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xx de xxxxx de 2003 | |
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| Tribuna de opinión | ||
| MIREYA
BÁEZ Cómo distinguir el queísmo y el dequeísmo | ||
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Introducción ¿Cuándo emplear que?
¿Cuándo emplear de que? He aquí
uno de los problemas más candentes de la construcción española. Dice H. Kito:
"...es el 'que' la piedra angular
donde se rompen los puntos de las plumas mejor templadas." Tanto que
como de
que se emplean en nuestra lengua, pero la diversidad de funciones de la
partícula que hace que unas veces
exija la anteposición de la preposición, y otras no, de ahí la inseguridad de
algunos hablantes en la selección de una u otra forma. Por tal motivo, se hace
necesario el conocimiento de ciertas estructuras gramaticales que nos permitan
emplear acertadamente la combinación sintáctica. En este trabajo
resumimos todas estas posibilidades combinatorias, haciendo énfasis especial en
aquellas en las que pueden
presentarse dudas. Lo hemos hecho explicando las relaciones sintácticas en cada
uno de los casos, pero también ofreciendo fórmulas más sencillas, de modo que
el lector no especializado pueda encontrar algunos recursos que le permitan
emplear con corrección estas formas. Hemos incluido un
resumen muy sencillo, y ejercicios con sus respectivas soluciones, para que
el estudioso de la lengua cuente
con un material de ejercitación, que le permita fijar los conocimientos y
comprobar por sí mismo si son correctas sus respuestas. Esperamos que este
modesto trabajo contribuya a aclarar las imprecisiones en el uso de estas
formas, y por consiguiente, a promover su empleo acertado, según las normas de
construcción de nuestra lengua. 1.
Funciones de "que" La partícula "que"
puede presentársenos con diversas funciones, así la encontramos como pronombre
-en oraciones interrogativas, exclamativas o de relativo- o como conjunción
coordinante o subordinante. 1.1 Como pronombre
interrogativo y exclamativo El pronombre "qué"
-con valor interrogativo o exclamativo- se distingue no solo morfológica y semánticamente,
sino por su función sustantiva o adjetiva y por las relaciones sintácticas con
otras partes de la oración. Se pronuncian con una
entonación especial que los convierte en palabras tónicas; son, por tanto,
portadoras del acento diacrítico, que los diferencia de las otras en su
morfología. ¿Qué libro prefieres?
Interrogativo, función adjetiva referida al sustantivo "libro". ¡Qué día tan
atareado! Exclamativo, función adjetiva referida al sustantivo "día". | ||
El pronombre relativo
"que", átono, se
caracteriza por enlazar un antecedente sustantivo con la oración subordinada
adjetiva que lo modifica. En este caso, "que"
reproduce semánticamente a su antecedente y establece una relación sintáctica
con el verbo de la adjetiva, desempeñando en la subordinada las funciones
propias de este. En el ejemplo
"Hombres necios que acusáis a la mujer...", el pronombre relativo "que"
reproduce a su antecedente "hombres" y funciona dentro de la
subordinada como sujeto. 1.3
Como conjunción A diferencia de las
formas anteriores, la conjunción "que", coordinante o subordinante,
realiza una función primordialmente nexual. Su carga semántica es mínima, más
aún que la de las preposiciones. La conjunción
coordinante "que", usada con poca frecuencia, se nos presenta en
frases más o menos soldadas como "dale que dale", "corre que
corre", "habla que habla", y en este contexto, su significado se
inclina a expresar reiteración. Su carácter coordinante obedece al hecho de
enlazar elementos sintácticamente equivalentes. 1.3.1
La conjunción subordinante "que" La conjunción
subordinante "que" es una
partícula átona, gramaticalizada, invariable, cuya escasa carga semántica se
limita a indicar la presencia de una subordinada sustantiva, de ahí la
denominación de "que anunciativo" con que la designan algunos gramáticos.
Su función sintáctica es la de establecer o hacer explícita una relación
subordinante con un elemento regente (sustantivo, adjetivo, verbo o adverbio). Portier la llama
"que nominalizador", puesto que convierte la subordinada en un
sintagma nominal y le permite realizar las funciones sintácticas de este último. En efecto, al igual que
el sustantivo, la oración subordinada sustantiva puede desempeñar funciones
sintácticas diversas. Así la encontramos como sujeto, como complemento directo
y circunstancial, y como término de preposición, modificando a sustantivos,
adjetivos o adverbios. Casi todas ellas aceptan la estructura con
"que", y con excepción de las de acusativo y sujeto, aceptan también
la preposición "de" u otras. Como complemento
indirecto, los gramáticos coinciden en afirmar que se convierten en oraciones
de finalidad: "Vino a que lo conocieran". 1.3.1.1
Ante oraciones subordinadas sustantivas: Veamos algunos ejemplos
de oraciones subordinadas sustantivas encabezadas con la conjunción que: Te dije que vendría a
las seis. Subordinada sustantiva, complemento directo de la forma verbal
"dije". Tengo la impresión de
que llegará muy pronto. Subordinada sustantiva, término de la preposición
"de" y modificadora del sustantivo "impresión". Está cansado de que lo
injurien. Subordinada sustantiva, término de la preposición "de" y
modificadora del adjetivo "cansado". Vivía sin que nadie se
preocupara por él. Subordinada sustantiva, complemento circunstancial del verbo
"vivía". Cuando "que"
encabeza una subordinada sustantiva que funciona como sujeto, no puede atribuírsele
una función subordinante, sino más bien nominalizadora. Como el sujeto, por su
carácter independiente, no se subordina a ningún otro elemento, el carácter
subordinado de esta oración está dado por la oposición
"principal/subordinada", en relación con la oración en que aparece.
Tampoco podemos comparar estas construcciones con los sujetos comunes,
representados por sustantivos, pronombres, o cualquier otra palabra en función
sustantiva, puesto que son estructuras especiales que constituyen sujetos
formales: | ||
Obsérvese que no llegan
a establecer concordancia con el verbo: Es importante (que estudies) y (que
apruebes los exámenes). Como sucede en: Son operaciones
importantes (el análisis) y (la síntesis.) La oración subordinada
sustantiva como sujeto aparece generalmente pospuesta al verbo, sobre todo si
está encabezada por la conjunción subordinante "que". Como complemento
directo, al igual que el sustantivo, se caracteriza por la ausencia de preposición: Creo que no ha llegado aún. Pudimos comprobar que
los datos eran ciertos. En algunas
construcciones de este tipo puede a veces omitirse la conjunción: Espero te sientas bien. Aquí la subordinación,
implícita en el contexto, se logra mediante la yuxtaposición. La interrogativa
indirecta no necesita de la conjunción "que": Me preguntó qué quería. Indagaban cuál era su
profesión. Las estructuras
anteriores yuxtaponen la subordinada a la principal y evitan la cacofonía que
surge por la concurrencia de los dos "que". Esto, sin embargo, no
excluye que aparezcan en el habla expresiones como: Me preguntó que qué
quería. Le preguntaron que cuál
era su profesión. Gili y Gaya considera
redundante este uso delante de palabras interrogativas y lo explica como una
tendencia asimilatoria a las demás oraciones subordinadas. En oraciones
circunstanciales pueden aparecer con cualquier preposición, a semejanza de los
complementos circunstanciales formados por la preposición y su término: Me conformo con que me
atiendas. Llegaron sin que los
vieran. Se alegraba de que todo
marchara bien. Se dispuso a que lo
mataran. En oraciones
subordinadas sustantivas regidas por un sustantivo, la preposición que aparece
con mayor frecuencia es "de". Gili y Gaya considera que es la única
que acepta esta construcción. Tengo la idea de que
