Los
viajes del | ||
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El inglés y Lucía se reencuentran en México M. Jesús Herrero Smith
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Después de unos meses en Londres, nuestro amigo Robert Johnson pudo retomar su viaje turístico y lingüístico por América Latina y tal como había quedado con su novia Lucía, se encontraron en la ciudad de México. Atrás habían quedado los días de niebla y lluvia en su Inglaterra natal, los problemas de su empresa y la nostalgia por el sol y la alegría americana… Ahora iba a desquitarse con un largo viaje por las tierras de los aztecas y los mayas. El encuentro con Lucía fue muy emotivo y a la dama colombiana le saltaron algunas lágrimas de alegría al ver a Johnson en el aeropuerto, después de tanto tiempo… Pero cuando llegó al hotel, con los ojos un poco enrojecidos, la recepcionista le preguntó: -
¿Qué le pasa, señora? ¿Anda toda apachurrada? Ha llegado al lugar ideal
para alegrarse… El inglés sonrió… Hacía pocos minutos que había llegado a
Latinoamérica y ya comenzaba a oír sus variantes regionales. | ||
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Las lombrices mexicanas son muy felices La joven empleada le indicó a la pareja dónde quedaba la habitación y le informó sobre los horarios del comedor, del bar y de otros servicios. - Gracias, señorita… Pero tengo que hacerle una pregunta… ¿Qué es «apachurrada»? - ¡¡Ah!! ¡¡Qué gracioso!! Pensé que quería averiguar algo del hotel… Bueno, «apachurrada» es triste, deprimida…Explicó la muchacha. - ¿En serio? No, estoy muy contenta. Hacía meses que no veía a Robert y hasta lloré de alegría cuando nos encontramos en el aeropuerto… Aclaró Lucía, ante la sorpresa de Johnson, que era muy tímido y le incomodaba expresar sus sentimientos. - ¡¡¡Entonces estará feliz como una lombriz!!! Exclamó la joven… Quiero decir, muy contenta… El
inglés y su novia sonrieron… Y de verdad estaban muy contentos, al parecer,
tanto como las lombrices mexicanas. | ||
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Cuando las iguanas se parecen a las ranas Bob y Lucía conversaban muy contentos sobre las peripecias de la estancia londinense de Robert y cuando se disponían a entrar a la habitación un niño muy pequeño los llamó y les dijo: - No hagan ruido. Mis jefes están durmiendo El inglés y su novia se miraron sorprendidos y el inglés le preguntó: - ¿Tienes jefes, siendo tan pequeño? Me parece que los niños chicos como tú no trabajan… - Es que mi padre y mi madre duermen y me dijeron que juegue en el jardín sin hacer ruido… - Ya entiendo… Tus jefes son tus padres… Dijo Lucía. - Bueno, jovencito, quédate tranquilo que nos vamos a portar muy bien. Acotó, divertido, el inglés. - ¿Y por qué no se quedan conmigo jugando? Tengo una pelota y varios autos de carrera.
Cuando el niño comenzó a sacar sus juguetes, su madre salió de la habitación
y le dijo que se metiera dentro. | ||
- Vamos, Julio, entra a dormir la siesta… En un rato jugamos contigo. - No, mamá, tengo unos amigos… La madre miró a Johnson y Lucía y les sonrió, diciendo. - Disculpen al niño, siempre se me escapa porque no quiere dormir la siesta… Vamos, Julio. Robert miró cariñosamente al pequeño y lo saludó: - Que descanses, Julio. Y el pequeño, que no quería irse por nada del mundo a la cama, le dijo, con voz enojada: - Iguanas ranas, ante la sorpresa del inglés y Lucía que descubrieron que esa frase quería decir «igualmente, de la misma manera». (Comunica. 10-09-03). | ||
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