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3 de septiembre de 2003


Los viajes del 
señor Johnson

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Un amigo limeño le escribe cartas al inglés
M. Jesús Herrero Smith

El cambucho nunca falta en una serenata
Una corona poco deseada

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En su obligada estancia en Londres, Robert Johnson, el inglés protagonista de tantos viajes por América Latina, recibía cartas de numerosos amigos que había conocido en sus aventuras turísticas y lingüísticas por toda la región.

Manuel, uno de los compañeros de ruta que conoció en el Perú, quiso enviarle sus saludos y sus recuerdos y, casi sin saberlo, le refrescó algunas palabras que había aprendido en su estancia en Lima.

Querido Bob: Lamento que hayas tenido que interrumpir tu paseo por problemas de trabajo y espero que muy pronto se resuelvan tus temas personales para que puedas retornar a nuestra Latinoamérica y seguir descubriendo sus bellezas.

Ayer hemos dado una nueva serenata a la novia de Juanito, que en un mes será su esposa. Todo llevamos, como siempre, una enorme cantidad de cantidad de instrumentos musicales, tan característicos del altiplano, como el sikus, la quena, el erque, el charango, la zamponia... ¿Recuerdas cómo eran cada uno de ellos?

El inglés tenía muy buena memoria y se acordaba de los sones que brotaban de cuerdas, cañas y cajas.

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El cambucho nunca falta en una serenata

Manuel siguió contando al inglés todas las vicisitudes de la serenata...

Como siempre, llevamos una buena botella de pisco, pero disimulada con el cambucho, la funda de paja para ocultar las bebidas... Cuando nos quedamos «secos» le dijimos al chulillo que vaya a buscar otra y, por supuesto, fue volando a traerla.

El inglés no se acordaba qué era eso del «chulillo» y fue a buscar su cuaderno rojo, donde tenía anotados numerosos regionalismos. Fue entonces que entendió que así se le decía a los jóvenes o adolescentes cuya función era hacer mandados. El inglés se compadeció del pobre muchacho y recordó sus años de novato en la Universidad... ¡Qué joven era!

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Una corona poco deseada

Finalmente, la serenata comenzó y todo el grupo entonó canciones muy románticas. La joven agradeció a todos y los elogió porque «andaban bien a la tela», es decir, elegantemente vestidos, y pidió que, una vez casada, siguieran esas lindas costumbres.

Ya sabes, Bob, que te esperamos en la boda... Esperamos todos que puedas venir con Lucía... Recuerda que Nelson te invitó a su casamiento y como no has venido, te has coronado... Es broma, no te sientas mal, pero todos te esperábamos.

Johnson sonrió con la expresión que usó su joven amigo. Había recordado que «coronarse» en el Perú tiene una carga muy negativa, pero él no pensaba «coronarse» nuevamente. Iba a ser todo lo posible para participar de la boda en Lima. (Comunica. 03-09-03).

 

 

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