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18 de agosto de 2004


Los viajes del 
señor Johnson

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El inglés conoce unos bombos especiales en el aeropuerto
Por M. Jesús Herrero Smith

Cuando Julia es más que un nombre
Llega la hora de las definiciones

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- ¡Ábranme cancha! gritó un pasajero que llegaba, junto con el señor Johnson, al DF de México. El inglés se volvió, sorprendido, mientras trataba de encontrar su valija, y vio que llevaban en silla de ruedas a una mujer embarazada.

- ¡¡¡¡Qué bombo tenía!!!! Si no se apura la azafata, tenemos parto aquí mismo… Comentó un pasajero argentino.

- ¿Un bombo? Pero si no tenía equipaje ni nada…

- Claro, claro… Sí, un bombo, la barriga, la panza, que al estar embarazada es redonda como un bombo, respondió el argentino, aclarando las ideas al inglés.

Johnson no sabía qué hacer, se había quedado paralizado, pero decidió salir y ver si podía ayudar a la futura mamá.

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Cuando Julia es más que un nombre

Robert salió de la Terminal, recogió sus maletas y salió al encuentro de Lucía, a quien no veía desde hacía semanas. Estaba muy feliz de reencontrarse con su novia pero la escena de la mujer embarazada lo había conmovido.

- ¡¡¡Bob!!! ¡¡Aquí estoy!!! gritó la dama, que lo esperaba con mucha ilusión.

- ¡¡¡Lucía!!! ¡¡¡Qué alegría!!! Parecerá increíble, pero acabo de ver a una mujer embarazada que salía en sillas de ruedas… Me quedé preocupado.

- Tranquilo, Bob. Había una ambulancia, estará bien atendida. Se fueron con ella sus familiares y hasta la «julia».

- ¿Se llamaba Julia la señora? Me parecía que era norteamericana…

- Pero Bob… ¿Cómo voy a saber su nombre? La «julia» es el auto de la policía… Quería usar alguna palabra de las que tanto te gustan, pero veo que no tienes a mano tu cuaderno rojo.

La pareja salió del aeropuerto muy sonriente y, mientras esperaban un taxi, Bob le contó a Lucía todos los descubrimientos que había hecho sobre el español de Filipinas.

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Llega la hora de las definiciones

Robert Johnson estaba realmente agotado cuando llegó al hotel y sólo quería darse una ducha y descansar, pero Lucía tenía otros planes.

 -Pensé que podíamos salir a cenar y al regresar festejar que has regresado… Tengo una botella en el refri…

- Perdona, ¿cómo dices?

- Que he puesto champán en el refrigerador, nevera o heladera… Ésa pequeña que tenemos en la habitación…

- Claro, claro… El refri… Lo había olvidado…

- Bueno, entonces, me voy preparando…

- ¡Sale y vale! Dijo el inglés, quien había aprendido que eso significa «de acuerdo, entendido», en el español coloquial de México.

- Y si no te importa, me gustaría que retomemos el tema de la boda… Ya lo hemos pospuesto tantas veces…

Bob se fue a la ducha, rápidamente se cambió y se arregló. Sabía que era hora de tomar decisiones y que no podía ni quería dilatar un acontecimiento tan importante. (Comunica. 18-08-04).

 

 

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