Los
viajes del | ||
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Los disparos en
México suelen ser muy bien recibidos
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Johnson descubrió que «cocer habas» no era una actividad culinaria, sino una expresión que se usa en todo el mundo hispanohablante para decir que ciertos inconvenientes no son exclusivos de un lugar. Y justamente, cuando un conocido le dijo que en Suiza «se cuecen habas», comprendió que los robos no ocurrían sólo en algunas regiones del planeta. El inglés estaba contento y había decidido informarse sobre un restaurante típicamente mexicano para organizar una bonita fiesta. Quería casarse con Lucía en una ceremonia íntima y se lo iba a proponer. - Había un lugar precioso pero se descalabró y en el local ahora van a poner una librería, comentó un empleado del hotel donde se alojaba el inglés. Nuestro buen amigo pensó que mucho mejor que se hubiera descalabrado antes y no después de la boda, porque creía que esa palabra era sinónimo de «destruirse, romperse». Pronto se daría cuenta de su error. | ||
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Cuando los descalabros son económicos - No crea que no hay otros sitios bonitos, pero ése era divino… Es que hay gente que tiene poca vista para los negocios… - Pero qué culpa tiene… Quizás fue un problema de los arquitectos. Comentó el inglés. - ¿De los arquitectos? Pero no, hacía dos o tres años que habían terminado la obra y le habían pagado todo… - Es posible que haya habido desperfectos… Hay ciertos descalabros que ocurren después de un tiempo - Mire, los únicos descalabros que sufrió fueron los del bolsillo… Nunca pensó que iba a estar en bancarrota, aparte de golpease la cabeza.
Robert sonríe. Una vez más, queda sorprendido ante la diversidad del
castellano. | ||
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Tequila, tabaco y ron no entran en los planes del inglés Nuestro protagonista y el joven trabajador continuaban pensando qué sitio podría ser el más adecuado para celebrar la boda. Sólo invitarían a un grupo muy pequeño de amigos… Casi solos, los dos, así se imaginaba la boda el inglés… Y había que decidir si era por civil o por la Iglesia. - A las mujeres, en general, les gusta la Iglesia… Pero eso es muy personal. - Claro, tendría que hablarlo… Pero yo no soy católico, soy anglicano. - Se resuelve fácil… Dos padrinos, agua bendita y ya está… Mire que son temas delicados… Y para esto se necesita un trago… Venga, le disparo un tequila... Robert sonrió y le dijo que no. Pensó que «disparar» era servir un vaso de bebida y prefería salir un poco, a caminar y pensar. - No me diga que no, señor. Si yo disparo, es decir, yo invito. Salgo en 10 minutos, así que me espera en la puerta y lo llevo a un bar bien mexicano… Noche de tequila, tabaco, ron… - Muchas gracias, dijo el inglés, realmente agradecido, pero sin ánimos de ir a beber. Mañana seguimos conversando y pensando en la boda. - Como usted diga, señor. Ya consultaré a ver en qué lugar se puede preparar una fiesta preciosa.
Johnson se quedó un momento en la barra del bar, pensando, hasta que llegó
Lucía. Era hora de precisar cuándo sería su boda y averiguar cómo quiere
ella que sea su casamiento. (Comunica. 17-03-04). | ||
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