triunfarás. Le invadía la sospecha
de que algo andaba mal. En efecto, si se emplea
otra preposición, a veces la oración subordinada se convierte en adjetiva: Tengo la idea con que
triunfarás. Lo atormenta la duda con
que vive. No imaginas los
suplicios por que pasó. Sin embargo, no
consideramos absoluto este planteamiento. Hemos encontrado en la prensa ejemplos
como: Hay confianza en que el
arte de hablar así se generalice. La preocupación por que
se cumplan estos preceptos... Cuando la preposición
"de" encabeza subordinadas adjetivas, hay que observar la función del
pronombre relativo "que" para evitar confusiones con la sustantiva: Me gustó la idea (de
que me hablaste). (adjetiva) Tengo la idea de (que
volverá algún día). (sustantiva) En la subordinada
adjetiva, el elemento inicial, regente de la preposición es el verbo de la
oración subordinada "hablaste", y su término, el pronombre relativo
"que", el cual representa dentro de la subordinada a su antecedente
"idea". Por ello se incluye la preposición dentro de la subordinada. | ||
En la segunda oración
encontramos una subordinada sustantiva encabezada por la conjunción
subordinante "que". La preposición tiene como elemento inicial el
sustantivo "idea", y su término lo constituye la subordinada. La
preposición no forma parte de esta última y por eso se excluye de ella. Aquí, la conjunción
"que" no admite la sustitución por "la cual". A diferencia del
sustantivo, el adjetivo modificado por estas cláusulas acepta con más libertad
diversas preposiciones: Está contento con que
lo hayan invitado. Se encontraba resignado
a que lo mataran. Estaba harto de que lo
ofendieran tanto. 1.3.1.2
Otros usos de la conjunción "que" La conjunción
"que" aparece también en perífrasis verbales: Tengo que estudiar. Hay que encontrar una
solución. Aquí su función se
limita a enlazar el verbo auxiliar con un infinitivo, con Este uso no ofrece dudas
al hablante, ya que no permite la alternativa "que"/"de
que". No ocurre así en frases
más o menos soldadas: es decir/es decir que vale decir/vale decir
que o sea/o sea que La lengua permite
construcciones de ambos tipos: Es decir, (que) su
valentía era notoria para todos. O sea, (que) todos los
factores contribuyeron a la victoria. Vemos también con
cierta frecuencia la expresión "es que". En muchas ocasiones, puede
omitirse esta sin que se afecte la comunicación, por lo que su uso resulta
superfluo; pero a veces se emplea con cierto matiz causal: ¿Por qué no me
contestas? Es que (porque) no
entiendo lo que me dices. En construcciones
adverbiales y modos conjuntivos, a veces se observa la ausencia o presencia de
la conjunción en expresiones como: después que/después de
que antes que/antes de que puesto que/puesto de que A veces la partícula
"que" aparece ante oraciones que tienen cierta independencia: ¿Que cómo fue? ¡Que no entiendas algo
tan evidente! ¿Que yo no soy honrado? ¡Que me digan esto a mí! | ||
(Me preguntas) que cómo
fue? (¡Me asombra) que no
entiendas algo tan evidente! (¿Cómo dices) que yo
no soy honrado? Estas oraciones siempre
van cargadas de un fuerte matiz expresivo. Otro empleo del
"que" muy similar al anterior lo encontramos en las desiderativas. ¡Que te vaya bien! ¡Que te mejores! A veces con una
acentuada carga imperativa: ¡Que se vayan! ¡Que no me toquen! En estas oraciones, al
igual que en las anteriores, existe una subordinación psíquica implícita: (Deseo) que te vaya
bien. (Quiero) que no me
toquen. La partícula
"que" puede aparecer también en expresiones comparativas: "Es más
inteligente que su hermano"; en oraciones consecutivas: "Corría
tanto, que no se le veían los pies", y en algunas otras. Pero no es objeto
de nuestro trabajo profundizar en estas funciones que no ofrecen dudas al
hablante, sino más bien presentarlas de modo general con la finalidad de
demostrar el carácter polifacético de la partícula y la diversidad de
funciones que puede realizar. 2.
