Los
viajes del | ||
|
El inglés descubre que existen maletas voladoras | ||
|
- ¡¡Cuidado que se las vuelan!! le dijo un señor, con acento colombiano, a Robert Johnson, cuando estaba por tomar un taxi rumbo al aeropuerto, dejando Zamboanga, una hermosa ciudad de Filipinas, para reencontrarse con su novia Lucía en México. El inglés se dio vuelta, vio que el hombre le señalaba sus maletas y, sorprendido, miró al cielo pero no observó viento ni ciclones que pudieran con su equipaje. - Pero si no hay viento, ¿cómo se van a volar? El colombiano lanzó una carcajada… - Se lo decía en sentido figurado… Es que no se pueden dejar las maletas solas en la calle, por los ladrones… que se las vuelan.
Johnson sonrió y le agradeció el consejo. Había descubierto que en lengua
española, también existen «maletas voladoras». | ||
|
Robert, un tipo macanudo El inglés llegó al aeropuerto, descubrió que su vuelo estaba sobre-vendido y que tendría que esperar a ver si era posible abordarlo. La asistente de la línea aérea le dijo que haría todo lo posible para embarcarlo y que la acompañara a la sala de espera. Un poco molesto, el protagonista de nuestra historia se dirigió al lugar, donde había otro hombre esperando. - Buenas tardes, ¿usted también está esperando a ver si lo embarcan? preguntó el anciano, con marcado acento argentino. - Sí, lamentablemente, parece que han vendido asientos de más. - Bueno, quizás tenemos suerte y nos mandan a la cabina preferente… ¿Vino a Filipinas por negocios o por vacaciones? - Por negocios, ¿y usted? - Por trabajo… Estoy investigando sobre las misiones en este país. El anciano investigador le comentó a Johnson que era argentino pero que desde hacía años vivía en Estados Unidos y daba clases en una universidad. El inglés, por su parte, le contó su historia, y el argentino se mostró muy interesado por las aventuras turísticas y lingüísticas de nuestro amigo Robert. - Bueno, Bob, le voy a dar una frase para que agregue a su lista: usted sí que es un tipo macanudo… - Espero que sea un elogio, porque «hacer una macana», en su país, es hacer algo malo. Entre risas, el argentino le dijo - No se preocupe, una persona «macanuda» es franca, confiable… ¡¡¡alguien que no hace macanas!! | ||
|
Unos ñoquis muy indigestos Mientras esperaban noticias de su vuelo, los dos pasajeros continuaron hablando de sus respectivos países. Y José, el argentino, alabó las maravillas de la cocina de su patria. - Me imagino que habrá comido unos buenos asados… - Claro, su carne es excelente. - ¿Y las pastas? Casi tan ricas como en Italia. - Sí, me gustaron mucho los tallarines con pesto y los ñoquis… Exquisitos - Claro, aunque, ya fuera de la gastronomía, hay una variedad de ñoquis que suele ser muy indigesta… - ¿Por qué lo dice? - Es un problema argentino. Hay algunas personas, empleados públicos, que cobran su sueldo pero no trabajan, es decir, sólo concurren los días 29 de cada mes y reciben su dinero… Y como hay una costumbre argentina de comer este tipo de pasta los días 29… Se los llama ñoquis… - Realmente, el humor argentino es increíble…
Al cabo
de media hora de charla, la azafata se acercó a Johnson y a José y les dijo
que había logrado encontrarles un lugar en una categoría superior… Así que
el inglés y su amigo volaron a México como si fueran dos altos ejecutivos.
(Comunica. 14-07-04). | ||
| ||
|
|
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |