|
|
7 de mayo de 2003 | |
|
|
||
| Tribuna de opinión | ||
|
LYLIANA COLOTTO La voz pasiva en español En español como sucedía en el latín y en el griego, la información de la categoría VOZ gira en torno a la noción de ‘afección o participación’ del llamado ‘sujeto gramatical’ en ese proceso expresado por el verbo, y las opciones que permite son dos: la voz activa y la voz pasiva.
| ||
|
Definición de la categoría VOZ La categoría voz o diátesis, palabra derivada del griego y del latín diathesis que significa ‘predisposición’, ‘estado’. Como sabemos la VOZ es uno de los accidentes del verbo junto a los de modo, tiempo, aspecto, persona y número. Se habla así de la voz: activa, pasiva y media. En el presente trabajo nos centraremos en la voz pasiva, ya que es el tema de la presente exposición. Haremos alusión a la voz activa, pero sólo cuando sea necesaria su relación con la voz pasiva. A la hora de caracterizar la VOZ en español y sus diferentes manifestaciones, es necesario tener en cuenta dos grupos de factores: los morfológicos o formales y los nocionales o lógicos que se formalizan en la estructura profunda. Ambos factores han sido combinados para interpretar la categoría VOZ desde la antigüedad, pero hemos de dejar claro que estos factores pueden combinarse pero no deben confundirse. Las características formales o morfológicas no deben condicionar las posibles postulaciones acerca de las ‘nociones o contenidos’ que aquéllas representan. En las lenguas indoeuropeas la voz tiene la misión de informar acerca de la situación del término que funciona como ‘sujeto gramatical’ en relación con el proceso expresado por el verbo. En otras palabras, en español como sucedía en el latín y en el griego, la información de la categoría VOZ gira en torno a la noción de ‘afección o participación’ del llamado ‘sujeto gramatical’ en ese proceso expresado por el verbo, y las opciones que permite son dos: la voz activa y la voz pasiva, en el primer caso, término no marcado, indica que el sujeto no se encuentra afectado por el proceso, contrariamente en el segundo caso, término marcado de la oposición, indica que el sujeto se encuentra afectado por el proceso y que el verbo se halla en forma pasiva. La voz pasiva: en la voz pasiva nos encontramos con diversidad de criterios en relación a la existencia o no de dicha voz, no en cuanto al contenido pasivo, sino en lo que se refiere a una forma lingüística que la diferencie en la lengua española.
La noticia es difundida. Lo que en la expresión indica el contenido pasivo, según el autor, es sólo la combinación del verbo auxiliar y el participio auxiliado. El morfema de la voz pasiva, si existe en español, no tiene más formante que esta combinación a la que acabamos de aludir. Por lo tanto, nos dice, no hay tal pasiva. Continúa su explicación haciendo alusión a las frases atributivas comparables para el autor, con las pasivas, y ofrece la siguiente frase: La edición fue reducida. | ||
a) César venció. b) César fue vencido En ellas hay dos contenidos distintos para dos expresiones distintas, ya que los dos predicados (venció / fue vencido) se oponen. La primera situación puede expresarse también sin que el contenido global varíe, diciendo: c) César fue vencedor Si comparamos las frases b) y c) se observa que los dos contenidos se diferencian exclusivamente por la oposición de los dos términos adyacentes del predicado (vencido / vencedor), y que todo lo demás en ambas frases presenta idéntica estructura: un mismo sujeto y un mismo núcleo en el predicado. La relación de los términos ‘vencido’ y ‘vencedor’ con el núcleo y con el sujeto de sus respectivas frases es paralela. Por lo tanto, dice el autor, en b) y en c) vencido y vencedor desempeñan la misma función. El valor pasivo que se reconoce en la frase b) no depende de particulares relaciones formales y gramaticales dentro de la frase, sino del contenido léxico propio del sintagma vencido. Otro gramático con igual criterio es Hernández Alonso, quien sostiene que todo morfema, en este caso la voz, debe manifestarse en una determinada forma de expresión, en un ‘morfo’ que en la lengua española no existe. Se suele decir que se trata de una combinación sintagmática de dos bases verbales. Pero si formalmente no existe la estructura pasiva, poco sentido tiene que en gramática hablemos de la voz activa. Y continúa diciendo que no existe realmente una conjugación pasiva y que no cree conveniente, metodológicamente