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28 de mayo de 2003


Tribuna de opinión

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JUANA MARTÍNEZ GÓMEZ
La lengua y la cultura común unen a los exiliados de ambas orillas

Las editoriales españolas siempre han mostrado interés por Hispanoamérica
Nuestra mayor riqueza es la posibilidad de comunicarnos con matices y acentos

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La lengua y la cultura españolas constituyen un espacio de encuentro y unión para los exiliados latinoamericanos en España y para los españoles en Latinoamérica, a tal punto que se ha construido una «ciudadanía cultural transatlántica», conformada por los viajes de una y otra orilla, según Juana Martínez Gómez, investigadora y profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), España.

En una charla con Comunica, la filóloga precisó las características de estos destierros, los motivos políticos, económicos y personales que llevaron a los intelectuales a abandonar sus países y buscar refugio en una tierra que les hablaba el mismo idioma.

Estos viajes a través de la historia y el tiempo demuestran que el Atlántico es un océano que nos distancia pero nuestra lengua común es una barca que hace posible la comunicación entre ambas orillas.

Unidad en la Diversidad - El seminario «Exilios y residencias», realizado recientemente en Madrid, reunió a numerosos expertos sobre los destierros a una y otra orilla del Atlántico, ¿estos estudios y encuentros tendrán continuidad?

Juana Martínez Gómez - El tema del exilio lo estamos tratando desde hace años en el Departamento de Filología Española IV de la UCM. En 1982, por ejemplo, se organizó un congreso sobre el exilio hispanoamericano en España con la presencia de escritores como Cristina Peri Rossi, Antonio Di Benedetto, Daniel Moyano, Blas Matamoro y otros autores que estaban viviendo en España.

Posteriormente realizamos otro encuentro sobre Madrid y la literatura hispanoamericana donde hablábamos de escritores hispanoamericanos que habían pasado por esta ciudad. Es un tema interesantísimo y he escrito artículos sobre él y, además, un libro en colaboración con Almudena Mejías sobre mujeres en Madrid hasta la Guerra Civil Española.

El del exilio es un tema que tiene toda una historia detrás y en estos momentos queremos empezar un proyecto de investigación para tratar de sistematizar todos los trabajos dispersos.

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U D - ¿Cuáles son las causas que impulsan a los escritores a dejar su país?

J M G - No todos vienen exiliados. Por ejemplo, el chileno Luis Enrique Délano, del que hablé en el seminario, no viene a España huyendo de una persecución sino que llega en los años de la República, que tenía muchos atractivos para los intelectuales de los años treinta. Pero hay muchos más que se acercan por diversas causas, en especial nos une la lengua común, tenemos muchos denominadores comunes en nuestra cultura.

U D - ¿Esta continuidad histórica de viajes se ve truncada en algún momento?

J M G - Se ve truncada y reiniciada continuamente. Hay un punto de ruptura fundamental que es la independencia; el siglo XIX es un momento de «impasse», pero a finales del XIX vuelven a restaurarse los vínculos con motivo, fundamentalmente, del Cuarto Centenario.

Cabe aclarar que unos años antes de 1892 también se han registrado acercamientos, por ejemplo, en 1885 se funda la Unión Iberoamericana, una organización que desde el nombre lo dice todo, y a partir de esta entidad siempre ha habido instituciones que han tratado de mantener muy cercanas a ambas orillas.

También hay momentos de ruptura, de cortes, como la Guerra Civil, un momento muy importante porque atrae a muchos escritores hispanoamericanos y al mismo tiempo se lleva a muchos españoles a Hispanoamérica.

Después de varias décadas, el flujo es inverso, viajan de América a España huyendo de las dictaduras de Argentina, Chile. Algo diferente es el caso cubano.

Pero siempre hay un movimiento de ida y vuelta y en la mayor parte de los casos es motivado por problemas políticos pero a veces por afinidad cultural.

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Las editoriales españolas siempre han mostrado interés por Hispanoamérica

Martínez Gómez sostiene que las razones económicas, además de la persecución política, son causas que incitan a escritores e intelectuales a abandonar sus países de origen en busca de un futuro menos adverso.

«En la actualidad están llegando a España muchos intelectuales argentinos y se están instalando, afortunadamente, no sólo en la literatura sino en muchos sectores: la publicidad, el cine, el teatro», ejemplifica la experta.

U D ¿El siglo XXI puede traernos exilios o autoexilios?

J M G - Hay muchas razones para el exilio o el autoexilio. Siguen vigentes las causas políticas, cada vez en menor medida, pero siguen existiendo… Cuando menos se espera, también aparecen razones económicas, como en el caso de Argentina, que hace unos años era impensable que pudiera ocurrir esto… Y lo que está pasando ahora en Argentina puede darse en otro país. Además, con la globalización, por motivos laborales, se hace factible que la gente se movilice y decida vivir en otro país.

La mundialización coloca en la entrevista otro tema central en el mundo de la literatura, que es la edición. «Ése es un mundo interesantísimo», sostiene Martínez Gómez y afirma que desde inicios del siglo XX ha habido editoriales dispuestas a publicar libros de escritores hispanoamericanos.

Esta decisión editorial, que tuvo una gran repercusión en el fenómeno del «boom latinoamericano», data de tiempos muy remotos. «No sólo era un negocio editar a autores latinoamericanos en los años sesenta», agrega la investigadora. «La relación editorial de España e Hispanoamérica es muy antigua. Se han publicado obras tanto de escritores como de escritoras, porque en el mundo hispánico, tan machista, hay muchas mujeres cuyas obras también han sido publicadas, como María Enriqueta Camarillo, Angélica Palma, Rosa Arciniega y Victoria Ocampo, entre otras».

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Nuestra mayor riqueza es la posibilidad de comunicarnos con matices y acentos

U D - ¿Considera que Madrid o Barcelona son las capitales intelectuales, culturales o editoriales del mundo hispano?

J M G - No sabría decirte, desde luego Barcelona tiene mucho empuje, pero también Madrid. Y México, Buenos Aires, Santiago de Chile también son puntos de referencia.

La globalización nos afecta a todos y eso se traslada a todos los ámbitos.

U D ¿Qué papel desempeña el castellano para la comunidad hispánica?

J M G - Fundamentalmente nos une, aunque haya tantas inflexiones en el español; nuestra lengua es la mayor riqueza que tenemos porque nos da la posibilidad de entendernos hablando con muchos matices.

Yo asimilé muchas palabras, por ejemplo de los argentinos que llegaron en la década del setenta, como «quilombo»; «bancárselo» y otras expresiones que no había oído en mi vida y que de tanto oírlas las hice mías. También chilenismos, cubanismos, me encanta expresar matices que no están en el español de España y que los descubro en el español de otros países de Latinoamérica. La mayor felicidad que podemos tener es podernos comunicar con tantos colores y acentos. Es una maravilla. (Silvia E. Agosto/Comunica/28-05-03).


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Juana Martínez Gómez es investigadora y profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), España.

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