Los
viajes del | ||
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De regreso a América Latina con el
yeyo M. Jesús Herrero Smith | ||
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La luna de miel de Johnson y su mujer estaba llegando a su fin. Habían recorrido sitios maravillosos de Guinea Ecuatorial, paseado por sus mercados y disfrutado de todo tipo de bebidas, frutas tropicales, ñames, aceite de palma y alimentos que resultaron exóticos para el paladar del inglés. A Lucía le asombró la cantidad de coloridos trajes típicos y de complicados peinados que veía en las mujeres de las ciudades y los pueblos. Habían disfrutado mucho de su viaje de bodas, pero era hora de regresar a Bogotá para visitar a la familia de la flamante esposa y festejar el matrimonio. Una vez en el avión que los trasladaría a América, entablaron conversación con una de las pasajeras. - Veo que han visitado Malabo, ¿qué les pareció? - Un viaje precioso, todo el país es maravilloso, diferente a lo que conocía… Sus gentes, su cultura… Respondió Lucía. - A mí me gustaron mucho su geografía, sus paisajes y sus regionalismos… Es increíble cómo el español se extiende en todo el mundo… Comentó el inglés. - Perdonen que cambie de tema pero ¿Qué tal les resulta el viaje? Es que tengo miedo al yeyo… Lucía sonrió y el inglés esperó que le develara el misterio del yeyo. | ||
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Un malestar parecido al apunamiento
- Disculpe, es que nunca había oído esa palabra… ¿Se refiere a algún mal del vuelo? - No, Bob, es que yeyo es el malestar producido por la altura en algunas regiones de Colombia. - Exacto, dijo la mujer, y se levantó enseguida para preguntar a la azafata qué podía tomar para controlar el malestar. - No conocía tu faceta de lingüista, Lucía. Me he quedado muy asombrado con tu conocimiento de los regionalismos colombianos… Comentó el inglés, orgulloso. - Es que tú siempre hablas de «apunarse»… Pero ese malestar que producen lugares como la puna, donde te falta el aire, es típico en ciertas regiones de mi país. Por eso esta señora, un poco en broma, un poco en serio, relacionó ese malestar con el miedo de viajar en avión.
El soroche también se padece en los aviones
Como la pasajera no regresaba, el señor Johnson, todo un caballero inglés, preguntó a uno de los comisarios de a bordo por la señora. - Está bien, no se preocupe, la dejamos un rato sentada y estamos conversando con ella. Es que tiene miedo a volar… - Sí, nos dimos cuenta. Quiso entablar conversaciones con nosotros pero enseguida comenzó a marearse… - Sí, fue gracioso cuando se acercó a nosotros… Nos decía que tenía yeyo o soroche… - ¿Soroche? Nunca escuché esa palabra… respondió Bob. - Es el malestar general que le produce la altitud a las personas que no están acostumbradas. Pero qué ocurrencia… Imagínese que no puede pasar esto en un avión, con la cabina presurizada…
El vuelo de Malabo a Miami transcurrió sin problemas y una
vez que llegaron a Estados Unidos, la pareja embarcó con destino a Colombia.
La pasajera continuó el viaje con los novios, pero esta vez sin yeyo
ni soroche. (Comunica. 16-03-05). | ||
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