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5 de julio de 2000


Tribuna de opinión

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JORGE RAMÓN SÉINER
El divorcio de dos sistemas

Entre el español de España y el de Argentina
Hay dos alfabetos diferentes para el castellano
El cambio debe empezar en la escuela primaria
Hacia un verdadero español americano
Medidas prácticas aconsejadas
Una nueva escritura consolidaría a la cultura argentina

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Uno de los elementos más importantes de un sistema cultural es su lengua debido a que es el instrumento a través del cual se habla, se escribe, se piensa, etc.

Tomando a la lengua vemos fácilmente que en el sistema de la comunidad argentina se habla en una lengua y se escribe en otra.

Antes de seguir avanzando tenemos que dejar establecido que nosotros tomamos el concepto de lengua en un sentido amplio y lo expresamos de la siguiente manera “conjunto de palabras y modos de hablar de una nación o pueblo”.

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Habiendo aclarado lo que entendemos por lengua, vemos que en la República Argentina y en gran parte de la civilización latinoamericana se está gestando una nueva lengua, es decir, un nuevo conjunto de palabras y modos de hablar propios del pueblo argentino y también de gran parte del pueblo latinoamericano.

En esta oportunidad vamos a dedicarnos a tratar solamente el caso del sistema de la comunidad argentina, dejando el sistema de la comunidad latinoamericana para otra ocasión y expresando que parte de lo que decimos para la República Argentina se puede perfectamente hacer extensivo a un gran sector del resto de Latinoamérica.

Entre el español de España y el de Argentina

Así es que, centrándonos en el sistema comunitario argentino, notamos que la lengua en la cual esta comunidad escribe es el castellano o español regido por la Real Academia Española, situada físicamente dentro de la civilización europea; mientras que la lengua en la que esta misma comunidad habla es una lengua nueva y puede denominársela “Argentina” o “Español Argentino”, puesto que ella es originaria de dicho sistema comunitario y conforma su sistema cultural.

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La realidad es que, hoy en día, ya nadie puede afirmar que, en el sistema de la comunidad argentina, se habla el español, por más que aún todos se empeñen en escribirlo con una perfección casi maniática y con un ingente esfuerzo, inculcándoselo a los niños en las escuelas en una forma forzada y artificial, ya que dichos pequeños naturalmente oyen a sus padres, familiares y amigos comunicarse en el idioma argentino y no en español.

Es inexplicable por qué al hablar se tiene solamente un sonido que luego al escribir es reproducido simbólicamente con dos o más signos.

Así vemos que los signos “S”, “C” y “Z”, en la escritura, pueden ser reemplazados todos ellos por uno solo, puesto que al hablar, los mismos coinciden con un único y mismo sonido. Por lo tanto, carece de sentido reproducir este sonido del hablar, único, en tres formas distintas al ser volcado en el papel.

Lo mismo puede decirse de los signos “B” y “V” o de “QU”, “C” y “K”, por ejemplo.

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No debemos engañarnos, ya que lo peor que le puede suceder a un hombre, como a una comunidad, es estar ciego y no ver la realidad tal como es. Tal realidad nos demuestra, aunque no se lo quiera admitir, que ya no se habla más castellano y que, como lógica consecuencia de este hecho verdadero, son innecesarios ciertos signos que están de más en la escritura representativa de los sonidos que se emiten al hablar en argentino.

Hay dos alfabetos diferentes para el castellano

El alfabeto castellano es el siguiente:
A/B/C/CH/D/E/F/G/H/I/J/K/L/LL/M/N/Ñ/O/P/Q/R/S/T/U/V/W/X/Y/Z.

Como se aprecia fácilmente, al escribir empleamos 30 (treinta) signos diferentes, cuando realmente su número debería reducirse debido a que muchos de ellos no tienen ya razón de ser ante la creación, espontánea y natural, de una nueva lengua, que se utiliza a diario para comunicarnos verbalmente dentro de la comunidad argentina.

Esta nueva lengua, que podemos denominar argentina o español argentino, tiene sonidos para los cuales los signos necesarios son nada más que los siguientes:
A/B/C/CC/D/E/F/G/I/J/L/Y/M/N/O/P/R/RR/S/T/U.

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De esto se colige que son solamente 21 (veintiuno) los signos indispensables para representar simbólicamente la lengua hablada, que no es otra que la natural y verdadera, y no el inespontáneo español.

