Los
viajes del | ||
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El inglés se decide
a dar el sí
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El señor Johnson se había levantado temprano y, con sumo cuidado, revisço todo su vestuario… ¡¡¡Estaba tan nervioso!!! Es que hoy era el gran día, en el que iba a dar el sí a su novia Lucía. Mientras tomaba un rico «tinto» (café) colombiano, recordó todos los momentos vividos, el inicio de su viaje por América Latina, su particular diccionario español-inglés, inglés-español y las numerosas anécdotas que le sucedieron en su peregrinar, mitad turístico, mitad lingüístico, por Latinoamérica. Estaba recordando su estancia en Costa Rica cuando sonó el teléfono de su habitación: - Querido Bob, soy el primo Manuel. No sé si me recuerdas, soy español… Espero que Lucía te haya hablado de mí… El protagonista de nuestra historia estaba un poco perdido, pero contestó, formalmente: - Sí, claro, Manuel… ¿Qué tal estás? - Muy bien, me manda mi prima por si necesitas algo. Subo un momento a tu habitación a ver si tienes todo en perfecto estado… El traje, la pajarita… Robert pensó que se trataba de una broma pero al final se dio cuenta de que su supuesto primo español estaba golpeando a la puerta de su cuarto. | ||
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Pajaritas y otras prendas - ¡¡Querido Bob!! Espero que no pienses en cambiar de idea ahora… Ya tenemos la boda preparada… Le dijo el caballero español, abrazando fuertemente al inglés. - Claro que no, ¿cómo te parece? - Bueno, veamos lo que me dijo mi prima… El traje, la camisa, los zapatos… ¿Pero entonces, tu pajarita? - Mira, Manuel, me parece que tengo todo lo necesario: las flores, los anillos, mi ropa… ¿Tengo que llevar un pájaro, también? El español lanzó una sonora carcajada: ¡¡¡Por supuesto que no!!! La pajarita es un tipo de corbata que se anuda adelante, sin lazos ni caída… - ¿Cómo una especie de moño? Es que en otros países se llama «moñito»… - Pues eso…
Johnson se tranquilizó porque a último momento había decidido llevar el
clásico chaqué, que usan los ingleses clásicos en sus bodas y le explicó a
su pariente político que ese tipo de trajes no llevaban «pajarita». | ||
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Buscando desesperadamente un puding Cuando terminó de cambiarse, el inglés estaba verdaderamente elegante. Con su chaqué, su flor y su cara de susto, salieron con el «primo» Manuel hacia la iglesia. Ya estaban por llegar, cuando el español recibe una llamada desesperada de su mujer: - ¿Pero de dónde vamos a sacar eso? Faltan 45 minutos para la boda… El inglés empezó a sudar, porque veía la cara de preocupado de su pariente. - ¿Qué está pasando? - Mira, Bob, que la tarta nupcial, el pastel, la torta para el matrimonio o como lo llamen, ha tenido un percance… El pastelero la traía al salón de fiestas y chocó, así que me pide mi mujer que busque una tarta nueva para 200 personas… ¡¡¡Y sólo tenemos media hora!!! - Pues bueno, nos casamos sin tarta… - Pero tú no conoces a las primitas… Son muy amigas de la tradición. - Lo único que se me ocurre es preguntar en el hotel, quizás nos den datos de alguna pastelería… Johnson comenzó a realizar todo tipo de llamadas, a la recepción del hotel, a la cocina, a las pastelerías que le recomendaban… Pero era imposible… Manuel, por su parte, consultó una guía telefónica e hizo un listado, también sin suerte. - Mira, Bob, te dejo en la iglesia. Sigo buscando por mi lado, tú ve a casarte… Y no digas nada a Lucía, que no se enteró del tema. El inglés pensó que Manuel tenía razón y entró en la iglesia… ¡¡estaba tan emocionado!! La gente empezó a llegar, lo saludaba… Todo estaba precioso. Con unos minutos de retraso llegó la novia y se inició la ceremonia, ante los atentos ojos de amigos y parientes. El inglés y Lucía, al fin, dieron el sí. Mientras tanto, Manuel seguía en la búsqueda del pastel, cuando de pronto observó una pequeña pastelería, en una esquina perdida. Detuvo el coche, como por un impulso, y le preguntó a la encargada si por casualidad tenía una torta de matrimonio. - Tengo un puding excelente… Los novios se enfadaron anoche y me lo devolvieron… Esta juventud… - ¿Cuánto cuesta? - ¿Pero no quiere verlo antes? - Debo llevar ahora mismo lo que sea, con tal que tenga pinta de tarta de bodas… ¿Me dijo un puding? - Sí, es eso, un pastel, un bizcocho, un postre especial para la boda… - Perfecto, lo llevo.
Manuel llegó al salón de fiestas quince minutos antes de la llegada de los
novios. Dejó la caja y partió a la recepción, para encontrarse con su
esposa… Sin saberlo, el «puding» iba a tener verdadero protagonismo, porque
tenía tres pisos y se veía desde todos los ángulos del salón. (Comunica.
14-09-05). | ||
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