Usos de "que" y de "de que" Ya hemos visto cuán
diversas estructuras con "que" y con "de que" permite la
construcción española. Entre las muchas funciones de "que", solo nos
referiremos a aquellas que puedan ofrecer dudas al hablante en cuanto al uso de
la preposición, bien por adición superflua o por omisión. Precisemos cuándo 2.1
Cuándo emplear "que" 2.1.1
En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo. Recordemos que en estas
oraciones el verbo de la oración principal es transitivo, es decir, acepta y a
veces exige la presencia del complemento directo. Tengo calor. Ya hice el trabajo. Los verbos
"tener" y "hacer", exigen que se diga "lo que se
tiene" y "lo que se hace", o sea, necesitan un complemento
directo. En la lengua tenemos otros verbos que unas veces pueden emplearse como
transitivos y otras no. Por ejemplo, "estudiar": Laura estudió el texto
cuidadosamente. "El texto" es
"lo estudiado", el complemento directo del verbo estudiar. En este
ejemplo el verbo "estudiar" ha sido empleado como transitivo. Laura estudió mucho el
curso pasado. En el ejemplo anterior,
el hablante no se refiere a "lo estudiado", sino a la intensidad del
estudio "cuánto ha estudiado". "Mucho" no es complemento
directo, sino un adverbio de cantidad que funciona como complemento circunstancial.
Aquí el verbo "estudiar" está empleado como intransitivo. Es conveniente aclarar
que el complemento directo no necesita de ninguna preposición para relacionarse
con el verbo. Solo en algunos casos
especiales, como cuando se refiere a personas o a cosas personificadas, debe
encabezarlo la preposición "a", que es la única que admite el
acusativo: |
||
Temen a la muerte. Si analizamos las
oraciones anteriores, vemos que la palabra principal del complemento directo es
siempre un sustantivo, u otra que desempeñe ocasionalmente esta función. He visto varias casas, y
al fin alquilé "la más ventilada". A veces, en su lugar,
podemos encontrar también una oración subordinada: Te dije "que
vinieras temprano". Cuando esto ocurre, la
oración subordinada equivale a un sustantivo, porque realiza una función sintáctica
que es propia de esta parte de la oración, y por tanto, se clasifica como
"oración subordinada sustantiva". Un recurso muy eficaz
para saber rápidamente si la oración subordinada es sustantiva es sustituirla
por un pronombre indefinido (algo) o demostrativo (esto, eso) en su forma
neutra: Prefiero "que
vengas mañana temprano". Prefiero (esto) o
(algo). O también por el
pronombre personal "lo", si queremos comprobar que realiza función de
complemento directo: Lo prefiero. La lengua no permite
decir: Prefiero de algo o
prefiero de esto. Aquí la preposición
"de" es superflua, innecesaria, y la forma correcta, que todo
hispanohablante emplea sin vacilación es: Prefiero algo. Prefiero
esto. Sin embargo, muchos
hablantes que no emplearían nunca la preposición en los casos anteriores, lo
hacen ante la oración subordinada sustantiva, en oraciones como: Prefiero (de) que me
digas la verdad. En el ejemplo anterior,
se ha añadido una preposición innecesaria, puesto que ya hemos dicho que el
verbo, para relacionarse con cualquier construcción sustantiva en función de
complemento directo no necesita de ninguna preposición. La partícula
"que", que encabeza estas oraciones subordinadas, es una conjunción
subordinante. Ya nos hemos referido a su valor nominalizador, por introducir
construcciones de carácter nominal. Entre los verbos que
aceptan con frecuencia una oración subordinada sustantiva en el complemento
directo encontramos: creer, considerar, pensar, decir, afirmar, confirmar,
recordar y muchos otros: No creo que te hayas
equivocado. Consideramos que tus
ideas son acertadas. Pienso que hoy no va a
llover. Te dije que no vendré
la semana próxima. Ahora recuerdo que aún
no he hecho los ejercicios. Es oportuno aclarar que
algunos hablantes confunden los usos de los verbos Ahora recuerdo eso. Ahora recuerdo que no he
hecho el trabajo. |
||
Me acuerdo de algo. Me acuerdo de que no he
hecho el trabajo. Es conveniente aclarar
que el pronombre, en los ejemplos anteriores, no desempeña ninguna función
sintáctica en la oración, puesto que es un componente del verbo. Estas estructuras las
veremos más detenidamente al estudiar los usos de "de que". No podemos pasar por
alto el hecho de que algunos verbos de nuestra lengua aceptan los dos regímenes.