Los beneficios de lo expuesto, en las líneas precedentes, son muchos. Uno de ellos es que se contribuye a la consolidación del sistema de la cultura argentina, con uno de sus componentes más destacados, como lo es el idioma, y, una vez consolidado dicho sistema cultural y juntamente con el proceso de su consolidación, permitirá que el mismo se integre con los restantes sistemas culturales mundiales, produciéndose así un enriquecimiento mutuo; puesto que en la fortificación del aludido sistema, esto último es imposible, ya que no existe enriquecimiento alguno entre sistemas culturales deficientes. Además, otro de los beneficios es que así se evitarán errores de escritura, llamados ortográficos, los cuales se deben, en gran medida, al estado actual de las cosas, en el que encontramos una enajenación enorme del sistema comunitario que habla en una lengua y escribe en otra.

Del mismo modo, otro beneficio es la simplificación del sistema simbólico, lo que hace mucho más sencilla la comunicación escrita y facilita que otros pueblos latinoamericanos, como el brasileño, lo aprendan más rápida y fácilmente favoreciendo la integración de la civilización latinoamericana.

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Así también, coincidirá lo representado por la escritura con lo realmente hablado, eliminándose letras innecesarias. Finalmente, y entre otros muchos beneficios, hay que destacar que, haciendo congruente la escritura con lo hablado, se facilita la alfabetización masiva de la población, ya que su aprendizaje será mucho más fácil por la simplicidad que representa lo expuesto.

El cambio debe empezar en la escuela primaria

Por supuesto que esto debe ser implementado en un nivel de enseñanza primario y obligatorio, asegurando la alfabetización total de los individuos y permitiéndoles acceder a la lectura de textos de impresos internos del sistema de la comunidad argentina, como ser los diarios, las revistas, los libros y publicaciones nacionales, etc.

Para tener acceso a la lectura de libros escritos en español europeo, en un nivel secundario del sistema educativo, se dictará un curso de “idioma español europeo” que permitirá, a los estudiantes interpretar y acceder a libros españoles europeos; al mismo tiempo, conocerán las raíces más inmediatas del nuevo idioma “argentino”, que se les enseñó en el nivel primario, lo cual es muy importante. De esta manera, por lo menos, todos los hombres que tengan su primaria cursada sabrán leer y escribir en su lengua natal y con muy pocos errores ortográficos.

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Al mismo tiempo habrá que crear una Academia que controle desde la misma comunidad el crecimiento y enriquecimiento de este nuevo idioma.

Esta nueva evolución lingüística hará más rico al sistema cultural universal, ya que el mismo tendrá un nuevo idioma y no perjudica en lo más mínimo la riqueza de esta nueva lengua debido a que, en estas líneas, no se propone restarle a la misma palabra u otro tipo de elementos que hacen a dicha riqueza, sino sencillamente unificar, sin empobrecerlo, el idioma hablado con el escrito.

Hacia un verdadero español americano

Cambios como el descripto se pueden apreciar a lo largo de la historia de la humanidad y son ellos los que produjeron que en lugar de que se hable actualmente el latín, éste haya derivado en otras tantas lenguas habladas hoy en día, como ser, por ejemplo, el francés, el español, el rumano, etc.

Por lo dicho, es aconsejable y conveniente que el español europeo dé nacimiento a otras expresiones idiomáticas, como puede ser el argentino, o español americano.

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De otro modo, permanecer en esta enajenación idiomática de hablar en un idioma y escribir en otro, es algo tan ridículo como seguir enseñando en las escuelas de la comunidad argentina, que los pronombres personales son: Yo, tu, él, nosotros, vosotros, ellos; cuando en la realidad de los hechos esto ha sufrido modificaciones en la tercera parte de estos seis pronombres, puesto que los mismos son, en la lengua hablada argentina, los siguientes: Yo, vos, él, nosotros, ustedes, ellos.

Estos últimos son los pronombres que los maestros tienen que enseñar a los alumnos, ya que son los que efectivamente les serán útiles, sin llenarlos de conocimientos que no coinciden con la realidad del medio social. Esto es todavía más grave si se piensa que, al conjugar cada uno de los verbos, en sus distintos modos y tiempos, las segundas personas del singular como las del plural de cada uno de ellos, se pronuncian y escriben, de una u otra forma, según se empleen Tú y Vosotros o Vos y Ustedes.

