas desde que dejó el trabajo y por eso trato de ir a verla dos o tres veces por semana. Le muestro las fotos de nuestros viajes, le cuento de tu cuaderno rojo, lleno de palabras, y de esta forma, te recuerdo un poco más», escribió Lucía, regalando a su novio otra expresión típicamente colombiana.

Es que «estar pailas» es estar mal, desde el punto de vista económico o sentimental… Y tanto la novia del inglés como su amiga, tenían motivos –de dos tipos- para consolarse mutuamente.

«Además, desde que se queda en casa, se la pasa comiendo… ¡¡Pobre Adri!! Está topocha, quiero decir, un poco gorda o pasada de kilos», agregó Lucía, para continuar pintando el cuadro, un tanto depresivo…

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El bautismo del guámbito trae problemas

En otra de las cartas, Lucía le contó a Bob los detalles de uno de los acontecimientos más importantes en su familia, que era el bautismo de Matías, el hijo de un pariente. Todos estaban preparando la fiesta pero su abuelo, que iba a ser el padrino, se negaba a colaborar con la organización.

«¡¡¡Si vieras qué bonito es el guámbito, quiero decir, el niño!!! Ojalá puedas llegar a la fiesta de bautismo… Por cierto, creo que te dije en una carta anterior que esa celebración trae problemas… ¿Tú te crees que para organizar una fiesta haya que hacer lío? Es que «ciertas hierbas» (prefiero no nombrar a la persona) son muy egoístas».

Lucía usó una expresión típica en su país para referirse a alguien sin mencionar su nombre, en este caso, el abuelo, que sólo daba dolores de cabeza en lugar de colaborar.

El inglés, que recibía con todo cariño estas cartas, disfrutaba muchísimo de las misivas que le llevaban, por correo, un poco de la frescura del habla latinoamericana. (Comunica. 23-07-03).

 

 

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