Entre ellos se encuentran "avisar", "advertir",
informar" "necesitar" y otros. Ellos pueden aparecer en
construcciones con complementos directos o con los llamados "complementos
regidos". Avisar "algo"
a alguien, o avisar "de algo" a alguien. Informar
"algo" a alguien, o informar "de algo" a alguien. Necesitar
"algo", o necesitar "de algo". Por tal motivo, son
correctas en la lengua ambas construcciones: Necesito tu ayuda.
Necesito de tu ayuda. El profesor informó a
los alumnos que el examen es el lunes. El profesor informó a
los alumnos de que el examen es el lunes. De todo lo anterior
podemos inferir que: Debe emplearse la
conjunción "que" sin la preposición "de" ante oraciones
subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo del verbo de la
oración principal. 2.1.2
En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como sujetos formales de la
oración principal. Leamos detenidamente la
oración que sigue: Los árboles ofrecían
su sombra al caminante. En la oración anterior,
"los árboles", sujeto de la oración, concuerda con el verbo en
tercera persona del plural. Esta concordancia que se establece entre el
sustantivo sujeto y el verbo nos permite identificar con rapidez y seguridad el
sujeto de una oración. Sabemos que el
sustantivo, por su carácter independiente, no necesita estar encabezado por
ninguna preposición para realizar la función sintáctica de sujeto. Y así lo
usamos todos los hispanohablantes, aunque no seamos muy expertos en gramática: Los alumnos prepararon
una excursión. Solo en casos muy poco
frecuentes puede encontrarse una preposición al principio del sujeto, a la que
Gili y Gaya prefiere llamar, más que preposición, conjunción; pero esto no es
lo usual en nuestra lengua: Entre Juan y Pedro
hicieron el trabajo. Salvo estas rarísimas
excepciones, que algunos no consideran sujeto sino complementos
circunstanciales, la palabra que desempeña la función de sujeto no acepta
ninguna preposición, aunque sí puedan llevarla sus modificadores: Los alumnos de segunda
enseñanza prepararon una excursión. Con mucha frecuencia
encontramos construcciones como estas: Es importante "que
atiendas a tus hijos". |
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En enunciados de este
tipo, el verbo siempre aparece en singular, aunque el sujeto esté integrado por
dos oraciones subordinadas. Obsérvese la diferencia entre: (Juan) y (Luis) salieron
a pasear. Es importante (que
vengas) y (que me escuches). Como el sujeto no debe
estar encabezado por ninguna preposición, es incorrecto decir: Sería muy conveniente
(de) que vinieras. Para darnos cuenta de
que estas construcciones subordinadas funcionan como sujeto de la oración y
diferenciarlas de las de acusativo, podemos emplear también el recurso de
sustituirlas por un pronombre indefinido o demostrativo: Esto sería muy
conveniente. Es decir, "que
vinieras", (esto), sería muy conveniente; sin embargo, la lengua rechaza
"sería muy conveniente (de) esto". Además del verbo
"ser", existen otros que aceptan con mucha frecuencia este tipo de
construcción en el sujeto: Me complace que hayas
venido. Me complace (esto). Si hacemos el análisis
sintáctico de la oración anterior y de otras del mismo tipo tendremos que: Que hayas venido (esto):
sujeto complace: verbo me: complemento directo. Me da pena que estés
afligido. Me da pena (eso). Que estés afligido
(eso): sujeto da: verbo pena: complemento
directo me: complemento
indirecto Te gusta que te elogien. Te gusta (eso). Que te elogien (eso):
sujeto gusta: verbo te: complemento
indirecto En oraciones como estas,
muchas personas tienden a confundir la función del pronombre personal con la de
sujeto. Recordemos que las
formas complementarias de estos pronombres solo pueden funcionar como