Medidas prácticas aconsejadas

Finalmente, se puede agregar que, para llevar a la práctica el cambio descripto más arriba, hay que observar lo que sigue:

1)       las vocales deben conservarse tal cual son: a, e, i, o, u;
2)       las letras “B” y “V”, deben ser reemplazadas por una sola de ellas. Esto es, por la “V”, eliminándose por completo del abecedario la “B”, totalmente innecesaria. Con la misma “V” se forma la “W”, pero como este último sonido no encuentra cabida en nuestra lengua hablada, no tiene sentido conservarlo en la escritura y, por lo tanto, la “W” se suprime;

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3)       la letra “C” hace las veces de “K” y de “QU”. Se eliminan estas últimas y la “C” pasa a tener el mismo sonido para con todas las vocales, incluyendo las “E” e “Y”. Por ello donde hasta ahora se usaba la “K” y la “QU”, se pasa a usar la letra “C”;
4)       con una doble “C”: “CC”, se reemplaza a la “CH”, pasando la primera a reproducir el sonido de esta última, en la escritura;
5)       la letra “G” pasa a tener el mismo sonido para con todas las vocales, sin necesidad de recurrir a la utilización de la “GU” con las vocales “e” e “i”. Los sonidos “GE” y “GI” pasan a ser reemplazados, por medio del empleo de la letra “J”, por “JE” y “JI”, para todos los casos sin excepción.
6)       a letra “H” ya no tiene razón de ser. No cumple función alguna y por lo tanto se suprime;
7)       la “LL” se reemplaza por la “Y”, la cual tendrá siempre función de consonante, no utilizándosela más como vocal. En este último caso siempre se usará la vocal “i”;
8)       la “Ñ” pasa a reemplazarse, mediante la utilización de un artilugio, que se logra colocando una “i” entre la “N” y cada vocal, lo cual reproduce perfectamente el sonido emitido al hablar; verbigracia: “NIA”, “NIE”, “NII”,, “NIO”, “NIU”;
9)       la letra “SE reemplaza a las combinaciones de la letra “C” con las vocales “E” e “I”, como también pasa a eliminar a la “Z”, quedando, la primera, como único signo escrito, representante del correspondiente sonido emitido al hablar en idioma “argentino”;
10)   la letra “X” puede perfectamente representarse con una “C” y una “S” juntas, una después de la otra respectivamente, verbigracia: “expediente”.

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Una nueva escritura consolidaría a la cultura argentina

Todo lo mentado es de vital importancia pues simplifica la escritura evitando confusiones producto de la enajenación que produce hablar en un idioma y escribir en otro distinto. Además lograr este cambio tan necesario allana el camino hacia la consolidación de un sistema de la cultura argentina, como asimismo posibilita que los sectores menos formados de la comunidad argentina, por no tener acceso al sistema educativo, puedan escribir correctamente y sin errores su lengua materna, el argentino o español americano.

Por otro lado, hay que mencionar que un ser espléndido, dotado de una maravillosa personalidad y una deslumbrante inteligencia, se ocupó de estas cuestiones de ortografía hace ya más de un siglo; dicho ser fue Domingo Faustino Sarmiento, presidente de la comunidad argentina entre los años 1868 y 1874. Sarmiento escribió que: “interesaría a la enseñanza primaria simplificar nuestra ortografía hasta hacerla corresponder estrictamente a los sonidos de la lengua hablada. Mucho tiempo, molestia, y confusión se ahorraría a los niños, ganando en sencillez, racionalidad y verdad la escritura…” (Ortografía Castellana. La Educación Común. Buenos Aires, marzo 1º de 1879 – O.C. Ed. 1899 – Tomo XXVIII// p. 309).

Con el texto transcripto, vemos como el ilustre argentino se preocupó por estos temas ortográficos hace ya mucho tiempo, dedicándole a los mismos gran parte de sus pensamientos y escritos. Sin embargo, parece que dichos temas han caído en el olvido. Por ello, es necesario rescatarlos y colocarlos en la superficie. Piénsese que si, en el siglo pasado, Sarmiento ya consideró que estos problemas ortográficos tenían una vital importancia, cuánta más importancia los mismos tendrán hoy después de haber transcurrido todo un siglo de crecimiento del sistema de la cultura argentina.

El debate serio y maduro sobre lo expuesto en las líneas precedentes es imprescindible dentro del contexto mundial actual. (Políticas Lingüísticas Latinoamericanas, Instituto de Lingüística, Universidad de Buenos Aires) 

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Jorge Román Séiner

Es profesor y miembro de la Asociación Civil Año 2000, de Argentina..

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