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11 de octubre de 2000


Tribuna de opinión

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PEDRO DÍAZ
Las empresas deben apoyar la difusión del español

La fuerza del español en Estados Unidos
Algo más que un conjunto de reglas

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Desde ADES, Asociación para la Difusión del Español, y debido a la creciente importancia del español en el mundo y la fuerte presencia económica española en diversos mercados americanos, pedimos apoyo para que los recursos públicos destinados a la difusión y el crecimiento de nuestra lengua se complementen con la inversión del 0,01% del beneficio de las compañías que operan en el exterior, con lo que se estaría posibilitando el desarrollo de un modelo de relaciones sociales con bases comunes en todo el ámbito geográfico de influencia e interés del español.

Al día de hoy numerosas personalidades del mundo académico ya nos han expresado su apoyo: D. Ignacio Verdugo, Excmo. Rector de la Universidad de Salamanca, Carmen Ruíz Barrionuevo, Catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, D. Cesáreo Pérez, Excmo. Rector de la Universidad S.E.K. de Segovia, D. Raúl Villar, Excmo. Rector de la Universidad Autónoma de Madrid, D. Luis Herrero, Gerente de la Universidad  Nacional de Educación a Distancia, D. Guillermo Alonso del Real, Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, además de periodistas como D. Jesús Castañón Rodríguez, Coordinador de deportes de La Página del Idioma Español, D. Alberto Gómez Font, Responsable del Departamento de Español Urgente, de la Agencia EFE, D. Tito Drago, director de Unidad en la diversidad y otras personalidades del mundo de la cultura como D. Joaquín Leguina, Secretario de Cultura del PSOE.

Hay que tener en cuenta que ciudades como Nueva York, Miami o Los Ángeles ya no son consideradas ciudades «americanas» al cien por cien. En ellas, y según los datos del censo estadounidense, uno de cada cinco ciudadanos habla español y uno de cada cuatro anuncios en el metro están puestos en nuestro idioma. Unas cifras que aumentarán previsiblemente este año, coincidiendo con la actualización de esta encuesta. Como señalaba recientemente Fernando Rodríguez Lafuente, director del Instituto Cervantes, durante su intervención en el foro El español en los Estados Unidos, organizado en la Casa de América por la Fundación Santillana y la Universidad de Brown en colaboración con la Institución que dirige, «saber español es un negocio y una fuente de trabajo. Lenguas como el francés o el alemán, con tradicional demanda, han perdido empuje y han sido superadas en niveles de estudio en tan solo diez años» .

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La fuerza del español en Estados Unidos

La importancia de la enseñanza del español no responde ahora  a las peticiones de minorías étnicas o culturales que intentan a través de esta vía mantener sus señas de identidad, al contrario, numéricamente, España es el segundo país al que los estudiantes de EE.UU. acuden para aprender una segunda lengua, y por lo tanto, las generaciones que en un futuro próximo liderarán los diferentes movimientos y organizaciones sociales, políticas y económicas en aquel continente lo harán también en español.

Por otra parte, es importante señalar además la importante presencia, y en consecuencia capacidad de influencia, del español en el ámbito de la cultura y la información. 1.300 publicaciones en nuestra lengua, 240 semanarios y 24 diarios son leídos cada día por millones de estadounidenses.

La enorme potencialidad del español en todos los ámbitos se refuerza por el hecho de poseer la misma gramática, la misma  ortografía y un diccionario unificado. Como afirmaba el académico y periodista Juan Luis Cebrián «el español es un idioma de una unidad «extraordinaria». A ello se añade, como señala Doris Sommer de la Universidad de Harvard, que «es muy importante no perder la coherencia de la gramática unificada de Andrés Bello y aprovechar su fuerte motor social y económico».

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Lo que nos debería hacer reflexionar sobre la virtualidad del español, de la enseñanza del español, como instrumento de dinamización de lo que debería configurarse en un futuro próximo como uno de los sectores preferentes en nuestro país: la transferencia de conocimientos. Entendida ésta desde una perspectiva que trasciende la mera transmisión de conocimientos científico-técnicos, cuyo desarrollo e impulso no deja de constituir una asignatura pendiente en  nuestro país.

La difusión de la lengua y de la cultura posee el valor añadido de permitir trasladar paralelamente aspectos absolutamente originales que a lo largo de los últimos años han contribuido de forma decisiva a configurar nuestro actual modelo de relaciones sociales, a países que se enfrentan a problemas similares y respecto de los que pueden actuar como un referente a la hora de configurar, desarrollar o modificar sus propias pautas de convivencia social.

Podemos y debemos transmitir nuestra experiencia de tránsito no traumático de un estado totalitario y centralizado a un modelo de estado en el que el desarrollo de los derechos y libertades democráticas, el reconocimiento y respeto a la pluralidad y la descentralización de competencias y servicios constituyen sus elementos básicos. 

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Tenemos los conocimientos y la experiencia necesaria para colaborar en la organización y gestión de servicios públicos eficientes como la Seguridad Social, los Servicios Públicos de Empleo, la Sanidad o la Educación que, además de cubrir necesidades básicas de los ciudadanos, contribuyen de forma decisiva a la cohesión, a amortiguar tensiones sociales, a impulsar, en definitiva, la vertebración y el desarrollo social y económico de cualquier país.

Y hemos acumulado a lo largo de los años todo un bagaje en materia de diálogo social.

Esto nos ha permitido consolidar una cultura que no sólo consagra la autonomía de empresarios y sindicatos a la hora de definir y pactar las condiciones de trabajo en el seno de las empresas sentando las bases de lo que, y ese es ahora nuestro reto, debe constituir una auténtica democracia industrial, sino también abordar desde el diálogo, la negociación y el acuerdo, cuando es posible, las reformas necesarias para asegurar la preservación de las instituciones sociales que garantizan el mantenimiento y mejora de los  niveles de bienestar del conjunto de nuestra sociedad.

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Algo más que un conjunto de reglas

Todo esto es posible si somos capaces de entender que la enseñanza de la lengua y la cultura española no puede limitarse a transmitir de forma mecanicista un conjunto de reglas gramaticales u ortográficas, de hitos históricos o literarios.

Nuestro modelo de convivencia, de relaciones sociales, forma parte de nuestra cultura de la misma forma que la novela picaresca o la pintura española del siglo XVII. Sólo desde esta perspectiva seremos capaces de entender la enorme rentabilidad social y económica que la enseñanza del español puede suponer para nuestro país y para los países receptores de los recursos que destinemos a esta finalidad.

Es evidente que este esfuerzo no puede recaer en exclusiva sobre unas pocas instituciones públicas o privadas mas o menos especializadas en la didáctica de nuestro idioma. De la misma forma que nuestras señas de identidad actuales en todos los ámbitos son el resultado de la voluntad del conjunto de la de la sociedad española, debemos sustentar la difusión de nuestra lengua desde la perspectiva antes aludida, de manera colectiva y basándonos en el principio de cooperación entre todos los agentes sociales y económicos implicados. 

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Se impone  por tanto unificar criterios y recursos desde todas las partes involucradas en la labor de difusión del español y nuestra cultura: Ministerio de Educación y Cultura, Institutos Cervantes de todo el mundo, Empresas, Universidades, Sindicatos, Consejo Económico y Social, organizaciones sin ánimo de lucro y fundaciones culturales o dedicadas a la cooperación.

Las bases ya están sentadas: la unicidad del idioma y la fuerte presencia económica española en diversos mercados americanos.  Si los recursos públicos se complementaran con la inversión del 0,01 % del beneficio de las compañías que operan en el exterior en proyectos relacionados con el español y su implantación con los criterios antes señalados (lo que supondría un desembolso para estas empresas de cerca de 4.163 millones de pesetas anuales, sin contar con el sector bancario), estaríamos posibilitando también el desarrollo de un modelo de relaciones sociales con bases comunes en todo el ámbito geográfico  de influencia e interés del español. (Madrid)


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Pedro Díaz

es presidente de la Asociación para la Difusión del Español y la Cultura Hispánica (ADES)..

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