complementos, - de ahí su nombre -. En el sujeto deben emplearse las formas
"yo", "tú", "él", etc., únicas predispuestas
para realizar esta función. No obstante, con el
verbo "gustar" también pueden construirse oraciones del tipo: Yo gusto de pasear
descalza por la arena. |
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Debemos aclarar que en
ambas estructuras con "gustar" el verbo se emplea como intransitivo,
por lo que no acepta complemento directo en ninguno de los dos casos. Si la oración
subordinada aparece encabezada por la conjunción "que", también debe
anteponerse la preposición: Los niños gustan de que
les regalen juguetes. 2.1.3
En oraciones subordinadas adjetivas, cuando los pronombres relativos no
necesitan de la preposición para relacionarse
con el verbo de la subordinada. Los alumnos "que no
vinieron ayer" deben asistir mañana. Te traje el regalo
"que te prometí". La oración subordinada
adjetiva, al igual que el adjetivo, no necesita de ninguna preposición para
establecer relación sintáctica con el sustantivo al que modifica y con el cual
forma un sintagma nominal: La novela "que leí" La novela "leída" Pero a veces, el verbo
de la subordinada exige, para entrar en relación sintáctica con el pronombre
relativo, el empleo de alguna preposición, que con cierta frecuencia puede ser
"de": Me indigno ante la
injusticia de que fue objeto. Estos casos los
abordaremos con más profundidad cuando tratemos los usos de "de que". 2.1.4
En algunas locuciones adverbiales, modos conjuntivos y frases más o menos
soldadas, tales como con tal que, de suerte
que, sin duda que, puesto que, por supuesto que, desde luego que, luego que, así
que, de manera que, de modo que, después que, antes que, claro que, seguro que,
siempre que, ya que, por más que, no haber más que. Las frases anteriores se
han lexicalizado en nuestra lengua y se emplean siempre así, puesto que
constituyen "frases hechas". Algunas son modos conjuntivos; otras,
modos adverbiales. También aparecen ciertas expresiones que forman frases más
o menos soldadas. Podemos encontrarlas en construcciones como: Luego que termine de
llover, saldremos a dar un paseo. Por supuesto que estoy
de acuerdo contigo. No he entendido lo que
dijiste, así que vuélvemelo a decir. Debemos partir antes que
amanezca. Claro que iré. Seguro que viene mañana. Siempre que me lo pidas,
iré. Por más que llores, no
lo conseguirás. |
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2.2.1
Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento Ya hemos dicho con
anterioridad que un sustantivo puede ser modificador de otro para completar o
precisar su significado. Hombre sin honor,
peluquería para señoras, una casa en el campo. Pero como ambas palabras
del sintagma tienen el mismo valor gramatical, para que un sustantivo se
subordine a otro necesita de la preposición, elemento transpositor,
subordinante, que le permite realizar esa función. Cuando el modificador no
es un sustantivo, sino una oración subordinada sustantiva, también requiere de
la preposición para entrar en relación sintagmática con el sustantivo
modificado. La preposición que aparece en la casi totalidad de estos casos es
"de". Tenía la certeza de
(que había actuado correctamente). No tengas miedo de (que
te critiquen). Vive con la esperanza de
(que algún día volverá). Si tenemos duda al
emplear la preposición en estas estructuras, podemos recurrir también a la
sustitución de la subordinada por un demostrativo o indefinido, como lo hicimos
cuando esta aparecía en el sujeto o en el complemento directo. Tenía la certeza de
(que había actuado bien). Tenía la certeza de
(eso). No tengas miedo de (que te
critiquen). No tengas miedo de
(esto). Vive con la esperanza de
(que algún día volverá). Vive con la esperanza de
