Los
viajes del | ||
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El inglés busca
calmar a un desconocido picudo
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- ¡¡Chinga tu madre!! Gritó un joven, con aspecto furioso, a un hombre que estaba caminando a su lado, muy cerca de donde paseaban Robert Johnson y su novia tranquilamente. Ambos se dieron vuelta asustados, y vieron cómo el hombre amenazaba pegar un puñetazo. - ¿Pero qué hace, hombre?, le preguntó nuestro amigo inglés al señor que, enfurecido, seguía con el puño cerrado. - ¿No lo ha oído? Me ha dicho «chinga tu madre». Lucía, mientras tanto, le decía al joven que dejara de gritar y se fuera. Así lo hizo el muchacho, mientras el inglés detenía al hombre mayor, que tenía los ojos inyectados de sangre. - Venga, tranquilícese, todo ha pasado. Siéntese un momento y descanse. Bob, Lucía y el desconocido se sentaron en la terraza de un bar. Johnson pidió agua y refrescos y trató de poner un poco de paz y averiguar qué había pasado. | ||
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Múltiples acepciones para una expresión que causa enojo - Perdone usted… Muchas gracias por sus molestias… Es que este hijo de la gran… Perdone, señora, iba a decir una impertinencia. - Está bien, no se preocupe, cálmese. Respondió Lucía. - Es que este mal nacido era empleado de mi empresa. Se fue sin previo aviso y quiere una indemnización en toda la regla. Yo le dije que no, porque la ley establece plazos para irse del trabajo y él no los cumplió… ¡¡Y comenzó a insultarme!! ¿Escucharon lo que me dijo? - Sí, algo de su madre… No entendí qué era pero supongo que es algo muy ofensivo, acotó el inglés, sacando su cuaderno rojo para anotar una definición nueva, propia del español de México. - Significa «jode a tu madre», con el perdón de la señora. - En el sentido español del término ¿no? Porque en la Argentina, por ejemplo, «joder» es divertirse… Acotó Johnson, siempre tan informado de regionalismos del español. -
No, claro, en el sentido sexual del término… Aunque también se extiende a
importunar, robar o dar una paliza. Es que la palabra tiene distintos
sentidos. Lamentablemente es muy frecuente… «Chingo» también puede
significar mucho; «chingón» es alguien grande, el que manda o el que es muy
bueno en algo. Y «chingarse» también es verse en una situación
difícil o no asumir esa situación. El hombre se iba tranquilizando a
medida que bebía agua y conversaba y el inglés estaba más que contento con
esta improvisada lección de lexicografía. | ||
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Cuando la agresividad resurge - Señores, permítanme presentarme: soy Agustín González. Gracias por su atención. - Mi nombre es Robert Johnson… - Yo soy Lucía… En el momento de las presentaciones, una mujer se acercó a la mesa donde estaban sentados la pareja y el señor González. - Don Agustín, venga pronto… Tenemos un problema en el taller. Marcelo se puso picudo y por eso Jorge se peleó con él y ahora dice que va a llamar a la policía y a denunciarnos a todos. - Cálmese, Claudia. Ahora vamos para allá. Acá tengo dos testigos que van a declarar a favor nuestro. El inglés y Lucía se miraron. No sabían qué deberíanhacer pero lo que sí tenían claro es que ellos eran los testigos de los que hablaba. - Por favor, señores, su testimonio sería de gran ayuda. Acompáñenme. La pareja siguió al tal Agustín González sin pensarlo siquiera y, casi sin darse cuenta, llegaron en la comisaría. Mientras esperaban para hablar con el comisario, el inglés le pidió explicaciones de lo ocurrido a todos los presentes. - Disculpen que los meta en este lío… ¡¡Qué pensarán de mí!! Es que este joven, Marcelo, que me insultó en la calle, se dirigió al taller donde trabajo y, furioso, quiso romper todo. Jorge, otro empleado, lo quiso contener y por eso amenazó con poner una denuncia. - Entonces, ¿picudo es furioso? Preguntó el inglés, que ante una situación comprometedora sólo estaba interesado en sus palabras. - ¿Cómo dice? Ah, sí… Furioso. En ese momento Lucía, con toda lucidez, puso un poco de cordura. - A ver, a ver… ¿Hay alguna denuncia? Porque si no hay nada, nosotros nos vamos. Sólo vimos una pelea callejera y nada más, no vale nada lo que digamos… - Pues lo cierto es que Marcelo no puso denuncia alguna… - Entonces, señor González, nosotros nos vamos. Un gusto, hasta siempre. Lucía
tomó del brazo al inglés y salió caminando muy rápidamente. Johnson estaba
maravillado de cómo se había resuelto todo y de la intervención tan buena de
su novia, que había puesto fin de manera clara a esa situación tan molesta.
(Comunica. 19-05-04). | ||
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