hablando, ni plantearla ni enseñarla. Concluye el autor diciendo que la llamada pasiva con ser o pasiva perifrástica y la atributiva se manifiestan en una sola estructura formal y funcional, lo que no impide que puedan presentar líneas semánticas diferentes, de contenido activo, pasivo o estativo, tanto una como la otra; el elemento complementario del verbo ser, atributo o participio funciona como modificador directo del sintagma verbal cuyo núcleo está cubierto por el verbo ser. Y su argumentación finaliza con el rechazo de la conjugación pasiva en la lengua española e incluso planteándose la duda acerca de la existencia en la lengua española de la categoría de voz o diátesis. | ||
Nos encontramos con el profesor Lázaro Carreter, quien partiendo de los mismos ejemplos de Alarcos Llorach, rebate cada uno de los pasos planteados por aquél. Comienza remarcando el aspecto intuitivo del idioma, aquello que el hablante usa porque así lo siente, una cuestión de ‘sentimiento lingüístico’, siente que es correcto, así nos dice el autor que la indistinción gramatical entre ‘pasividad’ y ‘atribución’ pugna con la conciencia idiomática del hablante-oyente, para quien esas entidades se diferencian nítidamente, y agrega que en todo conflicto entre formulación gramatical y sentimiento espontáneo de la lengua, es éste el que por principio merece mayor confianza. Algo así como que la lógica no siempre está de acuerdo con la gramática, y algo que puede ser clasificado de correcto ‘gramaticalmente’ hablando, encierra otra significación ‘lógicamente’ hablando. Más adelante en su capítulo continúa refiriéndose a las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas, aduciendo que Alarcos Llorach sólo habla de las segundas, pero olvida las primeras. Así le hace una objeción a la identificación estructural planteada por Alarcos en las siguientes frases: a) La tirada fue reducida por el editor. b) La tirada fue reducida por el carácter minoritario de la edición. Pues esta identificación estructural sólo está basada en las relaciones sintagmáticas, sin considerar las relaciones verticales o paradigmáticas de sus morfemas. La resistencia espontánea a aceptar la igualdad gramatical de esas frases se debe, en gran parte, con toda probabilidad, a que el hablante-oyente remite ‘reducida’ a paradigmas distintos: en a) disminuida, acortada, etc. y en b) a corta, escasa, etc. Es decir que asocia dichas palabras con participios y adjetivos respectivamente. Y no hay identidad estructural entre ambas secuencias porque se diferencian netamente en la dimensión paradigmática de su estructura. Otra explicación del autor para fundamentar su posición, es la imposibilidad de las oraciones atributivas de convertirse en pasivas con ‘se’ o pasivas reflejas: a) La noticia es divulgada. b) La noticia es falsa. La primera puede pasarse a la pasiva con ‘se’ o reflexiva: Se divulga la noticia. Pero esto es imposible en el segundo ejemplo, ya que si decimos: Se falsea la noticia. El significado de la frase cambia, no es el mismo. | ||
a) Los periódicos divulgan la noticia. = Voz activa El participio pasado divulgada se convirtió en núcleo de la voz activa. Pero es imposible hacer lo mismo con la segunda oración, sin alterar el sentido de la misma: b) Los periódicos falsean la noticia. Contrariamente al participio que puede ser verbo de la voz activa, el atributo no admite la verbalización que conserve la sustancia semántica de la oración, y esto confirma lo sostenido por la gramática tradicional y generativa, según la cual el verbo ser no funciona en la pasiva como núcleo verbal, sino como auxiliar del núcleo, constituido también por el participio. Otra autora, Manacorda de Rosetti aborda el tema de la voz pasiva ubicando dicho problema en el campo de la sintaxis y no en el de la morfología. Con esta delimitación la autora ya deja claro que para ella no existe un morfema especial de pasiva, y sostiene que, en general, aún aquellos que la consideran una categoría gramatical, la definen con criterio psicológico, atendiendo a las relaciones entre actor, proceso y objeto. La conclusión a la que arriba la autora es que la voz pasiva (ser + participio pasado) es en el sistema español una categoría gramatical por sus características funcionales. En una posición contraria a la sostenida por Alarcos Llorach, la autora deja clara su posición a partir de los siguientes ejemplos: a) Facundo, provinciano, fue reemplazado por