(algo). Recapitulando lo
anterior, podemos afirmar que se emplea la preposición "de" ante una
subordinada sustantiva que funcione como complemento de un sustantivo. 2.2.2
Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un
adjetivo. Una de las funciones
sintácticas que puede desempeñar el sustantivo es la de modificar a un
adjetivo en un sintagma nominal: El jardín estaba lleno
de flores. De pronto, apareció la
noche cuajada de estrellas. Al igual que el
sustantivo, la oración subordinada sustantiva puede aparecer también
complementando a un adjetivo: Ya estamos aburridos de
(que nos repitas lo mismo). Estoy seguro de (que te
encontraré en tu casa). No estés tan convencido
de (que tienes razón). Nuevamente podremos
comprobar si es necesaria la preposición al sustituir la subordinada por un
pronombre neutro (demostrativo o indefinido): Ya estamos aburridos de
(eso). Estoy seguro de (algo). No estés tan convencido
de (esto). Sin embargo, nos parecerían
defectuosas construcciones como: Ya estamos aburridos
eso. Estoy seguro algo. No estés tan convencido
esto. Ellas son contrarias a
las normas de construcción españolas y ningún hispanohablante las emplearía
jamás. Resumiendo este último
uso podemos aseverar que se emplea la preposición "de" ante
oraciones subordinadas sustantivas que complementen a un adjetivo. |
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Ya hemos visto que las
oraciones subordinadas sustantivas que funcionan como complemento directo del
verbo no necesitan de la preposición para entrar en relación sintáctica con
él: Te dije (que vinieras). Creo (que debes
apurarte). Te aseguro (que no ha
mentido). Sin embargo, existen
otros verbos en la lengua cuyo régimen exige la preposición para entrar en
relación sintáctica con la subordinada: Todavía no me he
convencido de (que eso sea cierto). Debo cerciorarme de (que
todo está en orden). Ya me habían hablado de
(que algo raro ocurría). Estas oraciones
subordinadas no desempeñan la función sintáctica de complemento directo,
puesto que están regidas por verbos intransitivos o que se comportan como
tales. En estos casos, las subordinadas funcionan como complementos
circunstanciales. A estas construcciones también suele llamárseles "complementos
regidos". Aquí es también válido
el recurso de la sustitución de la subordinada por el pronombre indefinido o
demostrativo, si se nos presentan dudas sobre el uso de la preposición. Todavía no me he
convencido de (eso). Debo cerciorarme de
(algo). Ya me habían hablado de
(esto). Veamos otros verbos cuyo
régimen exige la preposición ante la subordinada: Reírse de que,
vanagloriarse de que, jactarse de que, asegurarse de que, |
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Ya hemos dicho que la
oración subordinada adjetiva funciona en el sintagma nominal como modificadora
de un sustantivo, tal y como lo haría un adjetivo: El libro (que te regalé). El libro (regalado). Al igual que este, no
necesita de ninguna preposición para entrar en relación sintagmática con el
sustantivo al que modifica. Sin embargo, el pronombre relativo (que, cual,
quien, cuyo) que la encabeza, a veces sí la necesita para entrar en relación
sintáctica con el verbo de la subordinada. La joven (a quien saludé)
es mi amiga. Ya hemos visto que el
pronombre relativo reproduce a su antecedente dentro de la subordinada adjetiva,
a la vez que funciona como un sustantivo dentro de ella. Si sustituimos el
pronombre relativo por su antecedente, observaremos que "quien"
reproduce a "la joven". Analizando sintácticamente la oración
subordinada veremos que: A (quien = la joven)
saludé. Saludé a la joven. Obsérvese que el
pronombre relativo "quien" realiza en la subordinada la función de
complemento directo, y este, cuando se refiere a persona, debe ir encabezado por
