Los
viajes del | ||
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La música de Café
Tacuba desconcierta al inglés | ||
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En el hotel donde residen Johnson y Lucía estaban organizando una fiesta mexicana. Tenían preparados el tequila, el ron, las quesadillas y los burritos, por si alguno tenía hambre y hasta habían contratado a unos mariachis para alegrar la función. Uno de los empleados del hotel se iba a encargar de organizar el baile y para eso eligió muchos discos con todo tipo de ritmos, desde las bachatas, las cumbias y la salsa hasta el rock. - Va a ser una fiesta muy divertida… Para alquilar balcones… Dijo un pasajero del hotel, argentino. El inglés no entendió qué había que hacer en los balcones y le preguntó al argentino si no estaban incluidos en el precio de la habitación, lo que generó una sonora carcajada en el hombre. - ¡¡Claro!! No se preocupe. «Alquilar balcones» es una forma de decir para indicar que algo es muy bueno… Pero no sale un solo centavo, quédese tranquilo. El inglés anotó la curiosa frase en su cuaderno rojo y se fue a preparar para la celebración. | ||
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Una sorpresa musical Todo estaba listo cuando llegaron Bob y Lucía al salón del hotel. Los empleados habían adornado todo el recinto con guirnaldas, flores y velas y el clima era muy alegre y divertido. Después de un mini-recital de los mariachis, sirvieron algunos aperitivos y grande fue la sorpresa de todos cuando vieron al recepcionista subido al escenario. - Señores pasajeros, les presento a mi banda, «Los de Huatulco» Todos aplaudieron y se dispusieron a escuchar atentamente al joven. - Interpretaremos «Chilanga Banda» de Café Tacuba. La banda empezó a sonar con las estrofas: «Ya chale chango chilango, / ¡qué chafa chamba te chutas! /No checa andar de tacuche /¡y chale con la charola!». Robert
sonreía y miraba a Lucía con asombro. No entendía ni una palabra de lo que
estaban cantando. | ||
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El tacuche y la chamba El inglés estaba tan desconcertado como cuando una noche había ido a escuchar tangos… Las palabras del lunfardo, ese argot del Río de la Plata que puebla las letras de las milongas porteñas, era totalmente incomprensible… Y esta canción mexicana también. - ¿Les gusta la música? Quiso saber, muy amablemente, una de las empleadas del hotel. - Muy bueno, no conocíamos las dotes artísticas del joven, respondió Lucía. - ¿Pero tú entiendes lo que canta? Es que no comprendo nada… Comentó el inglés a la muchacha. - Sí, claro… Es que es una especie de idioma vulgar… Pero es divertido. Es un amigo que le reprocha a otro que se haya buscado una chamba, es decir, un trabajo, de policía. El amigo es del DF, por eso es «chilango», el trabajo es de poco valor, «chafa» y debe usar traje «tacuche» y «charola», placa distintiva… Y eso no gusta. Bob sonrió pero no pudo anotar toda esa enorme cantidad de palabras en su cuaderno rojo… Prefirió disfrutar de la fiesta y dejar los asuntos lingüísticos para el día siguiente… Ya se compraría un disco de Café Tacuba para analizar sus letras. (Comunica. 03-03-04) | ||
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