Los
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Craneando negocios en Tegucigalpa M. Jesús Herrero Smith | ||
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Los parques de Tegucigalpa son muy extensos y frondosos y nuestro amigo inglés con su novia había decidido recorrerlos y conocer algo de la flora centroamericana, que tanto atraía al protagonista de esta historia por su tamaño y belleza. Después de admirar los parques visitaron la antigua Casa Presidencial, que alberga un museo con objetos históricos de quienes fueron jefes de estado de Honduras. También pasearon por la plaza central y entraron en la Catedral, dedicada al patrono de la ciudad, el Arcángel Miguel. Cuando salían, un niño se les acercó y les ofreció una velas y una imágenes del Arcángel para que se llevaran de recuerdo. - Mire qué bonito, señor, lleve para su tierra. Mire, señora, una vela para rezar a la Virgen. - Gracias, pero no voy a comprar nada, dijo el inglés. - Bueno, a ver esa vela… ¿Cuánto cuesta? - Poquito señora… Cuando el niño estaba por darle la vela a Lucía, un muchacho mayor se le acerca y le dice. - Juancito, ¿qué estás haciendo? Mamá te está buscando como loca. - Dile a mamá que no me has encontrado. - Juancito, por favor, vamos a la tienda. En ese momento intervino el inglés. - Debes hacer caso al joven, hay que obedecer a los padres. - ¡¡Es que estuve craneando toda la semana para juntar dinero y ahora que me iban a comprar me tengo que ir!!
Johnson y Lucía decidieron ayudar al hermano mayor a convencer al
pequeño… Y de paso, el inglés quería enterarse qué era eso de cranear. | ||
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El cráneo y sus inventos A pocos metros de la Catedral se encontraba la tienda de la mamá de Juancito. Era un pequeño negocio de artesanías muy bien decorado. La mujer, que estaba muy nerviosa, se levantó de la silla cuando vio a su hijo. - ¡¡No te vuelvas a escapar!! ¡¡No lo hagas más!! - Pero mamá, mira, te traje dos clientes. El inglés y Lucía se miraron y sonrieron. - Mire, señora, su hijo nos iba a vender una vela en la puerta de la Catedral. Dijo algo así como que estuvo craneando toda la semana… Comentó el inglés. La madre del niño tuvo que reprimir la risa y envió al pequeño al depósito, a buscar unos jarrones. - Es que quiere irse de viaje con sus amigos y yo le dije que no tengo dinero. Entonces dice que estuvo toda la semana inventando una estrategia para conseguir fondos… De todas formas, el viaje se ha suspendido, así que su pequeño negocio ambulante ya no tiene razón de ser. La
pareja soltó una carcajada ante la ocurrencia del niño y Johnson, que nunca
se despegaba del cuaderno rojo, anotó este regionalismo en su larga lista de
palabras americanas. | ||
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Con la madre no se juega Una vez que se aclaró el incidente y que Lucía adquirió las velas, Johnson se quiso despedir del pequeño. La madre lo llamó pero no lo encontró y mandó nuevamente a su pobre hermano a buscarlo. Al rato llegaron ambos, un poco desarreglados. - ¿Pero qué ha pasado? - Mamá, es que a Juancito se le ocurrió jugar con las cajas del depósito y no aparecía… Entonces lo tuve que buscar por toda la pieza. - Mira, niño, cuando venga tu padre te las vas a ver con él. Saluda a estos señores y vete Juancito saludó muy educadamente y se fue nuevamente al depósito. - Disculpen, es que es muy travieso… Menos mal que es mi hijo, si no me darían ganas de mentar a la madre… - ¿Cómo dice? Preguntó el inglés. - Nada, un chiste, mentar a la madre es insultar… Y muchas veces tengo ganas de mentarle a la madre… Pero como soy yo… Agregó la mujer y todos sonrieron. El
inglés y Lucía salieron de la tienda y se dirigieron a un bar para beber
algún refresco y conocer otras voces para el diccionario español-inglés;
inglés-español del señor Johnson. (Comunica. 05-03-03), | ||
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