Los
viajes del | ||
|
Las lágrimas también pueden ser de café
con leche M. Jesús Herrero Smith
| ||
|
- Después de la crisis, sólo le quedó un dinero para poner un maxiquiosco. Imagínese, veinte años con la fábrica de calzado… Pero mi tío tuvo que cerrar y empezar de nuevo. Comentó amargamente Julio, un pasajero argentino que estaba alojado en el mismo hotel que Robert Johnson y le contaba, entre tequila y tequila, una triste historia de las tantas que generó la crisis económica en la Argentina. - ¿Un maxiquiosco? Perdone, no comprendo. - Ah, sí, es un comercio en el que se venden cigarrillos, golosinas, algunos materiales de librería… Se les dice polirrubro también. - ¡Ah! Como una especie de estanco, que dirían en España… pero con más productos. - Claro, claro… algo así… - Perdone que le haya interrumpido, me estaba contando de su tío. - Sí, claro… Bueno, lo que le contaba, cerró la empresa y se puso a trabajar en el negocio… Todos los que podemos le damos una mano, pero imagínese qué triste, para un hombre de empresa… - Me imagino… El inglés no supo qué decir pero su acompañante enseguida le hizo una sugerencia. - ¿Le gustaría tomarse un café? Con tanto tequila tengo la cabeza loca… - Sí, claro, ya le pido al camarero. - Aprovecho para ver si tengo mensajes… ¿Me pide una lágrima? - Sí, claro, vaya tranquilo. El
inglés no sabía muy bien qué era eso de lágrima… Pero de todas formas iba a
intentar complacer al joven. | ||
|
Entre tangos y lágrimas - Por favor, un café y una lágrima, pidió, con mucha seguridad, el inglés. - Perdone, no entiendo… - Es lo que me dijo el amigo argentino, una lágrima… - Debe ser alguna bebida de su país… Es que las lágrimas, los tangos… son muy propios de ellos, ¿no?, comentó el trabajador, risueño. - Creo que tiene algo que ver con el café, pero mejor le preguntamos, ahí viene. - Buenas tardes, una lágrima por favor… - ¿Me indica, por favor, cómo se prepara? Con mucho gusto se la traeré, pero no sé qué es… - ¡¡Ah!! Disculpe, se trata de una taza pequeña de leche con muy poco café… En lugar de un cortado, que es un pocillo de café con un chorro de leche, la lágrima es más leche que café. - Enseguida, señor. El
inglés estaba feliz. Había descubierto que las lágrimas argentinas también
tenían su lado sabroso. | ||
|
Cuando los carros se confunden con los coches - ¡Qué curioso el tema del castellano! Hay muchas diferencias, aunque nos entendemos todos… dijo el argentino, pensando en voz alta sobre la palabra «lágrima» y sus diferentes acepciones - Claro, joven… Soy un apasionado de los regionalismos, tengo cuadernos escritos sobre el tema, recolectando palabras y palabras… - Yo le podría decir muchas sobre un tema que me apasiona, los coches. Pero no sabe qué cantidad de palabras diferentes para decir lo mismo. - Me interesa mucho, cuénteme… - Mire, por ejemplo, en Argentina decimos patente a la lata que brinda información del coche, en España se dice matrícula y en Bolivia, placa... En México le dicen «carro» al coche… Y en la Argentina, un carro es el que está tirado por caballos. Bob
estaba fascinado con el argentino, que le comentaba miles de palabras de uno
y otro país latinoamericano, por lo que ya estaba planificando nuevos
encuentros con él. (Comunica. 09-06-04). | ||
| ||
|
|
|
|
-
Portada de Unidad en la Diversidad
- |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |