Los
viajes del | ||
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El inglés y Lucía caminan por la ciudad de
la nube gris M. Jesús Herrero Smith | ||
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El señor Johnson, un personaje muy querido por los lectores de Unidad en la Diversidad, había reiniciado en la ciudad de México su viaje por América Latina. Junto con su novia Lucía recorrió diferentes rincones de la capital mexicana, como la Plaza del Zócalo, el Museo Nacional de la Revolución, el Museo Mural Diego Rivera y el Nacional de Antropología. - La ciudad de México, conocida como la «ciudad de la nube gris», es la más grande del mundo. Comentó el guía turístico, que los llevó por los lugares más representativos. - ¿Ciudad de la nube gris? ¿Se trata de un nombre indígena? Quiso saber el inglés. - Lamentablemente, es el nombre que se le da porque está demasiado contaminada. - Es cierto, en algunas zonas se ve algo turbio ¿es que está el aire enrarecido? Preguntó Lucía. - ¡A poco! Exclamó el joven guía. - Bueno, no diría poco, sino bastante enrarecido… Agregó el inglés. - Claro, señor, está muy contaminado… por eso le dije «a poco». Una joven estudiante que oía el diálogo pidió permiso e intervino: - “A poco” es una expresión muy mexicana, que se usa siempre con las preguntas interrogativas… Puede usarse como confirmación o conformidad, o para indicar «acaso».
Johnson le agradeció; estaba muy contento con esta explicación. Ya tenía un
nuevo dato para su diccionario español-inglés; inglés-español. | ||
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Nombres poco amigables El joven guía, Gonzalo, le contó a la pareja que había otros nombres para la capital de México: - Ustedes saben que la Ciudad de México también se conoce como «DF», por «Distrito Federal»… Pero también tiene otros nombres menos amigables… - ¿A qué te refieres? Preguntó Robert. - Es que algunos la llaman «Chilangolandia», porque en ella vivimos los «chilangos»… Es decir, los oriundos del DF… A Johnson le pareció divertido eso de «chilangos» pero el guía le dijo que era preferible que no usara esa palabra, porque tenía un matiz despectivo. -
También se le dice «capirucha», que viene de capital… Como verán, hay
muchos nombres para la misma ciudad… ¡¡¡Como es tan grande, necesita muchas
palabras para ser nombrada!!! Bromeó Gonzalo, y continuó con el
recorrido. | ||
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Los pasos de los primeros mexicanos Johnson y Lucía quisieron conocer algo de la historia mexicana y consultaron a su guía. El muchacho les comentó que en el siglo XIII llegaron los aztecas al valle de México, después de una larga peregrinación desde Aztlán, su patria legendaria. - Cuenta la leyenda que los aztecas llegaron a una cueva del monte Teoculhuacán, con la imagen de su dios Huitzilopochtli, quien les profetizó que estaban destinados a dominar al mundo. Les dijo que deberían fundar una ciudad en el lugar donde vieran un águila posada sobre un nopal y devorando una serpiente. Así, en 1325, nació la ciudad de Tenochtitlán. Cuando Gonzalo estaba terminando un relato, sonó su teléfono móvil: -¿Hoy a las ocho? ¡Órale! Orita no puedo hablar, al ratito te llamo. El joven terminó la conversación y, cuando estaba por continuar el relato histórico, fue interrumpido por el inglés: - Perdone, pero escuché su conversación telefónica y me gustaría saber qué significa «órale» y «orita», son dos palabras que nunca las había oído. Gonzalo se rió y respondió: - Es que son otras dos palabras muy mexicanas… Órale es «de acuerdo, entendido» y orita es un barbarismo de «ahorita», es decir, ahora mismo… Tenga en cuenta que si alguien le dice que le resuelve un tema «ahora» es que le va a tocar esperar un rato, en cambio, si dice «ahorita», es que se lo soluciona en el instante. El
inglés y Lucía sonrieron… Ya tenía muchas palabras nuevas para su cuaderno
rojo. (Comunica. 17-09-03). | ||
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