la preposición "a". Y como el elemento regente (el verbo) y el regido
pronombre relativo) se encuentran ambos dentro de la subordinada, la preposición
que sirve de nexo debe considerarse también parte de ella. Según la función del
pronombre relativo dentro de la subordinada, puede hacerse necesario o no el uso
de otras preposiciones. El libro (al cual me
refiero) es una obra excelente. (Me refiero al libro). El joven, (de cuyo
nombre no puedo acordarme), acaba de llegar. (No puedo acordarme del
nombre del joven). No quería recordar las
vicisitudes (por que había pasado). (Había pasado por
vicisitudes). Con el pronombre
relativo "que" a veces es imprescindible el empleo de la preposición
"de". El asunto (de que te
hablé) es importante. Si sustituimos el
pronombre relativo por su antecedente, veremos que el verbo "hablar"
exige la preposición "de": Te hablé de [que = el
asunto]. Otros ejemplos serían: La madera (de que está
hecha la mesa) es valiosísima. No puedes imaginar las
ofensas (de que fue víctima). Es decir, la preposición
"de" debe anteceder al pronombre relativo "que" cuando la
función sintáctica de este dentro de la subordinada lo requiera. |
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Así lo encontramos en
interrogativas directas e indirectas y en oraciones exclamativas: ¿De qué te asombras? No sé de qué me
hablas. ¡De qué dolor tan
terrible ha padecido! Sin embargo, a
diferencia de la conjunción subordinante (átona), este "qué" es una
palabra tónica y debe escribirse con tilde (acento diacrítico) para
diferenciarla de otras de distinta función gramatical. 2.2.6
En algunas construcciones lexicalizadas como: A pesar de que, a fin de
que, a causa de que, en vista de que, por razón de que, Obsérvese que estas frases se han formado a partir de sustantivos, (virtud, propósito, causa, etc.) pero en la actualidad constituyen expresiones fijas en nuestra lengua (lexicalizadas) que funcionan con otro valor. |
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Debe emplearse "que" sin la preposición: 1. Cuando las oraciones
subordinadas sustantivas que encabecen funcionen como complemento directo. Ej.:
Quiero que vengas. 2. Cuando las oraciones
subordinadas sustantivas en las aparecen funcionen como sujeto de una oración.
Ej.: No me preocupa que actúes así. 3. Cuando encabeza una
oración subordinada adjetiva cuyo verbo no exija la preposición para entrar en
relación sintáctica con él. Ej.: Conozco muy bien el camino que conduce al
pueblo. 4. En algunas locuciones
adverbiales, modos conjuntivos y frases más o menos soldadas. Ej.: Desde luego
que vendré. Debe emplearse la preposición "de" ante "que": 1. En oraciones
subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un sustantivo. Ej.:
Nos invadió el temor de que comenzara a llover. 2. En oraciones
subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un adjetivo. Ej.:
Estamos hartos de que te comportes mal. 3. En oraciones
subordinadas sustantivas que funcionen como complementos circunstanciales,
cuando el verbo exija esta preposición. Ej.: Ya me convencí de que todo eso es
cierto. 4. En algunas
subordinadas adjetivas, cuando la función del pronombre relativo lo requiera
para entrar en relación sintáctica con el verbo de la subordinada. Ej.: Hoy
exhiben en el cine la película de que te hablé. 5. En oraciones
interrogativas o exclamativas, cuando el verbo la exija para entrar en relación
sintáctica con el pronombre. Ej.: ¿De qué te sorprendes? 6. En frases
lexicalizadas: Ej.: Vino, a pesar de que estaba lloviendo. |
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| Mireya
Báez es licenciada en español de la Universidad de La Habana | ||
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