Los
viajes del | ||
|
El inglés prueba el mole poblano M. Jesús Herrero Smith
| ||
|
Johnson y Lucía había decidido recorrer la ciudad de Puebla para disfrutar de un lugar especial y conocer una de las catedrales más importantes de México. Fue así que salieron muy temprano de su hotel y visitaron su famoso Parián, probaron las «tortitas de Santa Clara» y los «camotes», unos dulces muy sabrosos hechos con batata, y recorrieron sus calles llenas de historia. A la hora del almuerzo, decidieron probar el típico plato de la zona, el mole poblano, que es uno de las comidas características de la gastronomía mexicana. - Me encantaría saber cómo se hace, así lo cocino en casa, quiso saber Lucía y le preguntó a la camarera. - Enseguida le digo, señora. Espere que llame a mi madre. El
inglés no podía decir nada porque estaba masticando a más no poder… ¡¡¡Le
encantaba el mole!!! | ||
|
Una receta que se transmite de generación en generación Una señora muy amable apareció en el restaurante y le explicó a Lucía el secreto de un buen mole - Tiene que usar tres cuarto kilo de carne de puerco. La que más le guste: costillas, pierna u otra cos, y la corta en trozos. Para esa cantidad de carne, se precisan 150 gramos de una pasta del mole que yo misma le voy a regalar. Entonces, se pone a freír la carne, pero en crudo y espera a que se dore de los dos lados, con poquito aceite. Ya frita (y medio cocida) se cubre con agua, fría o caliente ¡¡¡Pero cuidado con el agua, no ponga mucha para que no le quede aguado el mole!!!. Cuando empiece a hervir le agrega el mole y lo va moviendo para que se deshaga, quitando los grumos. Cuando está hirviendo hay que moverle constantemente para que no se pegue y para que la carne se termine de cocer. En función de qué tan espeso lo quiere, usted ya va viendo si lo dejar hervir más tiempo o no (ya sabe la textura del mole, ni aguado ni muy espeso). También lo va probando por si le faltara sal y si es así, le pone un poco. ¡¡¡¡¡Y LISTO!!!! Lucía le dio las gracias a la cocinera y le preguntó si le podía dar algún secreto para que quedara sabroso. -
Pues que lo haga con mucho cariño… Ése es el verdadero secreto que me dio mi
madre, y que lo transmito de generación en generación… | ||
|
Dar atole con el dedo El inglés no había anotado ninguna palabra en su cuaderno rojo. Se había dedicado el día a pasear y saborear los postres y platos típicos del lugar. Pero cuando salían del restaurante, no pudo dejar de reparar en una frase que pasó a engordar su particular diccionario de regionalismos. - Aquí le dejo la pasta de mole, señora. Si se le acaba, venga a buscar más, pero no deje que le den atole con el dedo… Lucía miró asombrada a la mujer y le preguntó qué era lo que tenía hacer. - Le quiero decir que no se deje engañar. La pasta del mole tiene que ser buena, ése es el secreto… - Perdone, señora, ¿pero qué es eso de atole? - El atole es una bebida caliente de harina de maíz disuelta en agua o leche, mezclada con sabores como fresa, chocolate, etc. Pero imagínese que no se pueda dar con un dedo, ¿verdad? Robert
disfrutó de la ocurrencia y anotó la frase. Iba a tratar de que nunca le
dieran atole con los dedos en su estancia en México. (Comunica. 08-10-03). | ||
| ||
|
|
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |