25 de abril de 2001 |
| OPINIÓN | ||||||
| ||||||
| FRANCISCO
UMBRAL Un hidalgo y un fantoche llenos de sol y viento «Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme». Esta gentil declaración de Voltaire encierra, me parece a mí, la más fina y sutil interpretación de Cervantes. Porque
Don Quijote no está loco y Cervantes mucho menos, eso lo sabemos desde
el principio del libro. Don Quijote es hidalgo cincuentón y soltero
que, llegado a ese ápice de la vida, decide pegar el salto cualitativo
y cambiar la realidad de los libros por la irrealidad de la vida, mucho
más palpitante y vibrátil que lo meramente escrito. | ||||||
| PILAR
DEL CASTILLO VERA: El Quijote: Cervantes hizo palpitar la libertad y la fraternidad: Miguel de Cervantes afirmaba en la dedicatoria de la segunda parte del Quijote que el emperador de la China le había pedido su libro para que con él se leyese el castellano en un colegio de su imperio. Casi cinco siglos después, lo que pudo ser una humorada se ha convertido en la realidad de una obra que ha atravesado todas las fronteras. (...) | ||||||
-
Portada de Unidad en la
Diversidad - |
© Comunica Press 1999 - 2001. Reservados todos los derechos |