Rosas.b) Los gauchos son rastreadores. Ambas estructuras podrían confundirse por el uso de la construcción copulativa, pues ambas llevan el verbo ser y un predicativo; los verbos núcleos de la voz pasiva y de la copulativa son sintácticamente equivalentes, pero el rasgo distintivo aparece en el segundo constituyente: la frase pasiva siempre se construye con participio mientras que en la construcción copulativa puede aparecer o no; además la conmutación estructural del segundo constituyente que caracteriza la construcción copulativa, no puede cumplirse en la voz pasiva. Y agrega la autora que, cuando el predicativo es un participio y no aparece el complemento agente, sólo el contexto puede indicar si se trata de una forma pasiva o de un grupo verbal (copulativa), la incorporación del agente fija la estructura y no permite la conmutación estructural: Más ejemplos: a) El hecho era exaltado. (por todos) Voz pasiva b) Su carácter era exaltado. Verbo copulativo | ||
Parece evidente entonces que la VOZ PASIVA no se expresa por medios morfológicos sino sintácticos y que la oposición ‘pasiva / no pasiva’ está reservada al contexto léxico del participio que mantiene la cualidad adjetiva de la concordancia. Sólo el contexto lingüístico y extra-lingüístico informa al interlocutor del valor del adjetivo ‘exaltado’ de los ejemplos dados. La naturaleza del participio y del adjetivo respectivamente modifica el significado de la oración, pero en el segundo ejemplo dado en que el participio se ha adjetivado podría darse alguna confusión, pero esto no sucede al existir una clara diferencia de función gramatical entre ambos, es imposible que tal ambigüedad pueda llevar a engaño, el contexto informará sobre el significado de la frase. Observamos que actividad y pasividad aunque posean la misma estructura analítica en el grupo verbal (ser / estar + adjetivo, participio), evocan dos tipos de relaciones semánticas diferentes. En la lengua española, el uso de las oraciones con construcción pasiva se va relegando a favor de construcciones de carácter activo. Pero la voz pasiva subsiste en nuestro sistema, por lo que nos interesa saber en qué circunstancias lingüísticas es conveniente su uso, o cuándo el hablante la prefiere o cómo el español la adopta por influjo de otras lenguas. Las circunstancias que a veces imponen el uso de la voz pasiva pueden ser las siguientes:
Si en el siguiente ejemplo: La policía detuvo al ladrón. La atención del que habla se ha fijado en la policía, esa misma oración convertida en pasiva: El ladrón fue detenido por la policía.La atención del hablante se centra en el ladrón y por ello se ha convertido en el sujeto gramatical de la nueva oración. La relación lógica no ha cambiado al cambiar la forma gramatical, pero psicológicamente se ha modificado el punto de vista del hablante. El ejemplo anterior es una oración llamada primera de pasiva porque lleva el complemento agente. En cambio cuando el interés del hablante se centra sólo en el objeto que sufre o recibe la acción verbal, el complemento agente puede eliminarse de la construcción pasiva y tenemos así las oraciones llamadas Segunda de pasiva: El
ladrón fue detenido.
|
||
Al ladrón lo detuvo la policía.COD pron.expletivo La voz pasiva puede estar formada también por: ESTAR + participio pasado, es el caso de los participios de los verbos perfectivos o desinentes: escribir, terminar, comenzar, saltar, pasar, sacar, etc. La pasiva con ‘estar’ indica el resultado de una acción. Generalmente no lleva el complemento agente y si lo lleva, sólo se introduce mediante por: La avería está reparada. = La avería ha sido reparada. La preferencia por un auxiliar u otro depende del significado del participio (perfectivo o imperfectivo) De allí que la pasiva con ESTAR no se use en los tiempos perfectos, en el caso de los pretéritos, en los que se prefiere SER ya que el tiempo perfecto señala ya el resultado y por lo tanto el uso de ESTAR es innecesario: Los libros han sido escritos. Pero nunca: Los libros han estado escritos. Lo mismo ocurre con los verbos imperfectivos, es decir aquellos cuyas acciones se conciben siempre como imperfectas o inacabadas, como ‘amar’ y ‘querer’: nunca diremos ‘está amado’, ‘está querido’ sino ‘es amado’, ‘es querido’. Cabe aclarar aquí que ciertos lingüistas afirman que la pasiva con ‘estar’ no es tal, sino una forma de la atribución en la que el atributo es un participio pasado: El
cuadro está vendido. |
||
