Los
viajes del | ||
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Las fresas de México son diferentes M. Jesús Herrero Smith
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Laguna de Coyuca, una localidad situada a 10 kilómetros al noroeste de Acapulco, fue el lugar elegido por Robert Johnson y Lucía para disfrutar del sol y el mar. Visitaron en lancha las pequeñas islas de la laguna, La Montosa, Los Pájaros, La Pelona y El Presidio, y comieron en un restaurante de mariscos, típico de la zona. En su viaje, habían trabado amistad con una pareja mexicana del DF que les recomendaron lugares que no debían perderse. - Tienen que ir a Cancún… Toda la zona de Yucatán es preciosa… les dijo Clara. - Sí, pero es una zona muy fresa… Hay otros pueblos tan bonitos… - Pero Jacinto, tienen que ver de todo… - Pues a mí las fresas me encantan, así que iré con mucho gusto, acotó el inglés, y su comentario derivó en sonoras carcajadas. - Es que allí no hay fresas, Bob… Sólo hay personas adineradas muy poco amigables… explicó Jacinto, el marido de Clara. | ||
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Los productos chingones abundan en Acapulco - ¡¡Cómo es mi esposo!! ¡¡No cambia!! Es que aquí en México se le dice «fresas» a la gente que presume de ser de clase alta, a veces sin serlo. Lucía se rió también y el inglés aprovechó para incorporar una nueva palabra en su particular diccionario español-inglés; inglés-español. Las dos parejas dieron un paseo por la zona comercial de Coyuca y Lucía le preguntó a Clara dónde podía comprar artesanías mexicanas. - Dos calles más abajo hay un lugar que tiene objetos muy chingones, si quieres vamos ahorita. Sugirió Jacinto. Lucía miró a Bob sin saber qué hacer… No tenía idea qué era eso de «chingones». - ¿Pero exactamente qué es eso de chingones? ¿Algún producto típico? preguntó Lucía. - Mira, Jacinto, deja de confundir a los amigos con tus palabras… replicó Clara, un poco molesta. - No, Clara, de verdad, me gusta aprender expresiones propias del país que visito… ¿Qué es chingón, entonces? inquirió el inglés, dándole una palmada en la espalda a Jacinto.
- Cuando algo es chingón quiere decir que es muy bueno… Simplemente eso,
pero se puede usar otra palabra para que nos entendamos,
agregó Clara, mirando a Lucía con cara de circunstancia. | ||
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Fuera de Acapulco los chingadazos son muy fuertes Después de visitar un negocio muy bonito, lleno de artesanías, ropas típicas, comidas y libros con historia del lugar, los cuatro amigos decidieron ir a tomar un tequila antes de regresar a Acapulco. Al llegar al bar, se sentaron a una mesa y pidieron una ronda. Antes de la segunda, Lucía se levantó con tanta mala suerte que se cayó. - ¡¡¡Por andar distraída te diste un buen chingadazo!!! exclamó Jacinto, bromista. - ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? preguntó Clara, mirando a su esposo con actitud de reprobación. - Sí, gracias, es que el suelo está húmedo. - ¡¡Y el tequila también!! Vamos con otra ronda que se te quita el dolor… Felizmente, Lucía no se había hecho daño, así que regresó a la mesa y bebió junto a los otros. Johnson, que veía a su novia tranquila y sin dolores, quería preguntar qué era eso de «chingadazo», pero pensó esperar a una ocasión propicia… Y finalmente el momento llegó cuando Lucía y Clara se fueron a retocar el maquillaje. - Me quedé con la intriga de saber qué es eso de «chingadazo» - ¡¡Ah, menos mal que lo preguntas ahora!! Si está Clara, me mata… Es que chingadazo es un golpe muy fuerte, como el que se dio Lucía al caerse… -
Claro… Y ahora que lo dices, menos mal que no pregunté… Si no, el
«chingadazo» me lo iba a dar tu mujer, acotó el inglés, provocando la
carcajada de su compañero de viaje. (Comunica. 26-11-03). | ||
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