Los
viajes del | ||
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El inglés conoce
unos bombos especiales en el aeropuerto
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- ¡Ábranme cancha! gritó un pasajero que llegaba, junto con el señor Johnson, al DF de México. El inglés se volvió, sorprendido, mientras trataba de encontrar su valija, y vio que llevaban en silla de ruedas a una mujer embarazada. - ¡¡¡¡Qué bombo tenía!!!! Si no se apura la azafata, tenemos parto aquí mismo… Comentó un pasajero argentino. - ¿Un bombo? Pero si no tenía equipaje ni nada… - Claro, claro… Sí, un bombo, la barriga, la panza, que al estar embarazada es redonda como un bombo, respondió el argentino, aclarando las ideas al inglés.
Johnson no sabía qué hacer, se había quedado paralizado, pero decidió salir
y ver si podía ayudar a la futura mamá. | ||
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Cuando Julia es más que un nombre Robert salió de la Terminal, recogió sus maletas y salió al encuentro de Lucía, a quien no veía desde hacía semanas. Estaba muy feliz de reencontrarse con su novia pero la escena de la mujer embarazada lo había conmovido. - ¡¡¡Bob!!! ¡¡Aquí estoy!!! gritó la dama, que lo esperaba con mucha ilusión. - ¡¡¡Lucía!!! ¡¡¡Qué alegría!!! Parecerá increíble, pero acabo de ver a una mujer embarazada que salía en sillas de ruedas… Me quedé preocupado. - Tranquilo, Bob. Había una ambulancia, estará bien atendida. Se fueron con ella sus familiares y hasta la «julia». - ¿Se llamaba Julia la señora? Me parecía que era norteamericana… - Pero Bob… ¿Cómo voy a saber su nombre? La «julia» es el auto de la policía… Quería usar alguna palabra de las que tanto te gustan, pero veo que no tienes a mano tu cuaderno rojo. La pareja salió del aeropuerto muy sonriente y, mientras esperaban un taxi, Bob le contó a Lucía todos los descubrimientos que había hecho sobre el español de Filipinas. | ||
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Llega la hora de las definiciones Robert Johnson estaba realmente agotado cuando llegó al hotel y sólo quería darse una ducha y descansar, pero Lucía tenía otros planes. -Pensé que podíamos salir a cenar y al regresar festejar que has regresado… Tengo una botella en el refri… - Perdona, ¿cómo dices? - Que he puesto champán en el refrigerador, nevera o heladera… Ésa pequeña que tenemos en la habitación… - Claro, claro… El refri… Lo había olvidado… - Bueno, entonces, me voy preparando… - ¡Sale y vale! Dijo el inglés, quien había aprendido que eso significa «de acuerdo, entendido», en el español coloquial de México. - Y si no te importa, me gustaría que retomemos el tema de la boda… Ya lo hemos pospuesto tantas veces… Bob se fue a la ducha, rápidamente se cambió y se arregló. Sabía que era hora de tomar decisiones y que no podía ni quería dilatar un acontecimiento tan importante. (Comunica. 18-08-04). | ||
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