Los
viajes del | ||
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El inglés conoce a las particulares
burras mexicanas M. Jesús Herrero Smith
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- Tuve que irme en burra porque no pasaba ningún taxi, le dijo uno de los huéspedes del hotel a Johnson, que lo miró asombrado. El inglés no podía entender cómo no había taxis o autobuses en esa zona, y muchos menos, cómo circulaban todavía los animales en la vía pública. Pero prefirió seguir conversando animadamente sobre Huatulco y México, este fascinante país que lo había cautivado desde el primer día. - Me gusta mucho lo que me cuentas, ¿cómo hago para conocer esa región? Preguntó, con interés, el protagonista de nuestra historia. - Pues yo que tú le pido la noche anterior que reserven un taxi… Porque de lo contrario debes ir en autobús. - Bueno, tú has tenido peor suerte… ¡¡Ir en burra!! ¡¡Qué incómodo!! El nuevo amigo de Johnson soltó la carcajada: ¡¡¡¡Una burra es un autobús!!!! ¿Pero cómo se te ocurre que me iba a ir montando en una burra de verdad? Es el mejor chiste que me contaron en años… | ||
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Cuando caminar deja de ser un sano ejercicio El inglés y su interlocutor hablaban animadamente sobre lugares turísticos de México. Johnson quería conocer Puebla y algún otro rincón que le recomendaron. - Vayas donde vayas hay algo para ver… México tiene todo tipo de paisajes, comidas, monumentos históricos. Un hermoso país. - ¿Y no hay zonas peligrosas? Quiso saber el inglés. - Bueno, como en todos lados. Hay que pedir asesoramiento… Porque el peligro está donde está el cuerpo… Sin ir más lejos, a mí me caminaron en Suiza… El inglés miró asombrado su amigo… ¿Qué querría decir con eso? - ¿Te caminaron en Suiza? - Ah, perdona… Quise decir que me robaron en Suiza… No era gran cosa, una bolsa con chocolates y recuerdos… Pero para que veas que en todos lados se cuecen habas.
Robert no supo interpretar qué tenían que ver las habas con los robos, pero
siguió escuchando atentamente. | ||
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Sólo hay cacharpa en ciertas chivas - ¿Sabes qué es lo que más recuerdo de mis viajes por México? Una vez que fui al DF, con mis hermanos… ¿Conoces la ciudad, Robert? - Sí, claro. - Pues mira lo que me ha pasado... Íbamos a visitar el santuario de la Virgen de Guadalupe, cuando uno de mis hermanos decide cambiar el itinerario. Prefería ver algún que otro museo y después recorrer el centro. Entonces, uno de mis hermanos se fue con él y yo seguí el plan con mi hermana… Pero como mi madre nos había comprado dos bolsos iguales, yo subí al tren con el suyo… ¡¡¡Y él se llevó mis chivas!!! - ¿Tus chivas? - Sí, mis pertenencias… Cuando abro el bolso, veo que sólo había cacharpa… Ni un solo billete… Menos mal que tenía el pasaje de ida y vuelta, si no, no hubiera podido regresar… Es que yo siempre fui muy ahorrativo, en cambio mi hermano… ¡¡¡Nunca tiene dinero!!! - ¿Y qué es eso de cacharpa? - Ah, son monedas de poco valor… Nada de dólares ni pesos… El
inglés escuchó entretenido más anécdotas de viaje. Pronto descubriría qué
era eso de «cocer habas». (Comunica. 10-03-04). | ||
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