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4 de febrero de 2004


Los viajes del 
señor Johnson

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Más de cien formas de quemarse en México
M. Jesús Herrero Smith

Ponchar tarjeta evita problemas con las novias
Cuando se quema una canción, pierde frescura

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El señor Johnson y su novia Lucía estaban disfrutando de Playa Langosta, una pequeña localidad situada cerca de la Quebrada donde se puede apreciar la salida al mar abierto. Habían recorrido Playa Tlacopanocha, Tamarindos, Hornos y Hornitos y Puerto Marqués, ubicado en la bahía del mismo nombre, al sureste de Acapulco.

- Vamos pronto a comer al restaurante de comida típica… dijo Lucía, que tenía bastante apetito.

- ¿Y si vamos mañana y nos comemos unos tacos aquí?, sugirió Bob, que estaba muy feliz, tirado en la arena.

- ¡¡No te me patrasees; me habías dicho que iríamos!!!

Robert soltó una carcajada: -¿Cómo has dicho?

- Que no te me patrasees; que no cambies de idea o te eches para atrás… respondió la colombiana, que estaba aprendiendo muy rápido las particularidades del español de México.

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Ponchar tarjeta evita problemas con las novias

Johnson finalmente accedió a visitar el restaurante que tanto quería conocer Lucía y realmente no se arrepintió porque la comida era muy sabrosa.

Cuando acabaron el postre, el camarero les dijo si podía cobrarles rápidamente y Bob se extrañó de la prisa del joven.

- Sepa disculpar, señor, pero tengo que ponchar tarjeta a la tarde.

El inglés se quedó desconcertado ante la expresión del empleado y le dijo:

- ¿Trabajas en otro lado?

- No, señor, sólo en este establecimiento.

- Ah, lo decía por la tarjeta…

El muchacho soltó la carcajada: - Es que tengo que ir a ver a mi novia y «ponchar tarjeta» es reportarse con la novia, o el novio… Y tengo que hacerlo todos los días.

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Cuando se quema una canción, pierde frescura

El inglés pagó rápidamente la cuenta y le dijo al mozo que, si ella era tan exigente, le comprara flores o bombones a su novia el día que llegara tarde.

- Esos regalos están quemados, tengo que buscar otra cosa… comentó el joven.

- ¿Pero cómo se te quemaron las flores? ¡¡Es imposible!!

- No, señor, no se quemaron con fuego. Cuando algo está quemado quiere decir que está totalmente desprovisto de originalidad. Y si por ejemplo, se quema una canción, quiere decir que pierde frescura a fuerza de repetirla.

- Ya entiendo, qué curioso… acotó el inglés, y sacó su cuaderno rojo.

- Pero eso sí, dijo el joven mientras levantaba los platos. Si alguien «se quema», quiere decir que tiene mala reputación… Que es muy distinto de «quemar llanta», que es llegar o irse de prisa.

- Y tampoco es igual que «quemarse las pestañas», acotó, divertida, Lucía, ante la mirada asombrada del inglés. Es que «quemarse las pestañas» es estudiar o leer mucho, agregó la novia de Bob y nuestro protagonista anotó una nueva acepción del verbo «quemar» que nada tenía que ver con calor, fuego y sol. (Comunica. 04-02-04).

 

 

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