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18 de junio de 2003


Los viajes del 
señor Johnson

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El inglés aprende a cocinar chuchitos
M. Jesús Herrero Smith

Se despejan las incógnitas
Los chiles guaque, pasa y pepitoria confunden a Johnson

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El señor Johnson, protagonista de tantas divertidas historias por América Latina, estaba disfrutando de unos días de descanso, turismo y vacaciones por Guatemala y para incrementar su vocabulario regional decidió tomar un curso de cocina que ofrecían a los pasajeros del hotel donde estaba alojado.

- ¿Por qué mejor no nos vamos de excursión? Nos quedan muchos museos para ver… dijo Lucía, que prefería visitar algún lugar histórico en lugar de encerrarse en una clase.

- Es que puedo aprender mucho en el curso…

- Pero Bob, ¿desde cuándo te interesa la gastronomía? Que yo sepa, tú sólo entras en las cocinas para ver qué han preparado los demás…

- No seas así, Lucía… Es que hoy van a enseñar a preparar los «chuchitos»…

- ¿Pero qué es eso? ¿Dónde los has probado?

- Justamente… No tengo ni idea de qué es eso, por eso quiero ir a la clase de cocina…

Lucía miró a su novio como si se tratara de un caso perdido y lo dejó en el salón de clases. Ella iría sola a visitar museos mientras el inglés aprendía nuevas palabras del español guatemalteco, cocinando un plato típico de ese país.

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Se despejan las incógnitas

El inglés llegó puntual, como siempre, a la cita, pero debió esperar a que un grupo de diez señoras decidieran ingresar a la sala. Mientras tanto, se puso a conversar con Martín, un cocinero francés que estaba alojado en el hotel y al que lo divertía la idea de aprender a cocinar un plato originario de Guatemala.

- Me interesa la cocina de cada sitio. Siempre que viajo, aprendo alguna receta nueva y se las ofrezco a mis clientes, en mi restaurante de París.

- ¡Qué interesante! Debe ser muy entretenido: viajar, comer, crear…

- Ya lo creo… Lástima que los hombres se acerquen tan poco a la cocina… Fíjese, sólo somos usted y yo, el resto son mujeres… Aunque es cierto que las nuevas generaciones de varones jóvenes están comenzando a sentir el placer por la creación culinaria.

- ¡¡¡Claro!!! Además, el profesor es un muchachito…Comentó Johnson, señalando al joven chef que iba a iniciar la clase… Por cierto ¿Sabe de qué trata el plato?

- Tengo entendido que es algo con base de tomates… Algo así como tamales pequeños.

El inglés recordó que había probado los tamales en algún país andino, pero de todas formas quería cerciorarse de que aquello que iba a aprender a cocinar era tan bueno como su recuerdo.

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Los chiles guaque, pasa y pepitoria confunden a Johnson

El cocinero comenzó su clase enumerando todos los ingredientes necesarios para elaborar los chuchitos: tomates -uno por cada chuchito-, cebollas, pepitoria, ajonjolí, canela, perejil, pechuga de pollo cortada en cuadros, bolitas de masa y hojas y tiritas de tusa.

- ¿Sabe qué es eso, Bob? Nunca escuché esa palabra, quiso saber Martín.

El inglés miró al profesor, que estaba mostrando el ingrediente y le explicó al francés qué era, muy orgulloso de su dominio del léxico americano.

- Son las hojas que envuelven la mazorca. El maíz es fundamental en la dieta americana.

Todos los participantes escuchaban detenidamente al profesor, en tanto el inglés anotaba en su cuaderno las palabras nuevas.

- Primero se deben asar todos los ingredientes, menos la raja de canela y la ramita de perejil. Se licua y cuela todo y se coloca la salsa en una olla. Posteriormente se agrega el perejil y la canela y se hierve muy bien, sazonando con sal y pimienta. Esta salsa debe quedar espesa.

Al finalizar la salsa, el profesor lavó el pollo y lo secó con toallas de papel absorbente. Tomó bolitas de masa y preparó una tortilla no muy delgada.

- Una vez que tienen las tortillas listas, las colocan dentro de una tusa y cuidadosamente vierten dos cucharadas de salsa y un pedacito de pollo dentro de cada una. Y ahora viene el secreto, porque hay que cerrar la tortilla, colocar la otra tusa y doblarla para formar el chuchito, amarrándolo con las tiritas de la tusa, continuó el cocinero.

Mientras el profesor terminaba los chuchitos, el inglés miraba asombrado a su compañero Martín, por la habilidad que demostraba al preparar el plato…

-¡¡Felicitaciones!! Arma los chuchitos como si lo hubiera hecho toda la vida.

- Gracias, Robert… Una consulta, ¿sabe qué es eso de «chile»? Es que el plato lleva chile guaque, chile pasa y pepitoria… No tengo idea de si se venden estos productos en Francia.

- Por lo que tengo entendido, es un condimento muy fuerte… pregunte al profesor, quizás sabe si existe en su país.

- Claro, gracias… Ahora que terminamos la receta, le voy a proponer que mañana hagamos una reunión para aprender a hacer mousse de chocolate.

El inglés sonrió y observó al profesor cómo colocaba los chuchitos dentro de una olla, agregaba 2 litros de agua, los tapaba con un plástico y luego con la tapa de la olla. Después de dos horas de cocción, el plato estaba terminado. Se podía servir con salsa de tomate hecha en casa y queso seco, o de zacapa.

- ¡¡¡Mañana lo espero en mi clase!!! Exclamó Martín, ante la mirada resignada del inglés que no podía negarse a participar… ¡¡Si supiera que el acercamiento de Johnson a la cocina era puramente un interés lingüístico!! (Comunica. 18-06-03).

 

 

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