En cuanto al uso de la voz pasiva por influencia de otras lenguas, muchas traducciones incorrectas se originan por un excesivo uso de oraciones pasivas como consecuencia de un calco del idioma que se traduce. Muchas lenguas modernas como el francés, italiano, inglés, tienden a preferir el uso de la voz pasiva en un mayor número de casos que en la lengua española. De allí que haya gramáticos que comiencen el tema de la voz pasiva diciendo que no se usa en castellano con mucha frecuencia, o que apenas se usa, especialmente la formada con ‘ser’ y ‘estar’. Podríamos decir que la excepción la encontramos en el lenguaje periodístico y en la narración histórica, pues ambas hacen uso de estas oraciones de Primera de pasiva. En los demás casos se prefieren construcciones activas sentidas como más espontáneas, naturales, menos elaboradas o bien la llamada pasiva refleja, tema del siguiente apartado. La pasiva con ‘se’ o pasiva refleja ( las impersonales activas con ‘se’) Como decíamos anteriormente, en español existe una preferencia por el uso de las formas pasivas con ‘se’ o pasivas reflejas, sobre las formas llamadas específicamente de pasiva (ser + participio pasado) que se sienten como más forzadas, aunque el sistema de la lengua las contemple y permita. En las formas pasivas con ‘se’, el indicador se es signo de pasiva, sólo se puede usar en 3º persona singular o plural de cualquier tiempo y el verbo siempre transitivo, concuerda con el sujeto (llamado sujeto paciente). Ejemplos:
Limitaciones a la voz pasiva Sólo los verbos transitivos admiten construcción pasiva. Hay algunas excepciones a la regla, siendo la más importante la del verbo ‘poder’ que siendo transitivo no admite construcciones (aunque correctas gramaticalmente) tales como: Escribir es podido por todos, se prefiere Todos pueden escribir. Entre paréntesis hemos escrito ‘impersonales con ‘se’, ¿se
trata de las mismas oraciones? Las impersonales están emparentadas psicológica
e históricamente con la pasiva refleja. El pronombre ‘se’ en su evolución
desde su valor reflexivo originario ha pasado por la etapa de signo de pasiva
y desde ella hasta el uso impersonal activo. ¿Cómo las diferenciamos? |
||
Así, oraciones como las siguientes se consideran impersonales activas:
PERO....para algunos gramáticos, cuando el sujeto de la voz pasiva es personal o considerado como tal y plural, suele ponerse el verbo en 3º persona singular y el sujeto precedido de la preposición ‘a’ como si fuera un complemento directo ¿por qué? Para evitar la confusión con las oraciones activas reflexivas: Ejemplos:
Si quitáramos la ‘a’ estas oraciones podrían entenderse como ‘los viejos se veneran a sí mismos’ , ‘la gente se prefiere a sí misma’ o ‘los compañeros se ayudan a sí mismos’, ‘los testigos se citan a sí mismos’, ‘el prójimo se critica a sí mismo’, ‘tus amigos se acusan a sí mismos’. Para otros gramáticos las oraciones anteriores son impersonales, ya que son nombres (pueden ser también pronombres personales átonos) precedidos de preposición con la función de COD y no de sujeto. Otro razonamiento de estos gramáticos es que ese término COD puede ir en plural con el verbo en singular, cosa no admitida en la pasiva. Estos gramáticos también fundamentan su posición haciendo equivaler estas oraciones con las oraciones impersonales de 3ºp. Plural. Una solución, según estos gramáticos, sería la de clasificarlas como impersonales transitivas, de significación y forma pasiva. | ||
| Resumiendo: cuando utilizamos la estructura impersonal con ‘se’ + verbo en 3º singular, o la 3º persona del plural queremos expresar una generalización que incluye a todos, incluso al hablante, o indicar que existe un sujeto activo pero que no podemos o no nos interesa especificar, y al usar la estructura pasiva con ‘se’, es nuestra intención poner de relieve la acción misma o la cosa o persona sobre quien recae la acción verbal y no el autor de la misma al que desconocemos o no nos interesa mencionar. Y entre la voz pasiva participial y la pasiva con ‘se’, se opta por las segundas consideradas menos forzadas, más naturales, con excepción del lenguaje periodístico y de las narraciones históricas que hacen uso de la pasiva participial. | ||
|
Lyliana Colotto, ítalo-argentina, es doctora en lengua española. | ||
- Volver al índice - Tribunas anteriores - Índice de autores - | ||
|
|
|
|
-
Portada de Unidad en la
Diversidad - |
© Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |