Los
viajes del | ||
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Antojitos mexicanos para la boda del
inglés M. Jesús Herrero Smith
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- Tacos dorados de pollo, sopecitos de chorizo con papa, tostaditas de tinga y quesadillas de hongo y picadillo, ¿te gusta el menú? Son antojitos mexicanos… El inglés puso cara de sorpresa y asombro porque no conocía prácticamente ningún plato de los que le describía su novia Lucía. - Pues no sé, tú eres la experta… - Pero no me dejes así, Bob, es nuestra boda… Mira, los tacos dorados de pollo tienen queso, crema y lechuga; los sopecitos de chorizo con papa y las tostaditas de tinga llevan frijoles, queso y crema. A las quesadillas ya las conoces, los hongos son las setas, a ti te gustan mucho. - Sí, claro, todo es buenísimo… ¿Pero tinga es una comida? Yo pensaba que era alboroto, gritería. - El alboroto lo haremos nosotros con la boda… Pero no, Robert, es un plato de carne picada, cebolla, tomate y chile. Si quieres podemos probarlo. El inglés asintió… Estaba totalmente abrumado con los antojitos de su boda… | ||
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La loza debe ser, ante todo, muy comestible Lucía, como buena novia, quería que la fiesta saliera perfecta, y aunque iban a tener pocos invitados, pensaba preparar el salón muy elegante para la ocasión. - Tenemos que elegir la loza, también… ¿Te gusta el barro, la porcelana o la cerámica? El protagonista de nuestra historia era totalmente ajeno a esas cuestiones decorativas y estaba un poco abrumado con tantas preguntas y cuestiones. - Mira, ahora sí que no entiendo nada… ¿Qué comida más rara es ésa? - Pero Bob… ¡¡¡Son los platos en los que vamos a servir la comida!!!, exclamó, entre carcajadas, Lucía. - ¿Y eso también hay que elegirlo? Pues coloca tú el que quieras… - No seas así, es nuestra boda… Tenemos que compartir todos los preparativos… A
Lucía le disgustaba que Johnson fuera tan poco atento con su casamiento, por
eso insistía para que él se implicara en todas tareas. | ||
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Las sillas acojinadas constituyen un problema Cuando terminaron de hablar del menú, la dama colombiana volvió a «arremeter» con la decoración: - Por cierto, había pensado en colocar sillas acojinadas… - ¡¡¡Pues sí que me has acojonado, como dicen los españoles!!! Pero no con las sillas, sino con los precios… Gritó Bob, mirando el catálogo. - No son «acojonadas» sino «acojinadas»… Con cojines… Quedan mucho mejor, ¿no? - Mira, Lucía, yo te quiero a ti… No me importa la comida, ni las sillas ni nada… Si tú quieres, traemos los cojines de Inglaterra… Pero yo prefiero una boda junto al Caribe, tú y yo… Y a la vuelta de una bonita luna de miel, hacemos la fiesta que quieras. Decide tú, yo estaré feliz con lo que te haga feliz a ti. Lucía
se quedó muda. Tenía que tomar una decisión y ya casi la tenía tomada, pues
al escucharlo se dio cuenta de que la propuesta del inglés era de lo más
romántica. (Comunica. 13-10-04). | ||
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