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19 de noviembre de 2003 | |
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| Tribuna de opinión | ||
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ANTONIO J. FAS ALZAMORA:
El Presidente del Senado de Puerto Rico explica las razones por las que impulsa una legislación para convertir al español en la primera lengua oficial de su país, dejando en segundo lugar al inglés. | ||
El idioma oficial de un país es el que el gobierno utiliza para comunicarse con su pueblo y viceversa. En 1993, el gobernador Pedro Roselló y el liderato legislativo del P.N.P. impusieron, mediante legislación y por motivaciones ideológicas, el uso indistinto de los idiomas español e inglés como idiomas oficiales, lo que permite, legalmente, la sustitución del español por el inglés. En aquella ocasión miles de voces se levantaron en defensa del vernáculo y protagonizaron una de las marchas más grandes y militantes de la historia del país. Yo fui parte de esa marcha y en aquel momento me comprometí a reinstalar el idioma español como el primer idioma que el gobierno usa para comunicarse con el pueblo, el idioma oficial. Al llegar a la Presidencia del Senado presenté legislación para que educadores y especialistas lingüistas, locales e internacionales, estudiaran, fuera de líneas partidistas, la realidad del uso de ambos idiomas en Puerto Rico, en virtud de la ley vigente que los equipara para su uso indistinto. Siendo el uso del idioma un tema que levanta las pasiones en términos partidistas, en términos ideológicos, tenemos que darnos un espacio para entender de qué trata esta propuesta. | ||
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Estudios realizados, indican que sobre el 80 por ciento de los puertorriqueños no entienden el idioma inglés, y que el 100 por ciento de nuestros compatriotas se comunican en el vernáculo, el español, en todos los aspectos de la vida cotidiana. Ésto, por supuesto, en nada está reñido con nuestra capacidad de aprender inglés y usarlo en aquellas gestiones en que la comunicación en español no sea posible o apropiada. Negarle al inglés el sitial que tiene en nuestra vida, a nivel local e internacional, a niveles sociales, políticos y económicos es no conocer a Puerto Rico. Pero de eso, a pretender dar la imagen de que somos un pueblo bilingüe es una falsedad que no sirve nada más que para adelantar agendas político partidistas, como lo pretendió la pasada administración. Como dije en enero del 2001 cuando radiqué la legislación que mencioné anteriormente en este escrito, la oficialidad del idioma hay que discutirla fuera de líneas partidistas e ideológicas; de lo contrario caeríamos en el error de abrirnos a las luchas corrientes entre rojos, azules y verdes. La Ley vigente dispone el uso indistinto de ambos idiomas para que el gobierno se comunique con el pueblo y el pueblo con el gobierno, lo que, a mi juicio, constituye una desventaja e injusticia para más del 80 por ciento de la población que sólo habla el idioma español. Esa ley permite arbitrariedades como rotular las calles en el idioma inglés, incluyendo las direcciones de tránsito; eso permite fanatismos ideológicos y lingüísticos como ponerle al Estadio Hiram Bithorn, Hiram Bithorn Stadium como si el gobierno español hubiera tenido que cambiar sus rótulos cuando se celebraron la Olimpiadas de 1992 en Barcelona para que la prensa pudiera pronunciarlos. Como si fuera justo que algunos puertorriqueños tuvieran que firmar documentos en inglés, que no entiende, para recibir algún servicio del Gobierno como me han relatado muchos compatriotas a través de sus cartas en los periódicos o participaciones radiales y en conversaciones conmigo. | ||
En cuanto a la legislación sobre la oficialidad del idioma, no la radicaré hasta que no esté convencido de que ha sido interpretada, tal y como la he presentado a los lectores, ya que la misma ha sido atacada, unos por desconocimiento y otros de mala fe, antes de ser radicada. Dedicaré un poco más de tiempo a orientar y educar sobre el asunto, porque esta es una medida de justicia para más del 80 por ciento de los puertorriqueños que no conocen el idioma inglés, y tal como está la ley actual, permite, como sucedió en el pasado, que el gobierno cometa injusticias con la mayoría del pueblo. Nuestro deber con nuestra patria es propiciar legislación de justicia para todos. En cuanto a este tema, justicia es mejorar la enseñanza del español y el inglés en nuestras escuelas, pero que el gobierno esté obligado a comunicarse con los puertorriqueños en el idioma vernáculo que todos entendemos, el español, como primer idioma oficial, y que el mismo no pueda ser sustituido por el inglés en cualquier momento, como lo permite la ley actual, excepto por necesidad o por conveniencia del pueblo. Simultáneamente, con el esfuerzo de orientación y educación sobre el tema del idioma oficial, seguiré trabajando en las prioridades de esta administración; el desarrollo económico, la creación de empleos, la salud, la educación, la seguridad pública, la justicia social, las obras de infraestructura y la protección de la familia, entre otros. | ||
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Antonio J. Fas Alzamora es Presidente del Senado de Puerto Rico. . | ||
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